PARASHÁ NITZAVIM

PARASHÁ NITZAVIM

Por el Rav Reuven Tradburks

Parashá Nitzavim

Con la parashá Nitzavim, comenzamos cuatro capítulos muy cortos que son la conclusión de la Torá. Aunque esta parashá tiene sólo cuarenta versículos, es difícil encontrar otra con semejante impacto emocional.

El Talmud dice que las maldiciones de la parashá KiTavó deben ser leídas antes de Rosh Hashaná. No hacemos esto; leemos KiTavó dos semanas antes de Rosh Hashaná y Nitzavim durante el Shabat antes de Rosh Hashaná. Parecería que la severidad de las calamidades que nos sucederían tal como están delineadas en KiTavó, aunque verdaderas, son muy difíciles. ¿Con que estado anímico nos queremos enfrentar a Rosh Hashaná? ¿Con la severidad y la seriedad de la condena que resultará de nuestra falta de lealtad a la Torá? ¿O con el optimismo y el aliento de la predicción de nuestro regreso a la parashá? El miedo de KiTavó es aliviado por la esperanza y las garantías de Nitzavim.

1ª Aliya (Devarim 29:9-11) El Brit (pacto) de Avrot Moab. Toda la gente está reunida; hombres, mujeres, niños, transportadores de agua, cortadores de árboles para entrar en el convenio.

Tuvimos convenios antes de la Torá. Se hizo un convenio con Abraham, otro en Sinaí. Hay dos cosas notables en este convenio: un grupo específico de gente y la palabra HaIom que aparece cuatro veces en seis versículos.

Un trato o convenio hecho con una nación nos permitiría escondernos: no me atañe a mí personalmente, es para la nación. Todos ustedes se encargan de eso. Moisés evita esconderse, todos ustedes están incluidos, hombres, mujeres, gente común. Y esto no son antiguos, remotos hechos. Esto es hoy. Como si Moisés dijera: “No estoy haciendo este convenio en mi hoy; pero para ustedes, lectores, el convenio se hace en el hoy de vosotros”. Todos ustedes están adentro, las generaciones presentes y futuras. No hay escape.

2ª Aliya (29:12-14) Entrar en el convenio: que D-os será nuestro D-os, y que nosotros seremos Su pueblo. Así como se le dijo a los Avot (padres). Este convenio es para los que están aquí hoy y para los que no están aquí.

El Talmud entiende este convenio como el que une a todos los judíos con la noción que “todos los judíos son garantes el uno por el otro- kol Israel areivim ze b’ze”. Parecería que es la extensión del convenio no sólo para la gente presente, pero para todas las generaciones futuras que crean la idea de responsabilidad mutua. Estamos todos unidos por este convenio abarcando generaciones.

3ª Aliya (29:15-28) Si hubiera entre ustedes aquellos que siguen a los ídolos, racionalizando que son libres de seguir a sus corazones, la consecuencia es que el vínculo especial de este convenio y tu deslealtad, tu idolatría, se encontrará con la ira Divina. La destrucción de esta tierra debido a vuestra falta de lealtad será tan profunda que la gente lo mirará conmocionada por su total desolación. Reconocerán que vuestra deslealtad causó esa desolación y que hayan sido expulsados de esta tierra.

La descripción de la tierra de Israel destilando con leche y miel es difícil para nosotros los occidentales, nosotros sabemos cómo se ve un panorama verde y exuberante y hoy en día la tierra de Israel no se ve de esa manera. La topografía rocosa, sin hierba, sin árboles, es discordante para nuestros ojos; estamos acostumbrados a césped y árboles. Especialmente si es la tierra que fluye con leche y miel. Algo malo le pasó. El Rambam mantiene que la tierra no está condenada a ser árida para siempre; mientras estuvo en manos no judías la topografía se mantuvo tosca. Una vez que regresa a manos judías, regresa el verde. Privilegiados son los ojos que han visto regresar el verde.

4ª Aliya (30:1-6) Cuando sean arrojados de la tierra a las cuatro márgenes del mundo, tomarán en serio su destino y regresarán a D-os. Él retornará a vosotros, juntándolos y regresándolos de los lugares lejanos. Incluso si están en las márgenes del mundo, Él los juntará y los sacará de allí para regresarlos a esta tierra.

Este es el párrafo más hermoso de toda la Torá. Es tan bueno que está dividido por el medio para saborearlo más. Se llama Parashá HaTeshuvá, la sección del regreso. La palabra “regreso” aparece siete veces. Nosotros a Él. Él a nosotros. Hacemos un paso, Él hacia nosotros. Pero nuestro primer regreso es descripto como “lo tomamos a pecho”. Los murmullos del corazón son los comienzos de la teshuvá. Y Él es nuestro cardiólogo, Él conoce nuestros murmullos, aunque sean muy tenues. Y Nos da la fuerza, la voluntad, de construir sobre nuestros más profundos anhelos. Él baila con nosotros, pero espera que demos el primer paso. Entonces Él nos da más y más fuerza. Sólo toma ese paso.

5ª Aliya (30:7-10) Y el instaurará en ti, el amor por Él. Y regresarás a Él. Y Él estará deleitado contigo porque tu regreso es sincero, con el corazón a pleno.

En el Sefer Devarim, Moisés elige palabras afectivas. Hay mucho amor, amor a Hashem, mucho corazón, todo tu corazón. Palabras como vida, bueno, adhiérete a Hashem, hoy. Moisés no sólo quiere ser maestro de halajá. Él quiere ser también maestro de nuestra vida interior. Necesitamos un tutor no sólo para lo que debemos hacer, pero en qué y cómo debemos sentir. Nuestros sentimientos: Déjalo entrar, con amor, con los sentimientos más profundos del corazón, cada día. El lenguaje es notablemente más emotivo que el resto de la Torá. Moisés, que está partiendo como líder, partiendo de este mundo, quiere, desesperadamente, transmitir sus más profundos sentimientos y alcanzar nuestras emociones más intensas.

6ª Aliya (30:11-14) Esta Mitzvá no es sublime, como si tuvieras que subir a los cielos o cruzar el océano para recuperarla. Mas bien, está muy cerca. En tus labios y en tu corazón.

Este corto párrafo es el más hermoso de la Torá (bueno, empatado por el primer puesto). Se lo puede entender como refiriéndose a toda la Torá. Como si dijese: “yo sé que la Torá se ve desalentadora, pero no lo es, es tu verdadero ser”. Pero pudiera referirse a Teshuvá. Como si dijese: “Cambiar es desalentador, pero no es cambio, es tu verdadero ser”. Tenemos esta expresión, el pintele yid. Que profundamente todos tienen una vínculo con D-os y con el pueblo judío. Esto es exactamente lo que este versículo dice; no necesitamos ajustarnos, adaptarnos a una creencia en D-os. Tenemos que ser sensibles, sondear nuestros verdaderos seres, excavar profundamente y descubrirnos. Está cerca: en nuestros labios y en nuestros corazones.

7ª Aliya (30:15-20) Vida y bondad, muerte y maldad están delante de ustedes. La vida es una consecuencia de lealtad hacia los mitzvot. La destrucción le espera a la falta de lealtad. El cielo y la tierra son testigos: vida y muerte, bendición y maldición están delante de ti. Elige la vida.

Estas son las últimas palabras del largo discurso de Moisés. Comenzará a hablar de la transición de liderazgo. Pero estas últimas palabras son como una tintura, una emulsión. Al final de todo, las apuestas de esta gran empresa de mitzvot, es nada menos que vida y muerte. I con estas palabras Moisés se prepara para dejar al pueblo. No hay nada más que decir. Elige la vida.

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