El mes pasado visit? una de las comunidades importantes de Europa y como es mi costumbre, ni bien llegu? me puse en contacto con el rabino local para saludarlo. El rabino se alegr? de o?r mi voz y hasta me invit? para el d?a siguiente a un evento comunitario: un funeral. En muchas oportunidades, cuando visito comunidades, los rabinos me invitan a acompa?arlos al cementerio a los efectos de participar en la purificaci?n del fallecido, de los discursos f?nebres, de los preceptos del entierro y el funeral. Todo esto forma parte del mundo de los rabinos de la di?spora y muy probablemente esta es la raz?n por la cual conozco los aeropuertos y los cementerios jud?os de cada ciudad en casi todo el mundo.
Si bien cada funeral es diferente y ?nico ya que cada ser humano es un mundo en s? mismo, el funeral en cuesti?n no era para nada rutinario, tal como descubrir?n a continuaci?n. El fallecido hab?a nacido en la ciudad que yo visitaba y veinte a?os atr?s hab?a emigrado a New York. Antes de partir al exterior estaba casado por "
jupe" con una mujer jud?a, y al radicarse en New York se separaron sin que el finado haya entregado "
Guet" ?(divorcio). Una vez establecido en los Estados Unidos inici? una nueva relaci?n de pareja, pero esta vez con un hombre no jud?o. Tras fallecer a los ochenta y dos a?os de edad se decidi? enterrarlo junto a su familia en Europa.