La convivencia entre jud?os y conversos en la Sefarad Medieval.
Por Rabino Niss?n Ben Avraham
Durante unos cien a?os, desde el 1391 hasta el 1492, convivieron en los reinos hispanos los jud?os con los conversos.
En el a?o 1391, durante los grav?simos disturbios antisemitas que arrasaron las comunidades jud?as de casi toda la pen?nsula ib?rica y Baleares, cantidades ingentes de jud?os hab?an abrazado, mayoritariamente en contra de su libre voluntad, la religi?n cat?lica para escapar de la muerte. De todos modos, hab?a un balance de intereses contradictorios que por un lado empujaban a los jud?os a librarse de un yugo hal?jico que les imped?a comportase como lo hac?an sus vecinos cristianos, y por otro, el considerarse parte de un Pueblo inmortal y con unas caracter?sticas extraordinarias.
Aun as?, algunos textos rab?nicos de la ?poca criticaban el relativo ?libertinaje? que se llevaba a cabo en algunas aljamas jud?as y que fue el que atrajo las calamidades de muerte y conversiones forzadas sobre sus cabezas. De lo que se desprende que aquellos que eran partidarios de este tipo de libertinaje se sent?an muy a gusto en su nueva condici?n de cristianos e incluso llegaron a extremos en que ?trabajaban? para que sus parientes y compatriotas lo aceptaran igualmente.
Esto explica que a los ojos de muchos rabinos contempor?neos de esta calamidad del 1391, se describa a los ?Conversos? como personas que no son de fiar incluso cuando parece que est?n dispuestos a seguir cumpliendo en secreto las leyes del juda?smo. As? se puede leer en las ?Responsa? de Rivash (Rab? Yitsjac bar Sh?shet) y Rashbats (Rab? Shim??n ben Ts?maj Dur?n) que se refieren en muchas de sus respuestas hal?jicas a los problemas jur?dicos causados por los Conversos o por los contactos de los jud?os con ellos.
Relajamiento paulatino
Desde el punto de vista de los Conversos, podr?amos decir que muchos de ellos se sienten atrapados por unas circunstancias adversas, sobre todo cuando llegamos a la segunda y tercera generaci?n, los llamados ?Anusim arelim?, o sea conversos incircuncisos, a quienes no se puede acusar de ?flojedad? o ?traici?n?. Siguen sintiendo una fe completamente jud?a y quieren seguir cumpliendo unos ritos judaicos que ahora les est?n vedados. Los cumplen a escondidas como buenamente pueden, y al salir a la calle se comportan como cristianos. Pero el cumplimiento se va relajando paulatinamente, por miedo, por falta de pr?ctica o por pura asimilaci?n.
La trampa es casi absoluta, ya que no est? a su alcance un posible regreso a la Comunidad jud?a, mientras no huyan a otro pa?s, generalmente al norte de ?frica, en el que puedan regresar oficialmente a su fe ancestral. Esta soluci?n sufre altibajos: al principio deb?a estar en el pensamiento de todos los que sucumbieron a la presi?n cristiana y se bautizaron en contra de su voluntad. Despu?s se fueron desanimando, al acostumbrarse a una vida b?fida entre la iglesia y la sinagoga. De nuevo, un siglo m?s tarde, se despert? la necesidad de la fuga, al estrecharse el lazo inquisitorial alrededor de su cuello.
Lazos familiares
Lo m?s interesante, a mi modo de ver, es el contacto que segu?a habiendo entre los conversos y los jud?os, muchas veces familiares directos: hermanos, primos, padres o hijos, unos arrodill?ndose ante los ?dolos de los cristianos en las iglesias y otros envueltos en el talit, balance?ndose mientras rezan en la sinagoga. No era solo un contacto econ?mico y comercial, sino un contacto familiar que despertaba las sospechas de los vecinos cristianos sobre la sinceridad de su conversi?n al cristianismo.
?C?mo pod?an seguir viviendo sin enloquecer aquellas familias escindidas, que un muro religioso y cultural (o m?s grave a?n) se iba alzando entre sus miembros??En qu? casos los jud?os rezaban el ?cadish?, la oraci?n por los muertos, al bautizarse su pariente cercano??Cu?ntos Romeos y Julietas (o Yosefos y Blancas) siguieron vi?ndose a escondidas a pesar de la ?traici?n? religiosa y cultural de uno de los dos??Hay alg?n libro que registre estos dramas familiares?
Dudas hal?jicas
Se despiertan dudas hal?jicas. Por ejemplo la del vino. Como ya se sabe, el jud?o no puede consumir el vino de los gentiles, ni tampoco vino jud?o que ha sido tocado por un no-jud?o, el llamado ?vino de libaci?n?. ?C?mo referirse al vino jud?o que ha sido tocado por un Converso??Sigue siendo apto o se ha convertido en un ?vino de libaci?n??
Esto depender? del nivel de fiabilidad de los Conversos; si sus lazos con el juda?smo siguen firmes a pesar de sus limitaciones forzadas por las circunstancias, su vino seguir? siendo apto. Pero si van alej?ndose gradualmente del cumplimiento de los mandamientos y adoptando la vida cristiana, considerada id?latra por el juda?smo, su contacto con el vino lo trasforma en ?vino de libaci?n?. Aqu? entraran en juego la impresi?n que deja su comportamiento a ojos de la comunidad jud?a; unos pocos libertinos podr?an estropear la buena reputaci?n de los dem?s o, al contrario, la fidelidad de algunos podr? mejorar la imagen del cr?ptico subgrupo a ojos de los rabinos.
Esta situaci?n contin?a durante todo un siglo, hasta que con la publicaci?n del Decreto de Granada los Conversos se ven privados del contacto directo con los jud?os y deben decidir definitivamente si seguir conservando estos lazos culturales y religiosos en la solitaria clandestinidad o deshacerse de todo y asimilarse por completo en la sociedad cristiana. Pero esta ya es otra historia.








