No ser? cura ? Baruj Garc?a redescubre sus ra?ces jud?as en Barcelona

No ser? cura ? Baruj Garc?a redescubre sus ra?ces jud?as en Barcelona

Por Brian Blum

Baruj Garc?a se encontraba en su cuarto a?o de estudio para convertirse en cura en Barcelona, Espa?a, cuando se dio cuenta que ten?a otro llamado m?s fuerte ? reclamar sus ra?ces jud?as como Ben An?s (descendiente de los jud?os espa?oles y portugueses que fueron? forzados a convertirse al cristianismo en la edad media). Con gran coraje dej? todo lo que pens? que sab?a sobre s? mismo y se convirti? en l?der de la comunidad de Anusim, atendiendo servicios religiosos, organizando encuentros de Bnei Anusim en lugares desolados y escribiendo comentarios sobre la parash? en medio sociales tales como facebook.

Ahora, a los 40 a?os, nos cuenta por primera vez su historia.

En su ni?ez, Garc?a era un lector voraz. Su madre, a pesar de ser sorda, le ense?? a leer a una edad temprana y ?despert? en mi el deseo de conocer el mundo m?s all? de lo que me rodea?, dice Garc?a. Ley? todo lo que pudo: libros en zoolog?a, geograf?a, cine, novelas de Jules Verne; incluso el diccionario ?el cual le? muchas veces?.

Pero lo que m?s le lleg? era la colecci?n de historias b?blicas y los cuentos de los profetas, ?los cuales mi madre le?a en el tranv?a cuando era adolescente?, dice.

El inter?s de Garc?a en libros de fe, era muy contrastante a su vida en una familia la cual describe como ?cuatro generaciones de no-creyentes?. Cuando le pidi? a su madre que le compre una biblia completa, se rehus?. Pero el mensaje m?s fuerte en su ?casa agn?stica? fue una exhortaci?n emp?tica de ?alejarse de las iglesias?, dice.

Garc?a no pudo. ?Sent? que necesitaba que alguien me diga m?s sobre lo que quiere decir creer; alguien que me responda las preguntas que se me han acumulado durante los a?os; alguien con quien compartir lo que estaba experimentando?.

Garc?a se acerc? secretamente a un cura local y se anot? para prepararse para la comuni?n. ?Mis padres pr?cticamente me echaron de la casa cuando lo descubrieron?, recuerda. Finalmente aceptaron, pero se sentaron en silencio al final de la iglesia durante la ceremonia poco familiar. Como descubrir?a m?s tarde, hab?a una raz?n secreta para dicho comportamiento.

Luego de su graduaci?n de la secundaria, Garc?a se inscribi? en la universidad con el fin de obtener un t?tulo acad?mico en ingenier?a de telecomunicaciones mientras que trabajaba como panadero para pagar por sus estudios. Para apaciguar a sus padres, intent? dejar sus anhelos espirituales de lado, pero no tuvo ?xito. Comenz? a participar en celebraciones de la iglesia. Asist?a a actividades para j?venes y serv?a como tutor para ni?os de familias con problemas o discapacidades. E incluso encontr? tiempo para leer la biblia y comenzar a rezar los salmos.

Pero Garc?a no estaba satisfecho con su conexi?n con la iglesia. ?Algo dentro de mi me llevaba en otra direcci?n?. A?n no sab?a qu?. ?Muchas veces me sent? insatisfecho y fuera de lugar?, dijo. ?Era una especie de ruido en el fondo, como si me hubiese puesto un par de zapatos dos talles m?s peque?os que el m?o?.

El cura local, viendo su aflicci?n, le sugiri? un acercamiento m?s radical y lo impuls? a inscribirse en un seminario religioso de cuatro a?os de estudio en Barcelona. Nuevamente, sus padres se opusieron. ?Mi padre dej? de hablarme. Mi madre no paraba de llorar?.

De todas formas, persever? en sus planes. Para su sorpresa, los temas que m?s le interesaban eran los relacionados con el juda?smo, especialmente el estudio de los profetas y el hebreo.

?Nos ense?aban a leer hebreo utilizando el primer cap?tulo de Bereshit?, explica Garc?a. ?Lo le?mos una y otra vez, y aprendimos no solo a leer sino a entender que cada palabra tiene un profundo significado. Estudiamos el lenguaje con un acercamiento ling??stico, hist?rico y espiritual?, dijo, agregando, ?no puedes imaginarte la alegr?a y la paz que sent??.

Luego, el verano despu?s de completar el tercer a?o de estudios en el seminario, viaj? a Israel acompa?ando a un grupo de turistas al cual sirvi? de traductor. En Israel, sinti? que ?sitios cristianos me dejaron totalmente indiferentes, pero me sucedi? exactamente lo contrario en los lugares jud?os tales como el Kotel?. Si el grupo ten?a tiempo para ir de compras y no necesitaba su traducci?n ?corr?a al Kotel a rezar?, exclama. Su gu?a de turismo, un jud?o de Argentina, lo alent? para que siga explorando sus sentimientos.

Luego de su regreso a Espa?a, no pudo contener sus dudas. ?Supe que de una vez por todas deb?a enfrentar mis conflictos?, dijo. Entonces Garc?a comprendi? que no pod?a aceptar los principios de la f? cat?lica. ??Esto me convirti? en un hereje, o incluso peor, un ap?stata!?. Pero el romper con la iglesia le abri? su alma. ?Es la misma sensaci?n que puede sentir un asm?tico, como si se estuviese ahogando y luego ingresa ox?geno que llena sus pulmones?, relata.

A pesar de su atracci?n hacia la tradici?n jud?a ? ?la relaci?n especial con D-s, el pacto, la misi?n y el destino de los jud?os? ? estaba atemorizado. ?Por lo que opt? en convertirme en un Yon? t?ctico?, dijo. ?Intent? esconderme. A trav?s de mi trabajo recorr? el mundo, desde Tierra del Fuego hasta Islandia; desde California a Vietnam. Pero esto, por supuesto, nunca funciona. Mi inter?s por el juda?smo no decay??.

Por el contrario, Garc?a comenz? a sumergirse en libros, incluyendo ?Qu? es el juda?smo, Una Interpretaci?n de la Era Moderna?, por Emil Fackenheim, y el libro del Rabino Maurice Lam ?Volverse Jud?o?. Comenz? a estudiar Tor? por su cuenta. Pero a?n no ten?a ning?n profesor; ning?n gu?a en su nuevo mundo.

Pero la fe siempre tiene una forma de saltar y sorprendernos cuando menos la esperamos. ?Me di cuenta que deb?a realizar un paso hacia adelante, pero no sab?a c?mo. Luego, un mes despu?s, escuch? a una nueva colega del trabajo hablar en hebreo por su tel?fono?, dice excitado. Esta colega era descendiente de Anusim. Garc?a se le acerc?. ?Ella me relat? su emotiva historia, todo el viaje hasta la inmersi?n en la mikve y su vida diaria como jud?a ortodoxa?, contin?a. ?Hasta ese momento, no sab?a si quiera que exist?a una posibilidad de retornar formalmente al juda?smo. Nunca hab?a conocido a nadie con un curso de vida parecido al m?o. Era indescriptible?.

Desde ese entonces, Garc?a ha estado en contacto con jud?os de todo tipo. Aquellos que viven completamente como jud?os, otros que se encuentran en otra etapa del proceso, algunos descendientes de Anusim y otros no.

Ahora ten?a la posibilidad de reexaminar su infancia; de buscar pistas para su propio legado. R?pidamente encontr? lo que estaba buscando. ?Hab?a una tradici?n que miembros de la familia se reun?an los viernes por la noche, antes del atardecer, se ba?aban y se cortaban las u?as?, dice. El s?bado, la familia com?a un guiso de carne tradicional ? como el cholent o el jamin que los jud?os observantes disfrutan hasta hoy en d?a. ?Y por supuesto, estaba la aversi?n a la iglesia cat?lica?.

Comparti? sus sospechas con su madre y, esta vez, su reacci?n fue bastante m?s positiva. ?Quien sabe, quiz?s tenemos algunos ancestros jud?os?, recuerda Garc?a que le respondi? su madre.

Garc?a sabe que el camino por delante ser? muy dif?cil. ?Ahora soy menos ingenuo y m?s realista que cuando era joven. S? que puede haber contratiempos y l?grimas y rechazos, no solo de la sociedad en la que vivo, pero en algunos casos de las personas a las que quiero unirme?, admite. ?Pero tambi?n se la alegr?a que experiment? con saber que retornar? a casa. Y con esta fe, nadie puede moverme de mi camino?.

El compromiso de Garc?a de convertirse en parte del pueblo jud?o fue recompensado hace unos meses, ?luego de casi dos a?os de estudiar Tor? en una yeshiv? en Jerusalem, me present? ante el Beit Din y realic? un retorno formal, completo, con brit mil? y tevil??. Para concretizar su nuevo status, ser? conocido como ?Baruj Asai?? ? literalmente D-s lo hizo ? una buena elecci?n para la conclusi?n de su larga b?squeda y el comienzo de una nueva vida en la Tierra de Israel.

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