Parashá Tazría

Parashá Tazría

Las dos parashiot siguientes, Tazría y Metzora, son desafiantes. Sus temas son simples: la entrada al Mikdash está restringida a los son Tamei. Hay una serie de circunstancias que hacen a una persona Tamei. La eliminación del estado de Tumá (ritualmente impuro) permite nuevamente entrada al Mikdash. Se perfila quien se vuelve Tamei y como se elimina la Tumá.

Tiene sentido que haya reglas especiales para entrar al lugar mas sagrado. El desafío se encuentra en el por qué específicamente estas personas no pueden entrar. Y más aun por qué una persona con tzarat, un tipo de lepra, debe ser limitada. Pero, tratemos por lo menos, de ofrecer una definición de por que estas personas se vuelven Tamei. Y por qué su entrada al Mikdash esta restringida.

Voy a proponer una explicación y tratar de seguirla a través de las aliyot. Creo que esta aclaración tiene mérito, aunque no estoy seguro de que esta es la intención de la Torá.

El Mikdash es el lugar de encuentro del hombre con D-os. La noción de que el hombre limitado se encuentra con el Infinito es atemorizante y un momento de humildad. Pero también es grandioso. Si Él nos invita al encuentro en Su Casa, debe pensar que somos merecedores del encuentro. ¡Increíble! El hombre es Su valioso socio.  Porque el hombre es creado en Su Imagen. El hombre es majestuoso. Noble. Elevado. Distinguido. Único. D-os invita al hombre majestuoso, noble, a Su Casa, el Mikdash.

Sin embargo, aunque Él piensa que somos majestuosos, a veces la vida nos hace pensar que somos menos majestuosos. Las circunstancias nos pueden hacer perder nuestro sentido de nobleza. Podemos sentirnos ordinarios y no elevados; mas bien prosaicos. Particularmente en las cosas que compartimos con animales: comida, procreación, enfermedad, muerte. Cuando nos enfrentamos con nuestros limites, con lo que físicamente compartimos con los animales, con nuestra mortalidad, podemos perder la nobleza de nuestro estado. Nos podemos sentir como animales gloriosos.

Posiblemente ese sea el significado de tumá. La tumá en nuestra parashá, es lo que se llama la tumá originada por nuestro propio cuerpo: parto, Tzarat (aproximadamente traducido como lepra), y emisiones de nuestros órganos procreativos. Estas partes tan terrenales de nuestros seres pueden dañar nuestro sentido de nobleza, haciéndonos sentir mas cerca de los animales que de los ángeles. El hombre en su nobleza es invitado a acercarse a D-os: cuando el hombre duda de su nobleza, necesita ser reparado antes de acercarse a D-os. La persona Tamei tiene su nobleza magullada. El proceso de volverse Tahor (ritualmente puro) es el proceso de reclamar nuestra nobleza. Se requiere nobleza humana para el encuentro con lo Divino en Su Casa.

1ª. Aliya (Vayikrá 12:1-13:5) El Parto hace a la mujer tamei (tmeiá). Un varón es circuncidado a los ocho días. Al final de tumá, 40 días por un varón, 80 por una niña, la madre se sumerge y trae una ofrenda de olah y jatat. Entonces puede entrar al Mikdash. Tzarat: una mancha de piel blanca puede ser tzarat. Un Cohen lo examina para ver si es el indicado color blanco y si los pelos en esa mancha de piel son blancos. Si es así, la persona es declarada Metzorá. Si las señales no son las indicadas, la persona está segregada por una semana. La segregación se puede extender por una segunda semana.

El parto es jubiloso. Sin embargo, la mujer se vuelve tmeiá, limitando su entrada al Mikdash. Junto con los temas mencionados arriba, las experiencias que compartimos con animales pueden dañar nuestro sentido de la nobleza de ser humanos. El parto, aunque es maravilloso, es prosaico. La maravilla del nacimiento puede ser eclipsada por sentimientos opresivos de la condición física del nacimiento y las etapas tempranas del cuidado de los niños. Para recuperar la alta nobleza de la maternidad, la mujer trae una ofrenda, como un reinicio, reafirmando la vocación mas elevada de crear una nueva vida.

2ª. Aliya (13:6-17) El Cohen examina la piel después de las dos semanas de segregación, y si no se ha extendido, la persona puede sumergirse y volverse tahor. Si se extendió, la tumá continúa. Si la mancha blanca de la piel con pelos blancos tiene piel sana en el medio, es tamei. Si cubre todo el cuerpo es tahor. Cuando toda la piel está sana es tamei. El Cohen declara el estado tamei o tahor de tzarat.

Tzarat tiene muchos detalles. Aparece como coloraciones inusuales de la piel. La piel es la parte visible de nuestros cuerpos. De hecho, si la descoloración de la piel se encuentra en una parte del cuerpo que el Cohen no puede ver, no es tzarat. Debe ser visible. Alguien con tzarat estaría consiente de si mismo, tzarat siendo algo ligeramente vergonzoso. De una manera en que los seres humanos somos diferentes de los animales es en nuestra naturaleza social. El estar consiente de nuestra apariencia lastimaría nuestra naturaleza social. Este daño a nuestro sentido de nobleza exige un reinicio en la forma de una ceremonia a la conclusión de tzarat, delineada en la parashá de la semana que viene.

3ª. Aliya (13:18-23) Tzarat de piel blanca con pelos blancos que aparece en la piel recobrándose de una herida es tamei. Si el Cohen no encuentra el color o pelo indicado, la persona es segregada por siete días. Si se extiende es tamei. Si no, es tahor.

Todas los detalles de tzarat se encuentran en un largo capítulo. Sin embargo, los cortes en las aliyot son premeditados. Las aliyot 2, 3, 4, y 5 terminan en versículos declarando a la persona tahor. Si tenemos la oportunidad de ser positivos, basémonos en eso y no en un versículo declarando a la persona tamei. Es interesante que, a menudo, hacemos lo opuesto: elogiamos a una persona y luego nos lanzamos con las críticas. ¿Qué tal si hacemos lo contrario? Lo último que decimos debe ser positivo, los halagos. Nunca te pares en tamei, sólo en tahor.

4ª. Aliya (13:24-28) Se puede encontrar tzarat también en piel que sufrió una quemadura. El Cohen evalúa la naturaleza de la descoloración y determina si es necesario una segregación de siete días y reevaluación para determinar si es tamei o tahor.

5ª. Aliya (13:29-39) Tzarat también puede mostrarse en la cabeza o en la barba, con pérdida de pelo y descoloración de la piel. El Cohen determina la extensión de la descoloración para determinar si necesita segregación y si es tamei.

6ª. Aliya (13:40-54) Cuando se declara que una persona tiene tzarat, el rasga sus vestimentas, se deja crecer el pelo, se cubre hasta los labios y mora fuera del campamento. Se dice que las vestimentas que muestran una descoloración específica tienen tzarat de vestimentas. El Cohen evalúa el color y la forma, segregando si es necesario. Después de la detallada descripción de cuando una persona tiene tzarat o cuando no, se describen las consecuencias de tzarat. La persona actúa como actuaría una persona de duelo; ropa rasgada, pelo creciendo, cabeza cubierta (una costumbre que ya no observamos como dolientes). Pero lo más dramático: está segregado fuera del área poblada. Este aislamiento alude a la explicación del Midrash de que tzarat es por lashon harrá, el castigo encaja con la falta. Si no puedes tratar a la gente con respeto, pasa un tiempo solo.

O en línea con mi punto de vista delineado arriba: la cercanía a D-os exige que demostremos la nobleza del hombre. Tzarat, una descoloración que avergüenza y que nos hace sentir consientes de nosotros mismos, disminuye nuestro sentido de nosotros mismos. El aislamiento nos permite evaluar nuestra autoestima. La autoestima no tiene nada que ver con la manera en que otros nos ven, si nuestra piel se ve bien o nuestra vestimenta es elegante. La autoestima es intrínseca, tenemos autoestima simplemente porque fuimos creados en la imagen de D-os.

7ª. Aliya (13:55-59) Si se determina que tiene tzarat, se quema la vestimenta.  Los reglamentos de tumá de las vestimentas están completos.

Las vestimentas son algo completamente humano. Los animales no usan ropa. Las ropas son una expresión de la dignidad humana. La tumá de una prenda limita la entrada al Mikdash del usuario, la dignidad humana se ve disminuida por esta prenda extrañamente manchada.

La teoría que ofrecemos en esta parashá es que tumá y tahará limitan la entrada de la gente al Mikdash, ya que son momentos en que la dignidad y particularidad humana se profanan. D-os invita al majestuoso y digno hombre al Mikdash. Mientras que compartimos aspectos de la vida con los animales, comida, procreación, enfermedad y muerte, somos tanto más gloriosos que los animales. Y lo que es único en el hombre se exhibe completamente en la plenitud de sus interacciones sociales y en la dignidad de su ropa, ambas ausentes en el mundo animal (la naturaleza social de ciertos animales no alcanza la riqueza de la sociedad humana con su comunicación y robusta y sofisticada estructura de ciudades, negocios y educación). La majestuosidad de la invitación al hombre para el encuentro con D-os en el Mikdash exige toda la majestuosidad y dignidad del hombre. Cuando esa dignidad está magullada por la confrontación con nuestra naturaleza prosaica y animal, o por el daño a la dignidad de nuestro papel único en la sociedad y la vestimenta, debemos reafirmar nuestra majestuosidad con purificación y ofrendas. Tal vez esto puede dar significado a las leyes de tumá y tahará.

  

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