Art?culos sobre Bnei Anusim

Los jud?os sefarad?es de la regi?n amaz?nica del norte de Brasil, tienen raz?n para celebrar la publicaci?n del primer majzor de Rosh Hashan? (libro de plegarias para el a?o nuevo jud?o), el cual incorpora sus costumbres y liturgias. El majzor beneficiar? a los jud?os portugueses de las comunidades jud?as sefaraditas como a los Bnei Anusim (personas cuyos ancestros fueron obligados a convertirse al catolicismo en la ?poca de la inquisici?n y a los cuales los historiadores refieren como ?marranos?) de Brasil y Portugal.
Al final de un estrecho, camino empedrado, en el coraz?n de la ciudad norte?a de Portugal, la ciudad de Oporto, se encuentra un antiguo monumento al valor y la ingenuidad jud?a. Hace muchos a?os, trabajadores a cargo de renovar una estructura medieval en la calle Sao Miguel 9, en el antiguo cuarto jud?o, descubrieron una entrada secreta en el piso. Cuando la removieron, ingresaron a un gran cuarto lleno de polvo, el cual ten?a un inusual hueco en la fachada. Historiadores locales y expertos fueron r?pidamente llamados y ellos lo identificaron como el arca sagrada de una sinagoga secreta, la cual fue utilizada por los ?jud?os escondidos? portugueses luego de las conversiones forzadas al cristianismo en 1497. Este fue el a?o en que el monarca portugu?s, el rey Manuel I, orden? cruelmente a los jud?os de su reino ir a ser bautizados.
Cinco siglos despu?s de que sus antepasados se convirtieran al cristianismo para escapar a la Inquisici?n, descendientes de los ?marranos? hacen el camino de regreso y retornan al juda?smo. El alma tiene memoria, defienden los herederos de aquellos conversos que, generaciones y generaciones despu?s, han optado por seguir el llamado de su esp?ritu y volver a la religi?n jud?a. Muchos de ellos no ten?an conciencia de ser jud?os, pese a haber sido siempre conscientes de que su familia era ?diferente? y ten?a ?peculiaridades? que les llevaron a investigar sobre sus or?genes y descubrir su procedencia.
El pr?ximo mes de mayo se cumplir?n tres a?os del primer seminario que Shavei ?entonces Amishav- celebr? en Barcelona. Un encuentro gozoso entre chuetas, anusim, y una organizaci?n dedicada a promover el retorno de los hijos perdidos de Israel que, por escribirlo claramente, cambi? mi vida. Siempre he recordado aquellos d?as catalanes como unos de los m?s felices de mi existencia. Lo que me estaba ocurriendo me parec?a imposible: por primera vez mi solitario peregrinaje en busca de mis remotas ra?ces jud?as era origen de atenci?n y no s?lo de curiosidad. Pocos meses antes de nuestro primer encuentro en este mismo escenario que hoy nos congrega, un amigo anusim de Palma de Mallorca ?Pedro Salvador, que ahora se llama Shim?n y reside en Jerusalem- me hab?a llamado por tel?fono. Al igual que muchas otras veces, me comunicaba que hab?a llegado alguien desde Israel interesado en el tema de los chuetas. Por aquellos d?as andaba yo un poco cansado de ser el inevitable anfitri?n de todos los que, movidos por la curiosidad hist?rica, cient?fica o cultural, aterrizaban en Mallorca para observar de cerca la rareza de unos descendientes de jud?os conversos que, a lo largo de los tiempos y a trav?s de una endogamia que se hab?a prolongado hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX, hab?amos conservado las peculiaridades f?sicas, antropol?gicas e incluso sociales, de unos antepasados que nunca renunciaron del todo a su fe jud?a y que fueron condenados por la Inquisici?n. Una minor?a que, vejada y marginada durante generaciones, hab?a luchado por sobrevivir en un mundo hostil, que nos recordaba continuamente nuestra condici?n de deicidas. Hasta entonces, eran incontables los curiosos ?periodistas, estudiosos, rabinos, e incluso genetistas- que hab?an buscado un contacto a la b?squeda del eslab?n perdido del juda?smo mallorqu?n. Y dado que los chuetas que est?bamos dispuestos a testimoniar p?blicamente nuestra identidad ?ramos ultra-minoritarios, siempre ven?amos a ser los mismos los convocados. En aquel momento, lo repito, empezaba a sentirme un poco cansado de este juego. Aquella vez, sin embargo, todo iba a ser muy diferente. Para mi sorpresa me encontr? ante un rabino y un periodista ?ex alto cargo del gabinete de Benjam?n Netanyahu- que, en una cafeter?a del centro de Palma, me ofrecieron participar en un proyecto de recuperaci?n de la perdida identidad jud?a de los chuetas. Todo eso y mucho m?s lo cuento de manera pormenorizada en la cuarta parte de un libro que aparecer? en Palma dentro de pocas semanas. El libro ?originalmente escrito en catal?n, que es mi lengua- se titula ?Ra?ces chuetas, alas jud?as? y consta de cuatro partes perfectamente diferenciadas, am?n de una introducci?n y un ep?logo. La primera parte, muy extensa, se titula ?Historia de una endogamia? y recoge mis recuerdos personales y familiares, remont?ndose a la m?s lejana memoria, la de mis abuelos. Se trata, al decir de los pocos que lo han le?do, entre ellos mi mujer, aqu? presente, de un estremecedor relato literario, el apasionante retrato de una saga familiar de descendientes de jud?os conversos, que bien pudiera haber dado lugar a una novela. No hay ficci?n, sin embargo, en aquellas p?ginas, como muy bien reflejar?n las anta?onas fotograf?as que las acompa?an. Hay nostalgia, recuerdo y homenaje a unos chuetas que, quiz? sin saberlo, me transmitieron algo m?s que la vida: mi alma y mi pasi?n jud?as. La segunda parte del libro lleva el t?tulo de ?Extramuros? porque relata la salida al mundo exterior de un chueta que, hasta pr?cticamente su mayor?a de edad, hab?a vivido bajo el amparo y la protecci?n del clan familiar. En la tercera parte, titulada ?Del estigma a la militancia?, se recoge la larga y dolorosa experiencia que viv? desde la asunci?n de mi condici?n de descendiente de jud?os conversos hasta llegar a un compromiso p?blico ?y a menudo publicado- de convertir el estigma en un signo de identidad. Es, quiz?, la parte m?s dura del libro porque, no queriendo ni siquiera ocultar mis propios errores y miserias, cada persona y cada momento queda reflejado ? y documentado- con la fuerza aplastante de las hemerotecas. Pero? en este quiz? para mi, postrer seminario, lo que quiz? pueda interesar de mi libro es su cuarta parte, la que titul? ?Morfolog?a alada?. El t?tulo se basa en una historia que el ?ltimo d?a de nuestra estancia en Israel nos cont? Renana, la esposa del rabino Birbaum, en su casa de Efrat, donde un d?a David pastore? sus reba?os. El propio? rabino se acordar?, ya que estaba ah? en aquella memorable noche. A continuaci?n traduzco al castellano unos p?rrafos de la introducci?n de mi libro porque creo que reflejan perfectamente lo que aquella noche signific? para m? y supongo que para muchos otros. ?La velada ten?a un regusto agridulce, como de despedida anticipada. El rabino, al que hab?a conocido en los inicios de la primavera de 2003 y con el cual, desde entonces, he mantenido una relaci?n estrecha y profunda, no hab?a formado parte del grupo de personas que hab?an ejercido el papel de gu?as y maestros en el curso de nuestro periplo israel?. Los trabajos de Birbaum al servicio de la causa de los descendientes de jud?os esparcidos por todo el mundo lo hab?an retenido en la India. Sus colaboradores nos hab?an advertido que, antes de nuestra partida, tendr?amos ocasi?n de compartir unas horas con el rabino ?alguno de los expedicionarios ni siquiera le conoc?a- puesto que, en compensaci?n por su forzada ausencia, Birbaum y su familia nos acoger?an en su hogar?. ?La familia, tan importante para los chuetas ?al menos para los de mi generaci?n- lo es todav?a m?s para los jud?os observantes de su religi?n. Aquella noche, quiz? en base a su estrategia de relaci?n con chuetas y anusim, Birbaum quiso que sus hu?spedes tuvi?ramos especial conciencia de ese hecho. Renana, su esposa, y sus dos hijas, se esforzaron en el papel de anfitrionas, implic?ndose de manera muy especial en todo lo que ocurri? entre aquellas paredes. La buena cocina ?alguno de mis compa?eros de viaje hab?an llegado a pensar que ese concepto era ajeno a la vida en Israel- nos fue ofrecida graciosamente como una parte inseparable de la hospitalidad de la que ?ramos objeto. Antes de cenar, sin embargo, nos agruparon en el saloncito de la casa, decorado con valiosos y bellos objetos relacionados con el juda?smo. Hab?a libros ?algunos aparentemente muy valiosos- por todas partes. La gente se sent? formando un c?rculo- Estaba previsto que todos los asistentes, uno a uno, di?semos p?blica explicaci?n de cuanto hab?amos sentido y vivido en el curso de aquellos d?as inolvidables. La rueda de intervenciones fue rica en emociones y sentimientos y algunos hubo que pr?cticamente no pudieron hablar, atenazados por la emoci?n, que result? mucho m?s elocuente que sus propias palabras. Pese a ello, al menos por lo que a mi respecta, el impacto m?s fuerte de aquella noche fue el que me provoc? la intervenci?n de la esposa de Birbaum?. ?La rabanit?quiz? no tenga palabras para describir aquella mujer, y sobre todo, para explicar el c?mulo de sentimientos que sus palabras me provocaron. Renana es alta y elegante, con una apostura se?orial que m?s cabr?a imaginar en un escenario parisino que en un pueblecito cercano al agreste desierto de Judea. No he vuelto a verla desde entonces, pero recuerdo unos ojos profundos, de una serenidad lacustre y, por encima de todo, su manera de hablar, en un espa?ol correct?simo de inconfundible acento franc?s. M?s all? del mensaje que nos transmitieron sus palabras, me impresionaba su dicci?n, aquella manera de subrayar una expresi?n para dotarla de mayor contenido, aquellas inflexiones de voz ligeramente rotas, con las que humedec?a de emoci?n los conceptos que quer?a transmitirnos. No fui el ?nico que qued? electrizado por las palabras de la rabanit. Todos la escuch?bamos como si tuvi?semos la certeza de que cuando aquella mujer callase el mundo se hundir?a a nuestro alrededor. La historia que nos cont? forma parte quiz? de la ?pica de los pioneros que llegaron a Palestina desde el Este de Europa durante el ?ltimo tercio del siglo XIX. A lo mejor no se trata siquiera de una historia real, pero aquella par?bola ilumin? de pronto las tinieblas del peregrinaje ?incierto camino de Retorno a una identidad, a una tierra o a un Dios, seg?n los casos- de los descendientes de jud?os conversos, que si somos mallorquines llevamos el nombre de chuetas. Detr?s de la serenidad de aquellos ojos y aquellas palabras sent? brotar el? manantial de mis ancestros, que murmuraba canciones de aguas profundas, pero quiz? ya no inalcanzables. - ?Aquel muchacho ?cont? la rabanit- hab?a llegado a Eretz Israel hacia pocos d?as y pronto lo llevaron a la escuela. All? un profesor le habl? en hebreo, una lengua que el chico hab?a utilizado desde siempre para rezar, pero con la que no era capaz de expresarse con fluidez. El profesor pidi? a sus alumnos que, de manera parecida a lo que hab?is hecho vosotros esta noche, explicaran en voz alta lo que quer?an ser en la nueva vida que iniciaban, y porque quer?an serlo. En principio el muchacho se sinti? molesto, e incluso pens? que no participar?a en aquella especie de juego. Lo hab?an llevado a una escuelita sin explicarle el sentido de aquel traslado. Y ahora le ped?an que revelase sus sentimientos m?s profundos, que los sacase a la luz en una ceremonia casi imp?dica. Sin embargo, a medida que sus compa?eros iban hablando, el reci?n llegado tom? una decisi?n. Hablar?a claro, ser?a fiel a lo que sent?a y pensaba desde el fondo de su coraz?n. Llegado su turno se levant?. Las palabras le surgieron decididas, como si viniesen de un lugar muy lejano, profundo y escondido?. - En Eretz Israel quiero ser un ?rbol, pero tambi?n un ?guila. -?Ah si? Y ?por qu?? - Quiero ser un ?rbol porque los ?rboles tienen ra?ces que permanecen firmemente sujetas a la tierra. Y si ?sta es la Tierra Prometida yo quiero estar enraizado en ella, como los ?rboles que he dejado atr?s, en el lugar del que vengo. - Pero? ?y el ?guila? -Tambi?n quiero ser un ?guila porque ellas vuelan por encima del bosque y pueden ver todo el paisaje, no solamente el entorno oscuro y limitado de los ?rboles. Quiero volar m?s all? del bosque para fijar mi vista en el horizonte, para tener una visi?n de conjunto de cuanto me rodea y as? no olvidar nunca que soy un ?rbol que un d?a fue trasplantado a esta tierra?. ?La rabanit hizo una pausa mientras apartaba una tenue cortina de cabellos que le ca?an por la frente. Nos mir? a todos los que llen?bamos el sal?n de su casa. Fue un breve momento, pero aquella mirada ? detr?s de la que yo cre? adivinar el brillo casi imperceptible de una l?grima- parec?a dirigida personalmente a cada uno de los que la escuch?bamos en medio de un silencio reverencial?. -?Mirad: est? noche, a trav?s de vuestras palabras y tambi?n de vuestra actitud, he podido comprender que sois unos ?rboles con unas ra?ces muy profundas. Este hecho es, evidentemente, indiscutible. Lo que en esa noche, en el fin de vuestro viaje a Israel, podemos hacer por vosotros, si as? lo dese?is, es daros unas alas?. ?Aquella mujer emple? una par?bola perfecta para iluminar el largo camino que, siempre a tientas, me hab?a conducido desde mi lejana infancia, aquellos primeros d?as en los que pude escuchar por primera vez la palabra ?chueta?, hasta mi segundo viaje a Israel, un periplo ya totalmente jud?o, sin la menor concesi?n a la ?Tierra Santa? de los cristianos. Un camino que hab?a recorrido pr?cticamente solo, sin saber muy bien adonde me llevaba. Era la primera evidencia ?antes solo hab?a tenido percepciones, vagas ilusiones agrietadas por el mordisco de tantas madrugadas de hielo- de que, al final de mi incierta trayectoria pod?a encontrar un anclaje, un noray en el que amarrar mi barco para siempre. Pese a la incertidumbre me sent? un privilegiado. No hab?a renunciado, como tantos otros, a la traves?a. No me hab?a conformado nunca con las explicaciones ajustadas a la conveniencia de cada momento. Tozudo, hab?a querido seguir adelante, seguro de que, al menos yo, no era una rama muerta, sino un brote vivificado, preparado para florecer de nuevo. Mir? a m? alrededor. ?ramos unos treinta y s?lo hab?a tres chuetas entre nosotros. Decenas de miles de personas como yo hab?an quedado atr?s, muchos ni tan siquiera iniciaron nunca aquel camino, otros quedaron en la cuneta, cansados de avanzar sin rumbo, aplastados por la densidad de las tinieblas. Pero nosotros divis?bamos un poco de luz m?s all? de la oscuridad. Aquella noche, a un tiro de piedra de Jerusalem y Betlehem, inauguraba una nueva etapa. Ahora, por fin, le crec?an alas a mis ra?ces?. Miquel Segura 31/03/2006
El venerable rabino Boar?n no daba cr?dito a lo que ve?an sus ojos. Francesc Bellido de Sant Feliu desplegaba con primor un talit que su madre le hab?a tejido cuando era un ni?o, 60 a?os atr?s, para que siguiera los preceptos de su religi?n secreta. Blanco con franjas azules en sus extremos, el manto de oraci?n judaico no se diferenciaba en nada del que su propia madre le hab?a legado a ?l o a millones de jud?os en todo el mundo. Lo extraordinario era que Bellido hab?a nacido y crecido en Cirat, en el abrupto interior de Castell?n, en una tierra donde oficialmente los jud?os se hab?an acabado cinco siglos atr?s, cuando los Reyes Cat?licos les dieron a escoger entre el exilio o la conversi?n. Boar?n, la mano derecha del Gran Rabino de Israel, estuvo con una delegaci?n religiosa en Barcelona el 31 de marzo y el 1 de abril (el 2 visitaron la antigua juder?a de Girona) para escuchar los casos de decenas de descendientes de conversos de la pen?nsula Ib?rica que reclaman el derecho a pertenecer al pueblo de Israel. Lo que result? m?s extraordinario a la comisi?n es que la mayor?a de estas personas han conservado no s?lo la memoria, sino tambi?n rituales y tradiciones de sus antepasados israelitas.
?QUI?NES SON LOS ANUSIM DE NUESTROS D?AS? En t?rminos generales, solemos pensar que los anusim son una especie extinguida, que s?lo se conserva en los libros de historia y los documentos polvorientos de tiempos de la Inquisici?n. Pero no es as?; hay anusim y descendientes de anusim que viven hasta el presente en todo el mundo y que quieren volver a unir sus destinos al del pueblo jud?o. El fen?meno de la vida oculta del juda?smo de Espa?a constituye probablemente uno de los cap?tulos m?s apasionantes de la historia jud?a, y sus testimonios siguen siendo vigentes hasta el presente. A pesar de las numerosas dificultades, los descendientes de anusim lograron preservarse y preservar los lazos con sus ra?ces jud?as y la sensaci?n de pertenencia al pueblo jud?o durante m?s de 600 a?os.
LOS JUD?OS DE MI MUNDO ?En qu? lugar del Nuevo Mundo se construy? la primera sinagoga, despu?s del descubrimiento de Am?rica? Cuando o?mos hablar de Brasil pensamos en el f?tbol, el carnaval, las playas y la m?sica, pero olvidamos que fue tambi?n la puerta de acceso de jud?os al Nuevo Mundo. La primera sinagoga en suelo americano se construy? en la ciudad de Recife, Brasil, en 1636. Los inicios de la poblaci?n jud?a en Recife Los jud?os empezaron a establecerse en Recife a partir de 1500. En esos tiempos la ciudad era la capital del estado de Pernambuco, en la colonia portuguesa de Brasil. Los primeros jud?os eran anusim que hab?an sido enviados all? junto con presos y delincuentes para desarrollar la nueva colonia portuguesa en Recife. Los jud?os, que ve?an en ello una oportunidad econ?mica y una forma de alejarse un poco de la Inquisici?n, lo aceptaron de buena gana y, ciertamente, en poco tiempo desarrollaron la regi?n y la convirtieron en un centro pr?spero de cultivo de ca?a de az?car. Efectivamente, los jud?os lograron desarrollar diversas ramas de la econom?a en el norte de Brasil, como la exportaci?n de az?car, el dinero y la Bolsa, y la provisi?n de esclavos de ?frica, y se convirtieron en una fuerza econ?mica y comercial sumamente importante.
LOS JUD?OS DE MI MUNDO (CONTINUACI?N DEL ART?CULO ANTERIOR SOBRE ESTE TEMA) OPORTO, PORTUGAL En t?rminos generales, solemos pensar que los anusim son una especie extinguida, que s?lo se conserva en los libros de historia y los documentos polvorientos de tiempos de la Inquisici?n. Pero no es as?; hay anusim y descendientes de anusim que viven hasta el presente en todo el mundo y que quieren volver a unir sus destinos al del pueblo jud?o. La visita a Oporto, una de las principales ciudades de anusim en Portugal, demuestra la existencia de los mismos y su decisi?n de darse a conocer p?blicamente. En Covilla, una aldea cercana a Oporto, me encontr? con un hombre de m?s de 70 a?os que naci? y vivi? toda su vida en esa peque?a localidad en la que, seg?n los reportes oficiales, no han quedado jud?os desde los tiempos de la Inquisici?n. Pero ese hombre llevaba en el brazo? un talit que su madre le hab?a tejido a mano 60 a?os atr?s para que supiera de d?nde ven?a y a qu? pueblo pertenec?a. Era un talit blanco con franjas azules, que conservaba para legarlo a sus hijos. Ese hombre, Francisco Bellido, sab?a recitar (con gran emoci?n) las plegarias Shma Israel y Mod? An? en hebreo, tal como se las hab?a ense?ado su abuelo. En su casa hab?a una mezuz? de arcilla del siglo XVII, no en la puerta exterior, por miedo a las autoridades, sino en una puerta interna; al pasar por ella la familia sol?a besarla. Esta tradici?n hab?a pasado de generaci?n en generaci?n, sin libros, ni rabinos ni instituciones de estudio de la Tor??   El fen?meno de la vida oculta del juda?smo de Espa?a y Portugal constituye probablemente uno de los cap?tulos m?s apasionantes de la historia jud?a, y sus testimonios siguen siendo vigentes hasta el presente. A pesar de las numerosas dificultades, los descendientes de anusim lograron preservarse y preservar los lazos con sus ra?ces jud?as y la sensaci?n de pertenencia al pueblo jud?o durante m?s de 600 a?os. Como se sabe, los anusim son jud?os que en tiempos de la Inquisici?n fueron forzados a convertirse al cristianismo, pero que siguieron cumpliendo los preceptos judaicos en secreto. Los anusim se caracterizan por diversos nombres y diferentes historias. El concepto conocido en Espa?a y Portugal era el de ?marranos? (un apodo despectivo que compara a los anusim con cerdos). Tambi?n estaba muy difundido el t?rmino de ?criptojud?os?, cristianos jud?os o conversos, es decir, jud?os que hab?an cambiado de religi?n. En otros lugares los llamaban ?cristianos nuevos? para se?alar su reciente incorporaci?n al cristianismo. En Palma de Mallorca (una isla al sur de Espa?a) los llaman ?chuetas?. Hoy en d?a, los descendientes de los marranos, chuetas o cristianos nuevos prefieren definirse como ?anusim? o descendientes de anusim. El denominador com?n a todos estos nombres es el hecho de que todos fueron forzados a abandonar el juda?smo y obligados a aceptar la fe cristiana contra su voluntad, a pesar de que en sus corazones y en sus hogares segu?an manteniendo la fe y la tradici?n jud?a a diferentes niveles. Cabe suponer que no todos saben que las leyes de la Inquisici?n y sus iniquidades subsistieron hasta el siglo XIX. Las leyes de la Inquisici?n se revocaron formal y definitivamente en Espa?a s?lo en 1834; de hecho, en algunos pa?ses de Am?rica del Sur y en Angola las persecuciones prosiguieron hasta fines del siglo XIX. Han pasado m?s de 600 a?os desde la aparici?n del fen?meno de una vida jud?a oculta en la Pen?nsula Ib?rica, y menos de 200 a?os desde la revocaci?n de las leyes de la Inquisici?n en Espa?a, Portugal y el continente americano. A pesar de eso, las huellas de los descendientes de anusim no s?lo que no desaparecieron de la historia, sino que siguieron existiendo activamente hasta el presente. Hoy en d?a se conoce con certeza la existencia de grupos de anusim y descendientes de anusim en diferentes lugares: algunos siguen viviendo en Espa?a y Portugal y se consideran descendientes de jud?os de tiempos de la Inquisici?n; otros siguieron manteniendo su fe y su identidad en los pa?ses de dispersi?n de los anusim que huyeron de la conversi?n forzada, como Brasil, M?xico, Nueva M?xico en los Estados Unidos y varios pa?ses en Am?rica del Sur. A diferencia de la situaci?n en Portugal, en Espa?a no se sabe de comunidades enteras que hayan mantenido costumbres jud?as, preservado su identidad y contra?do matrimonios endog?micos. En general, el juda?smo se mantuvo a nivel individual, fundamentalmente en zonas rurales en las cuales las caracter?sticas sociales les permit?an preservar su identidad. A diferencia de lo que sucedi? en Espa?a, los jud?os de Portugal no fueron expulsados y algunos lograron huir de la conversi?n forzada. A pesar de que la reina Isabel pidi? al rey Manuel como dote antes de su boda que los jud?os fueran expulsados de Portugal tal como lo hab?an sido de Espa?a, el rey Manuel opt? por una v?a m?s ?creativa? para dejar a los jud?os en su pa?s, exigi?ndoles la conversi?n forzosa. En tiempos de la Inquisici?n hab?a en Portugal unos 280.000 jud?os, que constitu?an cerca de un 25% del total de la poblaci?n local. Por esta raz?n, en el presente se suele suponer que entre un 30% y un 50% de la poblaci?n de Portugal desciende de jud?os o, al menos, que por sus venas corre sangre jud?a. Estos descendientes de anusim afirman provenir de la maravillosa generaci?n de anusim que mantuvieron su juda?smo en secreto y que transmitieron de generaci?n en generaci?n la tradici?n de su condici?n jud?a, generalmente por v?a oral. En casi todos los relatos, la informaci?n sobre la condici?n jud?a se entregaba antes del fallecimiento del abuelo o la abuela, que quer?an legar su secreto a las generaciones venideras. La identidad de los anusim se manten?a siempre oculta, sin difundirla ni ponerla en conocimiento de otras personas. El secreto de los anusim puede ser descripto como una especie de red de espionaje subterr?nea que se preserv? oculta durante m?s de 600 a?os. La dif?cil realidad que forzaba a los anusim a ocultar su fe y su identidad jud?a dificult? no s?lo el cumplimiento de los preceptos sino tambi?n su estudio y transmisi?n a las generaciones venideras. Se puede entender por qu? la vida secreta de los jud?os revisti? diversas formas y aspectos, y costumbres diferentes, s?lo si se toma en cuenta el hecho de que este fen?meno existi? durante varios siglos en muchas regiones apartadas entre s?. Por supuesto, la historia de los anusim no es un bloque uniforme. Hay diferentes grupos y muchas divisiones entre ellos, y no todos son descendientes biol?gicos de los anusim de Espa?a y Portugal; pero la mayor parte puede ser considerada como sus descendientes espirituales, teniendo en cuenta las proyecciones hal?jicas aplicables a cada grupo. Hoy en d?a existen anusim concretos, que han vivido hasta ahora como jud?os ocultos, preservando la fe en un solo D-os, cumpliendo los preceptos en secreto y contrayendo matrimonios endog?micos durante m?s de 600 a?os. Ellos saben que son jud?os y que su identidad jud?a se preserv? a pesar de que durante siglos pensaron que todo el pueblo jud?o hab?a sido aniquilado y que ellos eran sus ?ltimos remanentes sobre la faz de la tierra. Hay anusim seg?n la Halaj?, cuyas familias conservaron la continuidad biol?gica, pero no la identidad jud?a: manten?an algunas costumbres y se casaban entre s?, pero no sab?an explicar por qu? lo hac?an? Los viernes encend?an velas en secreto y contra?an matrimonios endog?micos, pero no lo ve?an como un acto religioso o jud?o. Por otra parte, hay anusim con identidad jud?a que saben que descienden desde hace siglos de una familia jud?a, que probablemente no conservaron la continuidad biol?gica y se casaron con no jud?os, pero que se sienten descendientes de anusim y orgullosos de sus ra?ces jud?as, y quieren reavivarlas. (Con respecto a esta clase de anusim, Abrabanel escribi? que ?los consideramos no jud?os?; en su opini?n ?habr?n de retornar al juda?smo; D?os no ha desesperado de ellos y con su inmensa misericordia los har? retornar a su Tor??; Parashat Nitzavim). Hay algunos anusim que descienden de madre jud?a, y otros de padre jud?o, pero que se sienten jud?os en todo sentido (como los jud?os de Rusia, pa?s que determina la religi?n de una persona seg?n la de su padre). Lamentablemente, tambi?n hay cristianos evangelistas y mesi?nicos que tratan de infiltrarse en el pueblo jud?o diciendo que descienden de anusim. El movimiento de retorno del oficial portugu?s-jud?o Barros Basto Todos los movimientos espirituales necesitan l?deres, pero hay pocos l?deres tan legendarios como Arturo Carlos de Barros Basto, un oficial del ej?rcito portugu?s que prest? servicios a su patria durante la Primera Guerra Mundial. Barros Basto naci? en el seno de una familia cat?lica en 1886, y muri? en 1959. Su abuelo le revel? los or?genes jud?os de la familia y desde ese momento empez? el r?pido proceso del joven oficial en busca de sus ra?ces. La leyenda refiere que uno de los acontecimientos que despertaron su retorno al juda?smo tuvo lugar un viernes por la noche, cuando vio a un oficial franc?s que encend?a velas en su tienda de campa?a. Cuando le pregunt? por qu? lo hac?a, ?ste le respondi? que se trataba de ?un precepto sab?tico jud?o?. Barros Basto estaba habituado a ver que en la casa de su abuelo se encend?an velas todos los viernes por la noche, y eso le hizo entender el significado de esa costumbre y su relaci?n con el juda?smo. La primera estaci?n de su traves?a fue la comunidad jud?a de Lisboa, pero cuando se dirigi? al rabino de la misma no obtuvo la respuesta que buscaba. La peque?a comunidad, que hab?a llegado de Marruecos, Gibraltar y Europa, segu?a temiendo a la Iglesia y las posibles consecuencias del retorno de los anusim de la iglesia cat?lica a la sinagoga jud?a. Pero Barros Basto no temi? ni cej? en su empe?o; viaj? a Marruecos (T?nger) para presentarse ante un tribunal rab?nico y pedir el retorno a la senda de sus antepasados. Despu?s de su conversi?n contrajo matrimonio con una mujer de la familia jud?a de Azancot. Barros Basto se convirti? en Abraham Ben-Harosh, y as? firmaba todos los documentos y art?culos sobre juda?smo que escribi?. El legendario oficial estudi? en una academia militar y se convirti? en un estratega importante y conocido, pero no pudo asistir a una academia rab?nica. En consecuencia, se convirti? en un autodidacta que aprendi? hebreo, Biblia, filosof?a, historia y Halaj?. Barros Basto realiz? un incomparable proceso: trat? de cambiar la historia espiritual de los anusim de Portugal y de restituirlos a su condici?n anterior. En 1920 intent? hacer retroceder la historia a la situaci?n anterior a 1391, m?s de 500 a?os atr?s, y defini? su quehacer como un ?acto de salvaci?n?. Barros Basto examin? la situaci?n como un estratega y comprendi? el potencial oculto en la zona de Oporto, al noreste de Portugal, regi?n conocida por la presencia de anusim. Debido a que en la ?poca de las persecuciones no era posible huir del pa?s, optaron por vivir en zonas rurales en las que podr?an mantenerse lejos de la vista de la Inquisici?n. En esa regi?n, a dos horas de viaje de Oporto, se encuentra la conocida aldea de Belmonte, en la que se preserv? en secreto una comunidad entera de anusim (los habitantes de esta aldea pasaron el retorno al juda?smo ante un tribunal enviado por el entonces Gran Rabino de Israel, el Rabino Mordejai Eliahu Shelita). He tenido el honor de ver con mis propios ojos la Biblia personal de Barros Basto. Adem?s de los comentarios que escribi? en el libro, anot? en la contratapa los nombres de las personas a las que circuncid? junto con un m?dico-mohel que lo acompa?aba en sus visitas a las aldeas de los alrededores. Uno de sus ?ltimos disc?pulos, el Sr. Ferreira, relat? c?mo el oficial portugu?s vest?a el uniforme militar, montaba orgulloso a caballo y cabalgaba de aldea en aldea para visitar a los anusim, transmitirles la buena nueva del ?movimiento de retorno? que hab?a emprendido y circuncidarlos como primera acci?n de retorno al juda?smo. Todo quedaba registrado en la contratapa de su hist?rica Biblia. Por supuesto, sus visitas a las aldeas de los anusim despertaron sospechas y temores, pues hasta entonces la mayor parte de los anusim preservaban su juda?smo y su identidad en secreto, por miedo a dar a conocer su fe. Barros Basto debi? afrontar en mayor medida el miedo social a descubrir la nueva identidad que el temor a la circuncisi?n. Pero no s?lo las visitas a las aldeas y las circuncisiones formaban parte del plan global de Barros Basto para los anusim de Portugal. El mismo, resolvi? fundar una sinagoga central con el objetivo de que la misma funcione como base espiritual y religiosa para todos los anusim de la regi?n. Con el apoyo de la famosa familia Kadoori de Hong Kong construy? una sinagoga de grandes dimensiones que fue solemnemente inaugurada en 1938. En el mismo edificio de la sinagoga Mekor Haim construy? una mikve y aulas de estudio para la academia rab?nica Rosh Pina que hab?a fundado, en la que a lo largo del tiempo estudiaron decenas de alumnos. El edificio de la sinagoga se convirti? en el centro de actividades de los anusim de esa regi?n. Asimsimo, Barros Basto public? un peri?dico llamado Lapid y decenas de folletos sobre diversos temas judaicos, todo de su pu?o y letra y con gran dedicaci?n. Su plan de retorno de los anusim al seno del juda?smo despert? grandes resonancias internacionales y muchas organizaciones jud?as del mundo entero le ofrecieron apoyo. Sin embargo, tal como sucede en muchas ocasiones, el gran ?xito llev? al fracaso. La iglesia cat?lica local comprendi? que las acciones de Barros Basto no eran algo ef?mero sino que generaban un cambio significativo en miles de habitantes de la zona que respond?an a la convocatoria del oficial, y por ende decidi? actuar: se ocup? de que el exitoso oficial que hab?a luchado por su patria (pero tambi?n por los anusim) fuera inculpado y juzgado por el ej?rcito por acoso sexual de j?venes y por homosexualidad. A pesar de que fue absuelto en varios juicios, el comit? de disciplina lo conden? en 1943 por inconducta y lo expuls? del ej?rcito portugu?s. Esta acusaci?n falsa y premeditada dio origen al apodo del ?Dreyfus portugu?s? (lamentablemente, a pesar de que Barros Basto se sacrific? por los jud?os y el juda?smo, su nombre no es suficientemente conocido en el mundo jud?o). Por supuesto, ese juicio lo llev? a una crisis y depresi?n, debi? ocuparse de sus asuntos personales y no pudo seguir desarrollando la revoluci?n de los anusim. Asimismo, ?stos temieron las amenazas de la Iglesia y el Ej?rcito, se apartaron de la senda de retorno al juda?smo y volvieron a ocultarse en las aldeas y a practicar la fe cat?lica. Los anusim vuelven a despertar Barros Basto muri? hace 46 a?os, pero su visi?n contin?a viva. Los anusim de Portugal en general, y de Oporto en particular, siguen vivendo a su sombra y quieren retornar al juda?smo. Muchos de ellos asisten todos los s?bados a la sinagoga construida 70 a?os atr?s, rezan en ella todos los lunes y jueves a las 6 de la ma?ana y acuden a ella para pasar all? todo el s?bado, comen y duermen en las aulas de la academia rab?nica para no viajar en shabat y para rezar entre esas paredes hist?ricas. El Rabino Shai Eliezer Demartino (egresado del Instituto Straus-Amiel y emisario de Shavei Israel) ejerce all? sus funciones y ense?a Tor? y juda?smo a quienes desean retornar a la fe de sus ancestros. Hace poco tiempo se introdujo un Libro de la Tor? y se inaugur? una mikve en Oporto. El movimiento de retorno de los anusim de Portugal parece estar despertando nuevamente. Uno de los anusim que retorn? recientemente al juda?smo es el Prof. Jos? Filipe Ferr?o. Sus apellidos brindan testimonio de su condici?n de descendiente de anusim del lugar, pero m?s a?n lo demuestran su identidad y sus esfuerzos por preservar su juda?smo. Durante m?s de 20 a?os so?? con retornar a la religi?n de sus antepasados. Para Filipe, decano de Psicolog?a en la prestigiosa universidad local, el retorno al juda?smo no es ?algo secundario en mi vida, sino mi columna vertebral?. La Sra. Isabel, nieta de Barros Basto, cre? recientemente un museo peque?o, pero impresionante, con su historia, fotos y objetos personales, para perpetuar su memoria y por sentir que, hoy en d?a, el preg?n de su abuelo vuelve a ser relevante para los descendientes de anusim en Portugal. La historia parece repetirse? Lo que los reyes Fernando e Isabel trataron de hacer en Espa?a en el siglo XV ? borrar todo rastro de los jud?os y el juda?smo a trav?s de la expulsi?n y la conversi?n forzada en Espa?a y Portugal? vuelve a despertar? Un n?mero considerable de descendientes de estas v?ctimas resurge de la historia y quiere fortalecer al pueblo jud?o, enmendar aquel cap?tulo amargo de la Inquisici?n y de Barros Basto? Cabe suponer que los reyes de Espa?a y Portugal se revolver?an en sus tumbas ante esta noticia? Los descendientes de anusim est?n recuperando a nivel individual y comunitario la conciencia del v?nculo de pertenencia con sus antepasados. Miles de anusim se encuentran actualmente en proceso de b?squeda espiritual y nacional, a fin de retornar a sus ra?ces jud?as. Miles estudian juda?smo en seminarios y clases, participan en la vida comunitaria y en debates y estudios en sitios en Internet creados para ellos. La opini?n de los eruditos de nuestros tiempos sobre los anusim El tema de los anusim y sus descendientes no ha sido examinado a fondo por los estudiosos rab?nicos de nuestro tiempo. No abundan las respuestas y los dict?menes que se refieren a ellos y que tratan de proponer una forma de hacerlos retornar al seno de nuestro pueblo en estos tiempos. Cabe suponer que la raz?n principal de ello es que los anusim siguen replegados sobre s? mismos, como desde hace siglos. S?lo despu?s del cambio de gobierno en Espa?a (la muerte de Franco) y Portugal (el fin de la dictadura y el comienzo de la democracia en 1975), los descendientes de anusim se sintieron libres para exponer sus sentimientos y pedidos. Por supuesto, en las generaciones posteriores a la expulsi?n de Espa?a y Portugal (en los siglos XV, XVI y XVII) hubo muchos estudiosos que examinaron la condici?n de quienes se hab?an visto forzados a aceptar el cristianismo y bautizarse, pero hab?an conservado en sus corazones la fe jud?a. Desde entonces y hasta el presente, el tema de los anusim sigui? existiendo no s?lo en lo m?s profundo de los corazones de sus descendientes sino tambi?n en secreto en el mundo rab?nico. A partir del siglo XVIII, el tema desapareci? casi por completo de la orden del d?a jud?a y nacional. Pero los anusim y su situaci?n volvieron a ser objeto de an?lisis en Elul de 5689, en el Consejo de los Grandes Sabios de la Tor? en tiempos de la Segunda Gran Asamblea; todos acordaron sobre la necesidad de acercarlos al pueblo jud?o. El Rabino Zirelson se?al? en su libro de responsa y homil?as Maarajei Lev: ?Recibir a nuestros hermanos alejados, los anusim de Espa?a y Portugal, con los brazos abiertos para hacerlos retornar bajo las alas de la Presencia de D?os?. El Rabino Guedalia Felder escribi? en su libro Najalat Zvi: ?De lo antedicho se debe entender que el juda?smo no odia a los anusim, sino que los ha considerado ajenos a los dem?s pueblos, y a quienes quieren retornar se les dice: ?Hermanos alejados, vuelvan al seno de su pueblo; sepan que la gente dice que un mirto que se encuentra entre las espinas se llama mirto, ?se es su nombre? [una persona no cambia su naturaleza aunque no se encuentre en su lugar]?. Tambi?n el Rabino Yehuda Halevi Ushpizai z?l, rabino y titular del Tribunal Rab?nico de Ramat Gan, escribi?: ?Ahora creemos que D?os ha recordado a su pueblo y su tierra, y que hemos tenido el privilegio de despertar del exilio, tal como lo prometiera el profeta Ezequiel: ?Pero vosotros, montes de Israel, echar?is vuestras ramas y producir?is vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque pronto vendr?n?? Debemos despertar a los anusim de Espa?a y decirles que el D?os de Israel los llama, que retornen al pueblo jud?o? En su libro sobre la Tor? eterna, Don Isaac Abrabanel los ha perpetuado y ha prometido que los anusim de Espa?a volver?n al juda?smo?. El Rabino Haim David Halevi z?l escribi?: ?A partir de ahora, una de las maravillas de la futura redenci?n milagrosa del pueblo jud?o ser? el retorno de los hijos perdidos y extraviados al seno del juda?smo. Y si tambi?n los descendientes de los anusim de Espa?a y Am?rica quieren retornar al juda?smo, veremos en ello parte del ?inicio de la redenci?n??? El Rabino Mordejai Eliahu Shelita escribi?: ?Puesto que ha pasado mucho tiempo desde la ?poca de los anusim hasta el presente, y existe el temor de que se hayan mezclado con no jud?os, ?debemos atraerlos con benevolencia?, es decir, se los debe elogiar porque quieren cumplir abiertamente con los preceptos de la Torᔅ Tambi?n el Primado de Sion, el Rabino Shlomo Moshe Amar Shelita anunci? la creaci?n de una comisi?n que examine la pertenenia de los anusim al pueblo jud?o y la forma adecuada de hacerlos retornar. Rab Eliahu Birnbaum 25/02/2008
Razi Barkai: ?de d?nde regresa? Rami Shani: he regresado hace una semana de un seminario de anusim provenientes de Espa?a, aquellos jud?os que fueron obligados a convertirse hace cientos de a?os, durante la inquisici?n y en la ?poca de la expulsi?n de Espa?a. El seminario fue organizado por una organizaci?n denominada Shavei Israel, tuvo lugar en Torremolinos, ciudad vecina a M?laga, en el sur de Espa?a. Aquellos que participaron, son principalmente descendientes de Anusim de Europa y Am?rica. All?, realizaron varias actividades, con el objetivo de ayudarlos a regresar a sus ra?ces. Estas personas han pasado varios eventos hasta que decidieron exponerse nuevamente al juda?smo. Hasta hace unas d?cadas, han mantenido el juda?smo en secreto, es decir en cuartos escondidos o en lugares en que no puedan ser descubiertos.