Descubriendo el pasado jud?o de Portugal
Al final de un estrecho, camino empedrado, en el coraz?n de la ciudad norte?a de Portugal, la ciudad de Oporto, se encuentra un antiguo monumento al valor y la ingenuidad jud?a.
Hace muchos a?os, trabajadores a cargo de renovar una estructura medieval en la calle Sao Miguel 9, en el antiguo cuarto jud?o, descubrieron una entrada secreta en el piso. Cuando la removieron, ingresaron a un gran cuarto lleno de polvo, el cual ten?a un inusual hueco en la fachada.
Historiadores locales y expertos fueron r?pidamente llamados y ellos lo identificaron como el arca sagrada de una sinagoga secreta, la cual fue utilizada por los ?jud?os escondidos? portugueses luego de las conversiones forzadas al cristianismo en 1497. Este fue el a?o en que el monarca portugu?s, el rey Manuel I, orden? cruelmente a los jud?os de su reino ir a ser bautizados.









Nissan Ben Abraham es el nombre de un rabino que naci? en Palma donde fue bautizado, como en toda buena casa?cat?lica, apost?lica y romana?, como Nicolau Aguil?. Hace 26 a?os que se fue a Israel porque ?si en 600 a?os de historia no he podido vencer el estigma de ser jud?o, entonces por qu? no ser simplemente jud?o?.
Nissan Ben Abraham se reencontr? ayer con su ciudad natal despu?s de 12 a?os ininterrumpidos de ausencia para contar su ?Historia personal: de Palma a Israel en la jornada sobre los componentes de identidad chueta y la relaci?n hist?rica con el pueblo jud?o, de la mano de la organizaci?n Shavei Israel.
No podr?a decir cu?ntos a?os ten?a el d?a en que me apercib? de ser alguien distinto a la mayor?a de mi entorno. En mi casa, como en todos los hogares chuetas, el tema estaba prohibido, no se mencionaba. Recuerdo, sin embargo, un p?lpito de misterio, algo avergonzante y oculto, latiendo en conversaciones apenas iniciadas. Silencios, muecas, palabras rotas, un punto de tensi?n desconocida en el marco de una existencia aparentemente feliz.
Mi padre, un comerciante de esp?ritu inquito y optimista, arrastr?, sin embargo, a lo largo de toda su vida, un miedo indefinible. Naturalmente, yo no pude apercibirme de ellos hasta que su vejez fue dejando al descubierto debilidades que antes nunca me hab?an sido reveladas. Ahora estoy seguro que el hecho de ser chueta y la ausencia de su madre, que muri? cuando ?l era todav?a un ni?o, fueron las ?nicas dos circunstancias que ensombrecieron su existencia.