Una tribu perdida que ya no está más perdida
El 24 de diciembre, mientras que las líneas aéreas Uzbekistan Airways descendían en Tel Aviv, más de 50 pares de ojos
miraban hacia afuera de las ventanas del avión, ansiosos de tomar un vistazo de su nueva casa.
Durante más de 27 siglos, sus ancestros vagaron por el exilio, soñando que algún día, a pesar de las probabilidades, podrían regresar. Y ahora, esta tan antigua ambición se ha convertido en realidad cuando 53 nuevos inmigrantes de la comunidad de Bnei Menashé del noreste de la India, arribaron en el aeropuerto de Ben Gurión.
¿Quién dijo que no vivimos en una época milagrosa? Los Bnei Menashé son descendientes de la tribu de Menashé, una de las diez tribus perdidas de Israel que fueron exiliadas por el imperio asirio en el año 722 a.e.c. A pesar de haber estado desconectados del pueblo judío por tantos siglos, los Bnei Menashé se mantuvieron dedicados a su herencia, obstinadamente aferrándose a la fe de sus antepasados. Observaron el Shabat y mantuvieron el kashrut, celebraron las festividades, practicaron los rituales de sacrificios e incluso discutieron un montón entre ellos, así como lo han hecho los judíos desde tiempos remotos.
De hecho, los Bnei Menashé nunca olvidaron quiénes son y de dónde vinieron, o si alguna vez soñaron con retornar.
Esta fidelidad está ahora siendo recompensada cuando la remarcable odisea llega a su fin y ellos retornar a la tierra de sus ancestros, la tierra de Israel.
Los 53 recién llegados constituyen el primer grupo de Bnei Menashé que Shavei Israel, la organización que fundé y presido, ha traído desde el año 2007, cuando el gobierno de Olmert inexplicablemente decidió congelar la inmigración de estas preciosas almas. Pero luego de estos cinco largos, y muchas veces solitarios, años de reuniones tras reuniones con burócratas, pudimos convencer a los poderes, de abrir nuevamente las puertas para los Bnei Menashé.
En una unánime e histórica decisión, el gabinete Israelí pasó el 24 de octubre la resolución 5180, la cual formalmente recomenzaba la aliá y le otorgaba a Shavei Israel el permiso para traer un grupo inicial de 274 Bnei Menashé de regreso a la tierra de Sión. Los 53 inmigrantes que llegaron a comienzos de la semana, fueron los primeros de 274, mientras que el resto llegará a lo largo del mes.
Los nuevos inmigrantes se unirán a los 1700 Bnei Menashé que ya se encuentran viviendo en el Estado Judío, y se han transformado en una parte integral de la sociedad israelí.
HE TENIDO varias experiencias emocionantes e inspiradoras durante los años, pero pocas pueden ser comparadas con las que he experimentado durante los últimos días que pasé con los Bnei Menashé en la India mientras que se preparaban para realizar aliá. A pesar de que generalmente son poco demostrativos en público, era difícil para ellos controlar su excitación y nervios a medida que el día de partida se aproximaba. En la sinagoga Beit Shalom de Churachandpur, Manipur, una enorme cantidad de feligreses rezaba y cantaba con extraordinaria intensidad, dirigidos por el antiguo jazán, Shlomo Haokip.
“Este es nuestro último Shabat en el exilio”, uno de los hombres me dijo, con su voz llena de emoción. “La semana que viene, tendremos el mérito de recibir a la reina del Shabat en la Tierra de Israel. ¡Es un sueño hecho realidad! ”. Luego, en el colectivo al aeropuerto, los Bnei Menashé comenzaron a cantar, citando las palabras del profeta Jeremías (31:16) “y los hijos retornarán a sus bordes”.
Finalmente, muchas horas después, luego de que el avión aterrizó en el aeropuerto de Ben Gurión y salimos por la puerta de entrada, todo el grupo se paró, miró hacia el cielo y recitó la bendición de Sheejeianu, agradeciéndole a D-s por permitirles llegar a este dichoso día.
Luego de ser procesados por el ministerio de absorción, fueron hacia el hall de llegada en la terminal 3, donde sus parientes y amados cayeron sobre ellos, bañándolos con lágrimas y una gran bienvenida a casa. Y luego, en una escena conmemorable, todos nos paramos y cantamos una de las más impactantes versiones del “Hatikva” que oí, mientras que varios espectadores se unían a nosotros, recitándole una serenata al estado judío que hizo esto posible.
El retorno de los Bnei Menashé a nuestro pueblo en un recordatorio tangible del poder de la memoria judía para superar todos los obstáculos, y la inevitabilidad del destino judío para prevalecer. Que todo aquel que duda del poder del espíritu judío se tome un momento para considerar la maravilla del mismo.
Una tribu de Israel, la cual en su momento parecía por siempre perdida, ya no lo está más.







