COMENTARIO A LA PARASH? DE WAER?
Por Rabino Niss?n Ben Avraham
PREPARACIONES PARA LA SALVACI?N
LA CRISIS DE MOSH?
No se trata de una simple crisis, sino de una de las m?s terribles. Mosh? ha sido enviado por el Eterno a Egipto para salvar a su pueblo, pero al cabo de un tiempo se desanima y regresa al Monte Sinai para protestar.

Mosh? hab?a salido con el permiso de su suegro (?xodo 4:19), se hab?a encontrado con su hermano (id. 4:27) y juntos hab?an visitado a los Ancianos del Pueblo, pidi?ndoles que les acompa?aran a visitar el Fara?n. Pero los Ancianos no las ten?an todas consigo y abandonaron a Mosh? y Ahar?n a mitad de camino.
LAS CONDICIONES EMPEORAN
Y la reacci?n del Fara?n hab?a resultado funesta, ya que en lugar de liberar el Pueblo les hab?a empeorado las condiciones. A partir de ahora tendr?n que seguir con la misma producci?n, pero deber?n abastecerse por si mismos de la materia prima (id. 5:7). El estr?s es muy grande, ya que los obreros no se ven capaces de llevar el mismo ritmo de producci?n y las consecuencias son muy graves, tanto para los obreros como para sus capataces hebreos (id. 5-14).

Ahora regresa Mosh? al mismo lugar con la cola entre las piernas, y con una grave acusaci?n: no tan solo no has salvado a Tu pueblo, sino que est?n ahora en peores condiciones. Pero la culpa no es otra que el haberlo mandado a ?l, a Mosh?, para tal misi?n. Mosh? se siente muy peque?o ante una misi?n de tal envergadura. Los peligros, los inconvenientes, los obst?culos, son demasiado desproporcionados para que pueda llevarlos a cabo una persona humana. Ni siquiera una persona semidivina, como se le denomina en Deut. 33:1, como Mosh? puede llevar a cabo una tarea tan complicada.
CENTRAL SIDER?RGICA
El Maharal de Praga explica (en Gvurot HaShem 34-35) unos midrashim que hablan de la salida de Egipto. Uno lo compara al parto de un animal, en que el pastor debe meter la mano dentro de las entra?as de la madre para dar a luz al hijo, interpretando as? las palabras de la Tor? (Deut. 4:34) que dice: ?acaso ha probado un dios sacar un pueblo de las entra?as de otro pueblo, con pruebas, con se?ales, con milagros, y con guerra, y mano fuerte, y brazo extendido, y 
Mosh? se siente desfallecer. Son dos tareas muy grandes: desconectar las Tribus de Israel del lugar en que han crecido y se han formado, para convertirlos en un Pueblo independiente, y limpiar el Pueblo de la escoria que pueda tener, para que este Pueblo creado no sea ?otro pueblo m?s? en la red de pueblos del mundo, sino un Pueblo especial, un Pueblo divino, un Reino de Sacerdotes y Pueblo Santo, como dice el ?xodo 19:6.
La respuesta divina no se deja esperar. Mosh? deber? morir por el camino: ?ahora ver?s lo que har? al Fara?n? (?xodo 6:1), pero luego, cuando deban entrar a la Tierra Prometida, ya no lo ver?s.
PREPAR?NDOSE PARA LA SALVACI?N
De todos modos, debemos leer los siguientes cap?tulos como la expresi?n de estos dos midrashim: el modo en que el Eterno separa el Pueblo de Israel del egipcio, y la limpieza interior que se lleva a cabo dentro del Pueblo.
A lo largo de los cap?tulos que hablan de las diez plagas veremos, efectivamente, la separaci?n entre egipcios e israelitas, en que las plagas recaer milagrosamente sobre un vecino y no sobre el otro hasta que los israelitas se ven marginados a la Tierra de G?shen, n?tidamente separados de sus opresores.
En cuanto a ?la escoria?, la mayor?a de los comentaristas opinan que se trata ?nicamente de aquellos que no quisieron aprovechar la oportunidad de salir de Egipto y que quedaron enterrados en las arenas del Nilo.
