Parashá Pekudei

Parashá Pekudei

1ª. Aliya (Shmot, 38:21-39:1) Se hizo un recuento de todas las materias primas en la construcción del Mishkán: el oro, la plata, el cobre y para lo que se utilizaron. Los tejidos finos para las vestimentas del Cohen, tal como D-os, le indicó a Moisés.

La Torá relata cómo se utilizaron los materiales que la gente juntó. Es interesante, pero ¿por qué está aquí? ¿Qué propósito sirve este recuento? Una vez que Moisés desciende de la montaña con las segundas lujot (tablas de la ley), comienza un nuevo capítulo para el pueblo judío. Es el capítulo de la autonomía. Ahora somos libres. Estos son los primeros pasos de la nación judía. Nos estamos lanzando a nuestro empeño nacional: gobernación, liderazgo, presupuestos, construcción. El Mishkán es el primer proyecto nacional. Toda la atención está puesta en él. ¿Será nuestro proyecto judío igual a todas las estructuras de poder conocidas por la humanidad? Todas siguen la misma fórmula: construyen estructuras nacionales gravando a la gente. Y sacando una porción de arriba para los líderes. Moisés establece el tono para el pueblo judío. Nosotros no usurpamos una porción de arriba. El siguiente versículo está obviamente ausente en la descripción: Y D-os le habló a Moisés ordenando. No hay mandamiento. Esta es la iniciativa de Moisés. Establecer el tono de integridad. Sirviendo a D-os, no a nosotros.

2ª Aliya (39:2-21) El Efod (falda) estaba confeccionado de materiales de colores, como D-os le indicó a Moisés. Las joyas finas con los nombres cincelados de Israel se ubicaron en los hombros del Efod, como D-os le indicó a Moisés. El Joshen (pectoral) del material del Efod, se hizo con doce piedras preciosas montadas y colgadas de las piezas de los hombros del Efod, como D-os le indicó a Moisés.

Las prendas del Cohen contrastan con el resto del Mishkán. Se mueven. Son dinámicas. La construcción del Mishkán no se mueve. Es inmóvil. El Arón, Menorá, Shulján, altar de incienso; todos fijos. Estáticos. Las prendas del Cohen se mueven con él. Pareciese que hay dos nociones simultáneas en el Mishkán. Hay constancia, permanencia, una noción inmutable simbolizada por la consistencia del edificio y sus recipientes. Y luego hay dinamismo, movimiento, cambio simbolizado por el Cohen. En un nivel, nuestro pacto en el servicio a D-os, es sólido, inmutable, consistente en el servicio diario. Pero al mismo tiempo, nuestro mundo cambia constantemente. Cada momento es diferente, nuevo, único. Crecemos, envejecemos, cambian nuestras circunstancias, nuestro mundo cambia. Vivimos en un mundo constantemente cambiante, dinámico. La relación constante de nuestro pacto se refleja en el material sólido de los recipientes y el edificio del Mishkán. La fluidez de la vida se refleja en las prendas del Cohen, que se mueven con él, expresando nuestro servicio a Él, a través de todas las exigencias de la vida.

3ª. Aliya (39:22-32) El Meíl (túnica) estaba hecho de Tejelet, con granadas y campanillas en el dobladillo, como D-os le indicó a Moisés. El Ketonet (túnica de lino) era para todos los Cohanim, así como el Turbante y el Cinturón, como D-os le indicó a Moisés. El Tzitz (sobre la frente) fue hecho y ajustado, tal como D-os le indicó a Moisés.

Los nombres están grabados en las prendas del Cohen. ¿Pero los nombres de quién? Los nombres de las doce tribus del pueblo judío están grabados en dos joyas y colocados en los hombros del Cohen Gadol (Supremo sacerdote). Además, los doce nombres están grabados individualmente sobre joyas y colocados en la pechera. Pero aparte de nuestros nombres, el nombre de D-os está grabado en el Tzitz, una placa de oro que colgaba del turbante del Cohen Gadol sobre su frente. Nuestros nombres están sobre el corazón y los hombros. Su nombre sobre la cabeza. El Rav Soloveitchik, vio esto en el contexto de halajá (ley). El nombre de D-os en nuestro cerebro representa la halajá pura en el sentido teorético. Los nombres del pueblo judío sobre el corazón, sobre el Joshen Mishpat, representa la aplicación de la halajá en su sentido práctico, tomando en cuenta las circunstancias únicas de cada situación, juzgando con la sensibilidad y ternura del corazón.

4ª. Aliya (39:33-43) Todo el trabajo se completó tal como D-os le había indicado a Moisés. Se le presentó a Moisés todo el trabajo completado: el edificio del Mishkán, los recipientes, el patio exterior, las prendas del Cohen. Moisés vio que todo se había hecho como D-os ordenó. Moisés bendijo a la gente.

5ª. Aliya (40:1-16) D-os le ordenó a Moisés: arma el Mishkán el primer día del primer mes. Le instruye a Moisés la ubicación exacta de los recipientes y el edificio del Mishkán. Debe vestir y ungir a los Cohanim. Moisés hizo todo lo que D-os le ordenó.

El montaje activo de la estructura es en Rosh Jodesh Nisan (Primero del mes Nisan) en al año 2. Un año después del éxodo. El éxodo fue un comienzo. Por eso Nisán se convirtió en el primer mes del año. Esto es también un comienzo. Por lo tanto, primer día, primer mes.

6ª. Aliya (40:17-27) En el primer día del primer mes del segundo año, se armó el Mishkán, en la forma exacta que D-os le había instruido a Moisés.

7ª. Aliya (40:28-38) Moisés completó el trabajo. Una nube cubrió el Ohel Moed (carpa del encuentro), la gloria de D-os llenó el Mishkán. Moisés no pudo entrar debido a la nube y a la gloria de D-os. El levantamiento de la nube era una señal de viaje. La nube de D-os estaba diariamente en el Mishkán, por la noche fuego, visible para todo el pueblo judío.

Esta aliya tan corta traiciona su profundidad. La culminación de la construcción es el descenso de la nube, indicando la presencia de D-os. Nosotros estamos familiarizados con la nube. Cuando D-os quiere indicar que Él está presente, o para ser más exactos, la Shejiná, cuando Ella está presente, una nube aparece. Hemos visto la nube en el Monte Sinaí. Y aquí.

Esta descripción, engañosamente simple, es la culminación de la Torá en su totalidad, hasta este momento. Y es la historia del amor de D-os por nosotros. Toda la historia de la Torá hasta este punto es la historia de los alcances íntimos en aumento de D-os hacia el hombre. El creó el mundo, retirándose para darle lugar al hombre. Cuando Adán y Eva pecaron, no los destruyó. Cuando Caín mató a Abel, Caín deambuló por el mundo, pero no fue destruido. En los tiempos de Noé, El salvó a la humanidad. El prometió no destruir al mundo. Cada uno de estos actos articula el compromiso de D-os hacia el hombre, Su generosidad y amor por el hombre. Él le prometió la tierra a Abraham. Observó como los descendientes de Abraham tropezaron, y les repitió Su promesa. Sacó al pueblo judío de Egipto, aunque no lo merecían. Una y otra vez alcanzando al hombre, acercando al pueblo judío hacia Él. Dándole al pueblo judío la Torá, descendiendo al Monte Sinaí para hablar. Y respondiendo al insulto enorme del becerro de oro, dando un segundo conjunto de las tablas de la ley. Tanto como la Torá es la historia del pueblo judío, es realmente la historia del alcance de D-os al hombre: alcanzando al hombre, acercándolo y moviéndose cerca del hombre. Es la historia de Uno Leal, acercándonos a Él, sacando a Abraham, sacándonos de Egipto, acercándose a nosotros en Sinaí. Y finalmente descendiendo para establecerse en el medio de la gente, en el Mishkán. Un hogar para la Shejiná en el medio de la gente. El Mishkán es el hogar de la Shejiná en este mundo.

Esto no es retórico. Es la lectura simple de la corriente de la Torá. Todo guía a este momento: el establecimiento de la Shejiná en nuestro medio. Es un pensamiento radical. ¿D-os viviendo en este mundo? Pero esto es lo que dice la Torá. Radical. Profundo.

Todos conocemos la expresión citada a menudo que el D-os de los cristianos es el D-os del amor. Bueno, el D-os del pueblo judío es el D-os del amor. Nos persigue sin descanso incluso cuando lo insultamos y lo rechazamos. Y se establece en nuestro medio. Los seres humanos queremos ser deseados. Queremos saber que le importamos a alguien, que alguien nos quiere. Bueno, esa es la historia de la Torá. Que el amor incesante de D-os, culmina con Su deseo de morar entre nosotros. ¿Nosotros? Si. Él quiere establecerse en el Mishkán. Y así termina la descripción de Su búsqueda por nosotros. El resto de la Torá tratará de cómo reciprocamos en nuestra búsqueda hacia Él.

El libro del éxodo es llamado Sefer HaGeulá (el libro de la redención). Pero no solo la liberación de Egipto. Pero la liberación del hombre de los absurdos y caprichos de la vida, de las locuras sin sentido de la existencia, al glorioso y majestuoso momento del abrazo de la Shejiná. En el abrazo de la Shejiná, toda la vida adquiere sentido.


Sobre el Autor:

El Rav Reuven Tradburks es el director de Majón Milton, el curso preparatorio en inglés para conversión, una asociación del Concilio Rabínico de América (RCA) y Shavei Israel. Además, es el director del RCA-Región Israel. Previamente a su aliya, el Rav Tradburks, sirvió 10 años como el Director de la Corte de Conversión del Vaad Harabonim de Toronto y así mismo como rabino de congregación en Toronto y en los Estados Unidos.

 

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