La ciudad de los sueños – Parte 2

La ciudad de los sueños – Parte 2

Praga, República Checa

Doble Cántico al Shabat

Como hemos dicho, la leyenda más famosa del Beit Hakneset Altnoishul es la leyenda del golem de Praga. De acuerdo a la leyenda el Maharal creó al golem a la orilla del río Volta, una noche de primavera de 1580. Se relata que primero creó la forma y luego le dio vida con una frase que incluía el nombre sagrado de Hashem. Al golem se le dio el nombre de Yosef y trabajó como sirviente en la casa del Maharal. El único momento en que el rabino le quitaba el espíritu de vida al golem era en shabat, en ese santo día el mismo yacía, como un bloque material, hasta fines del día sagrado. Un shabat, el Maharal se olvidó de quitarle el espíritu de vida y el golem perdió el control. Salió a la calle, destruyó todo lo que se interpuso en su camino y creó pánico en todos los ciudadanos. En ese entonces, el Maharal se encontraba en la sinagoga pero al oir lo sucedido, salió inmediatamente a detenerlo y logró devolverlo a su lugar en el altillo, allí le quitó el espíritu de vida y el golem explotó. De acuerdo a la leyenda, sobre la frente del golem estaba escrita la palabra “emet” (verdad en hebreo), y su muerte fue causada quitando la letra alef dejando formada la palabra “met” (muerto). Finalmente, el material del golem fue depositado en el altillo del Altnoishul, y se prohibió la entrada al lugar.

El altillo del Beit Hakneset pasó a ser un lugar sumamente misterioso, debido a la historia del golem. El sabio Rabi Yejezkel Landa, escritor del libro “HaNodá BeIehudá” prohibió la entrada al lugar y de acuerdo a la leyenda, hasta hoy en día nadie subió a dicho lugar. Los habitantes de Praga, incluso aquellos que no son judíos, no se atreven a acercarse a dicho altillo. Durante el gobierno nazi, en el año 1941, subió allí el gobernador nazi de la República Checa y poco tiempo después del hecho, fue asesinado. La figura del golem se encuentra grabada en la cultura y la conciencia de los checos hasta hoy en día. Si frenan a checos no judíos en las calle del Beit Hakneset y le preguntan sobre el golem, recibirán respuestas firmes, como si se tratase de un hecho totalmente real. Hay incluso aquellos que temen que retorne.

Muchas costumbres caracterizan a la sinagoga Altnoishul y a la tefilá de la misma. En la pared occidental hay un cuadro colgado con las costumbres del lugar. Entre las más conocidas y las más extrañas se encuentra la de recitar dos veces el “Salmo al Día del Shabat” una vez tras otra, con una pequeña interrupción en el medio. También dicha costumbre está relacionada con la leyenda del golem de Praga. De acuerdo a lo relatado, en el momento en que el golem perdió el control, el Maharal se encontraba en la sinagoga, en la mitad de la lectura del “Salmo al Día del Shabat”. Cuando retornó ordenó que digan nuevamente dicho salmo, para demostrar que entre su salida y su regreso el shabat simbólicamente se detuvo. Desde entonces y hasta hoy en día, el Beit Hakneset Altnoishul es el único en el mundo en que se dice dicho salmo dos veces.

Junto con la sinagoga, el cementerio judío antiguo – uno de los más antiguos y mejor preservados de toda Europa – es el sitio turístico más llamativo de la ciudad vieja de Praga. El cementerio fue establecido a comienzos del siglo XV en la zona occidental del gueto. De las lápidas, es posible aprender muchísimo sobre los judíos de Praga a lo largo de las generaciones.

El novio de 88 años

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, vivían en Bohemia y Moravia alrededor de 90.000 judíos, de los cuales 55.000 residían en Praga. Cerca de 80.000 fueron asesinados en la Shoá. 74.000 judíos de la República Checa fueron apresados en el Gueto de Theresienstadt y 80% de los mismos fueron transferidos a Auschwitz,  Majdanek, Treblinka y Sobibor. Otros judíos checos fueron enviados directamente a campos de exterminación. Luego de la guerra, quedaron 13.000 judíos en la República Checa. Hasta 1950 la mitad de ellos realizaron aliá.

La mayor parte de los judíos de la República Checa viven en Praga, sin embargo hay también judíos en comunidades pequeñas como Ostrava, Pilsen, Teplitz, Karlovy Vary, Olomouc, Deichin, Liberec y Usti. La comunidad judía de Praga cuenta con 1700 miembros, aunque se cree que hay otros miles de judíos que no son miembros de la comunidad. Estos últimos, retornaron a Praga luego de la shoá y pidieron borrar su pasado, tal como sucedió en otros lugares del este de Europa, y comenzar una nueva vida. El temor al gobierno y a la inscripción comunitaria aún existe. Es importante recordar que los judíos fueron exiliados durante la shoá de acuerdo a las listas de la comunidad, y por tal razón hasta hoy en día hay muchos judíos que se niegan a ser anotados, temiendo que el hecho vuelva a suceder. En la República Checa, como en Alemania, hubo judíos que se veían a sí mismos como “checos hijos de la religión de Moshé”, los cuales crearon una división entre su identidad nacional-cultural y su identidad religiosa. Dicho esquema aún sigue presente en los judíos de hoy en día. Más aún, incluso durante el gobierno comunista no era bueno ser judío en forma abierta. Quien iba al Beit Hakneset era llevado a la policía secreta para ser investigado, y tales cosas crearon gran temor al judaísmo y al Beit Hakneset.

Sin embargo, incluso después de la Segunda Guerra Mundial, y 50 años de comunismo, la comunidad no desapareció y como el resto de las comunidades judías del mundo, la misma se encuentra en un proceso de despertar. Muchos descubrieron su identidad judía tan solo después de 1989, con la caída del comunismo. Los judíos que viven en Praga en la actualidad, se encuentran relacionados con la historia cercana y lejana de la ciudad y la comunidad, dado que es difícil vivir en una ciudad tan esplendorosa y conmovedora  sin estar relacionados con su pasado y su presente.

La comunidad comienza a recrear su vida judía y a realizar actividades educativas. La misma cuenta con un jardín de infantes y un colegio llamado Gur Ariéh (en nombre del libro del Maharal de Praga, por supuesto). Asimismo, hay en la comunidad una sinagoga, clases de Torá, servicios religiosos, servicios sociales, un geriátrico, actividades culturales y demás. En estos momentos, la comunidad judía construye un geriátrico monumental, dado que hay muchos ancianos en la comunidad, entre ellos sobrevivientes de la shoá, y la comunidad los respeta mucho. Sobre el despertar comunitario,  a nivel de identidad y religioso, se encuentran a cargo el Gran Rabino de la República Checa, el Rabino Efraim Sidón, el Rabino Moshe Koler (egresado del Instituto Straus-Amiel), y el enviado de Jabad en Praga.

Uno de los personajes más coloridos en las calles del cuarto judío y las sinagogas, es  Rabí Sholem Alter Foiershtein. Dicho judío, hoy en día de 89 años, resume con sus años lo que le sucedió a la comunidad judía de Praga en las últimas generaciones. Rabí Sholem nació en Ucrania, y durante los años del gobierno comunista se ocupó de fortalecer a las sinagogas, siendo apresado por tal hecho. Durante la shoá estuvo en un campo de concentración, y luego de la misma regresó a la ciudad y fue uno de los renovadores de la comunidad. Hasta hoy en día es posible verlo en todas las plegarias matutinas y vespertinas en el Beit Hakneset. Hace un año, a los 88 años, Rabí Sholem tuvo el mérito de casarse por… primera vez. Rabí Sholem, es sin duda alguna, parte de los símbolos de la renovación de la comunidad judía de Praga.

Comments

comments