Subbotniks

[caption id="attachment_15080" align="alignleft" width="300"] Israel y Elisheva disfrutando de la comida festiva en su boda[/caption] Hay una Antigua costumbre rusa de robar el zapato de la novia en su boda. Luego la novia o su familia deben “rescatar” el zapato con diferentes técnicas. A veces demandarán...

Aquí les traemos un resumen de las celebraciones de nuestras comunidades en aquellas ocho noches alocadas: [caption id="attachment_15178" align="alignleft" width="300"] La comunidad judía China con las januquiot[/caption] China: como lo hicieron durante los últimos años, los miembros de la pequeña comunidad judía de Kaifeng, se reunieron para...

[caption id="attachment_14805" align="alignleft" width="211"]Portada del nuevo calendario judío en Rusia para la comunidad judía Subbotnik Portada del nuevo calendario judío en Rusia para la comunidad judía Subbotnik[/caption] Shavei Israel acaba de lanzar dos nuevas publicaciones para las comunidades judías Subotniks en Rusia e Israel: un nuevo calendario judío en ruso y un folleto acerca de las Altas Fiestas, cubriendo Rosh Hashaná, Iom Kipur y Sucot, en el mismo idioma. Rosh Hashaná cae en el primer y segundo día del mes hebreo de Tishrei y es el comienzo del Año Nuevo judío, por lo que la publicación del nuevo calendario ruso fue particularmente oportuna. Cientos de copias del calendario, así como la guía de las festividades se han impreso y distribuido en Visoky (donde una comunidad judía Subotnik en Rusia aún reside) y Beit Shemesh, hogar de cientos de judíos Subotniks que han hecho aliá. La guía contiene una descripción completa de las festividades, con explicaciones sobre lo que se dice en oraciones y bendiciones, el simbolismo y el significado de las costumbres clave, y ensayos en ruso en los temas de arrepentimiento y retorno. También hay varias recetas de platos clásicos y una sección sobre la cena de Rosh Hashaná "Seder". La palabra seder hebreo significa "orden" y, al igual que el Seder de Pesaj, también hay una serie de costumbres que los judíos observantes siguen "en orden" mientras sentados a la mesa en la primera noche de Rosh Hashaná.
El Rabino Avrasin trabaja en la construcción de la nueva sinagoga La comunidad judía en Vysoky, Rusia, recibirá su primera sinagoga luego de 100 años. Junto con el Congreso Judío Ruso y la Comunidad Judía de Voronezh, Shavei Israel adquirió una casa antigua en el centro del pueblo el cual será remodelado para el estudio y la plegaria. La casa no ha estado en uso durante varios años, reporta la coordinadora de Shavei Israel para los judíos subotniks, Esther Surikova. Se espera que la nueva sinagoga de Vysoky sea utilizada por cientos de judíos subotniks en forma regular, dice Surikova. Hasta ahora, la comunidad se ha reunido en casas de particulares. La población de Vysoky cuenta con alrededor de 1000 personas, aproximadamente la mitad son judíos. Quince niños asisten al colegio judío de los domingos. Vysoky es un pueblo al sur de Rusia, donde hace alrededor de 200 años, a comienzos del siglo XIX, bajo el gobierno del Zar Alexander I, miles de campesinos rusos se convirtieron al judaísmo. Muchos de ellos estudiaron algunos años en la excelentes yeshivos de Lituania, mientras otros miles inmigraron a Israel durante la segunda aliá a comienzos de 1900. El nombre Subotnik, proviene de su amor al Subota, la palabra en Rusa para Shabat.
SAM_3977-300x225Ariel y Moriá Shishliannikov, son miembros de la comunidad judía subotnik de Rusia, y realizaron aliá recientemente. Pero también son los primeros en hacer aliá desde el 2005, cuando el gobierno de Israel, inexplicablemente frenó la aliá de los judíos subotniks. Ahora, con la ayuda de Shavei Israel, los Shishliannikov son los primeros de lo que esperamos que sea una ola de nuevos inmigrantes. Los judíos subotniks vienen principalmente de Vysoky, un pueblo central en el sur de Rusia, donde hace más de 200 años atrás, a comienzos del siglo XIX, bajo el gobierno del Zar Alexander I, miles de campesinos rusos se convirtieron al judaísmo. Muchos de ellos estudiaron en yeshivot importantes en Lituania, mientras que otros miles inmigraron a Israel durante la “2da aliá”, a comienzos del 1900. El nombre “subotnik” proviene de su amor al “subbota”, la palabra rusa para Shabat.
Quizás más que cualquier otra festividad en el calendario judío, en Jánuka se festeja la determinación del pueblo judío de sobrevivir. Hace dos mil años atrás, un pequeño bando de luchadores, liderado por Iehuda Macabí, lucho contra los gobernadores helenistas de Israel, los cuales querían asimilar al pueblo judío al imperio griego. La Victoria resultante, en muchos sentidos, presagia el renacimiento moderno del independiente Estado Judío. Más aún, esto da esperanza a los muchos individuos valientes de Las Tribus Perdidas y las comunidades de judíos escondidos, las cuales actualmente luchan a su manera por reclamar la identidad judía que les fue quitada. En honor a la festividad, les pedimos a tres miembros de las comunidades judías con las que Shavei Israel trabaja, que compartan con nosotros su trayectoria judía y lo que Jánuka significa para ellos. Cada cual proviene de una parte diferente del mundo – Ytzjak Lhungdim es un Bnei Menashé de India, Jaume Floch i Mola es un Bnei Anusim de España y Filtzgova Tova bat Avraham es una judía subotnik de Rusia – pero todos están muy agradecidos por la posibilidad de poder celebrar abiertamente el milagro de jánuka esta año. Jaume Floch i Mola de Barcelona, España (Bnei Anusim) En mi adolescencia, nunca hubiese creído que mi perfil se adapta al de una persona religiosa o alguien que tenga una mínima conciencia de su relación con el Creador. Crecí en una familia católica, cuando tenía solo 10 años, concluí que ningún dogma tenía sentido. Realizando una rápida extrapolación, decidí que todas las religiones eran falsas. Luego seguí un camino racionalista “clásico”: en la secundaria, busqué respuesta sobre la verdadera naturaleza de la realidad en filosofía y ciencia, y en la universidad estudié física. Pero no encontré lo que buscaba. Mientras que mi carrera específica avanzaba, me hice amigo de una pareja casada de Barcelona. Ambos estábamos relacionados con la liberación política de Cataluña, y compartíamos una profunda afinidad filosófica. Un día, me dijeron que se convirtieron al judaísmo. No lo comprendí. ¿Cómo era posible que una pareja tan educada e inteligente adoptara el judaísmo, una “religión”? Esta contradicción aparente rompió mis años de prejuicio contra la religión y me llevó a mis primeras averiguaciones sobre el judaísmo. Mi enfoque, sin embargo, fue muy impulsivo y desorganizado y me llevó a una crisis muchos años después. Decidí que debía intentar más profundamente, por lo que comencé a asistir a clases en Jabad Barcelona. Luego expandí mi participación a shabatot completos y más tarde comencé a asistir a las clases del Rabino Nissán Ben Avraham (emisario de Shavei Israel en España).
El antisemitismo, antes y ahora
En la CEI en general, y en Rusia en particular, viven miles de prosélitos y judaizantes antiguos apodados en Israel sobotniks. Algunos, como se sabe, concretaron su aliá. Por la evolución peculiar de este grupo, su situación halájica no es suficientemente clara. Según las estimaciones, el número total de sobotniks reconocidos como judíos en Rusia y Ucrania llega a proximadamente a 10.000 almas.
Tal como lo he señalado en el primer artículo de la serie sobre este tema, los sobotniks preservaron su judaísmo con gran dedicación a pesar de las persecuciones del zar y la Iglesia. Este fenómeno singular no se dio en lugares más liberales y con libertad de culto, sino en un país controlado por el zarismo, la Iglesia y el comunismo. A pesar de todas las dificultades, los sobotniks conservaron el judaísmo y siguen existiendo hasta el presente. No caben dudas de que se han sacrificado por él a pesar de las persecuciones de la Iglesia, incluida la quema y la mutilación como castigos por guardar el judaísmo. A pesar de que las comunidades de sobotniks en el imperio soviético generalmente mantuvieron el estilo de vida judío más que muchos judíos rusos, los setenta años de despótico gobierno comunista dejaron su impronta sobre ellos. La relación de la joven generación con el judaísmo se ha debilitado y si no les tendemos una mano, desaparecerán al cabo de una generación o dos. A pesar de los dos siglos de expulsiones, persecuciones y odio, los sobotniks lograron sobrevivir y mantener su judaísmo en condiciones sumamente difíciles. El gobierno soviético trató de forzarlos a asimilarse obligándolos a trabajar en sábado, intento que generalmente fracasó. Las autoridades también asentaron no judíos en los centros de población sobotnik, con la esperanza de quebrar su estructura comunitaria tradicional y consolidada. Los sobotniks sufren hasta el presente graves manifestaciones de antisemitismo por parte de sus vecinos cristianos. Los prosélitos sobotniks que visité me contaron en detalle las agresiones de la población circundante, que continúan hasta el presente. En la aldea de Vysochki no hay manifestaciones de antisemitismo porque los sobotniks son mayoría, pero padecen la burla y el desprecio de los habitantes de las aldeas cercanas. Los cristianos locales los agreden e insultan por su judaísmo. Los sobotniks han padecido infinidad de agravios por parte de sus vecinos rusos, que no les permiten trabajar con ellos, dañan sus campos y no los autorizan a viajar en autobús junto con ellos. Hasta el día de hoy hay una honda división entre los prosélitos sobotniks de Vysochki y sus vecinos no judíos, que los apodan "judíos", "prosélitos", "sobotniks" o "yids" (apodo despectivo de los judíos en ruso); los prosélitos sobotniks llaman a sus vecinos "rusos". Para protegerse de la actitud hostil de los no judíos, los habitantes de Vysochki decidieron no vender ni dar en arriendo las casas desocupadas de la aldea a no judíos. Por eso pueden verse casas vacías, para que no lleguen pobladores no judíos. El sufrimiento y el antisemitismo contra los sobotniks no son nuevos, sino que se remontan a dos siglos atrás, desde el surgimiento de este fenómeno. El zar Alejandro I los expulsó de sus casas en el siglo XIX y los dispersó por diversas aldeas en todo el país. Con la creación de la Unión Soviética, los sobotniks padecieron graves persecuciones bajo el régimen comunista; hasta el presente se los considera extraños y se los agrede, por su deseo de preservar la identidad judía y el legado tradicional de sus antepasados. El origen de esta actitud hostil ante los sobotniks empezó en 1817, cuando se dirigieron al zar Alejandro I para pedirle que interviniera contra los ataques de la población circundante. En el petitorio elevado en 1817, 20.000 sobotniks de Voronezh se quejaban de "la represión (que padecemos) a manos de las autoridades locales, cristianas y civiles, porque aceptamos la verdad de la ley mosaica". La reacción del zar no se hizo esperar: emitió varios decretos contra los sobotniks y los dispersó por todo el imperio para que no pudieran influir sobre sus vecinos. El zar decretó que "los líderes de las sectas judías y sus maestros serán reclutados al servicio militar y quienes no estén en condiciones de prestar serán expulsados a Siberia"... Todas las actividades externas de la secta, como las plegarias y el cumplimiento de diversos ritos muy diferentes del culto cristiano, fueron prohibidas. Las persecuciones contra los sobotniks en general, y contra los sobotniks prosélitos en particular, prosiguieron muchos años. En tiempos del zar Nicolás I (1825-1855) las persecuciones obligaron a muchos miembros de la sectar a huir a otros lugares, en especial el Cáucaso. En tiempos de Alejandro II la situación mejoró, y vivieron una época de tolerancia religiosa, pero las persecuciones se reanudaron con Alejandro III, a partir de 1833, lo que llevó a la creación de poblaciones concentradas de sobotniks en lugares alejados y dispersos de Rusia, entre ellos el norte del Cáucaso, Sarátov, Tambov, Irkutsk, Voronezh, la región de Koban, Tbilisi y Siberia. En Siberia, el lugar de exilio de los disidentes, surgió una gran comunidad de prosélitos sobotniks que pensaban que ese lugar les proporcionaría la tranquilidad necesaria para cumplir con los preceptos del judaísmo. Los sobotniks desterrados no renunciaron tan fácilmente a su fe judía y crearon comunidades independientes y cerradas en zonas apartadas. La Iglesia Pravoslava buscó los medios de poner freno a la ola de "herejías" y lanzó una andanada de edictos y decretos contra los judaizantes. Los sobotniks no vieron mejorar su situación bajo el gobierno soviético. Las comunidades sobotniks en Ucrania que cayeron bajo la ocupación nazi a principios de 1940 fueron asesinados junto a los judíos asquenazíes. Cuando se abrieron las puertas de Rusia, a fines de 1990, los sobotniks empezaron a salir del país. Su situación y ascendencia judíasLa situación halájica de los sobotniks es compleja y poco clara, porque parte de su historia no es conocida y carecemos de documentos o testimonios sobre ella. Es cierto que no tenemos información precisa sobre el momento o lugar de conversión al judaísmo de quienes retornaron a él y se convirtieron en judíos plenos, pero no se puede obviar la abnegación de los miembros de la congregación en el cumplimiento de los preceptos y la celebración de matrimonios endogámicos; asimismo, contamos con numerosos testimonios de las bodas de prosélitos sobotniks con judíos asquenazíes de Rusia, y con judíos sefardíes del Cáucaso y Azerbaiyán. Según los historiadores e investigadores, la situación ya descripta de persecuciones reiteradas explica la falta de fuentes y datos claros sobre el movimiento de conversión al judaísmo en aquella época. En otras palabras, el hecho de que no hayamos encontrado constancias ni certificados de conversión en las comunidades sobotniks se debe, aparentemente, a la prohibición de conversiones por parte de diferentes gobiernos. La Halajá judía exige diversas clases de evidencias para demostrar el judaísmo de una persona en general, y de un converso en especial, pero no siempre es imprescindible un documento que certifique la conversión. En realidad, existen tres formas de demostrar la conversión al judaísmo: a. Por medio de testigos aptos, que brinden testimonio de la conversión realizada ante un Tribunal apto compuesto por tres miembros; b. Por la presunción de judaísmo, que deriva del comportamiento judío religioso durante un lapso prolongado; c. Por la fidelidad del prosélito, en caso de no haber sido conocido como tal antes de su conversión. La primera forma de demostrar la conversión por medio de testigos puede ser reemplazada por un certificado de conversión firmado por un tribunal, que certifique que determinada persona ha pasado la conversión ante un tribunal tripartito. Pero la primera alternativa no es aplicable en el caso de los sobotniks, porque se trata de una conversión efectuada hace más de dos siglos. Hoy en día no contamos con testigos que puedan corroborarla, sino tan sólo con numerosos relatos y tradiciones sobre la conversión. Por otra parte, en aquella época no se solía entregar un certificado de conversión tal como se hace en el presente. También es probable que los tribunales rabínicos que convirtieron a los sobotniks temieran entregar certificados oficiales por miedo al gobierno y a la Iglesia, que efectuaran las conversiones como actividades de los tribunales rabínicos y que los sobotniks se hayan convertido en judíos según la Halajá, pero que no se les haya dado ninguna constancia escrita para no hacerlo público. Hay quienes tratan de aplican la lógica y sostienen que no cabe suponer que los sobotniks se convirtieron formalmente al judaísmo, sino que sólo judaizaban, es decir, que cumplían los preceptos pero que no se convirtieron ante un tribunal, porque la conversión era un hecho muy peligroso y aun prohibido. Más aún, no sólo que no hay evidencias que corroboren esta hipótesis, sino que a lo largo del tiempo la historia ha demostrado que en los movimientos religiosos y espirituales existe la norma de "cuanto más los oprimían, más se multiplicaban", es decir, cuanto más se pretende aplastar el crecimiento de algún movimiento espiritual, más se desarrolla y prospera.