Un alma india que anhela a Sión – Parte 2

Un alma india que anhela a Sión – Parte 2

La celebración del Día de la Independencia

Si alguien en Israel, duda de la dedicación de Bnei Menashé al judaísmo y al Estado de Israel, deberían haber estado presentes en la reciente celebración del Día de la Independencia, la cual tuvo lugar en el centro de Shavei Israel en Churachandpur, en el estado de Manipur.

Más de 2000 personas vinieron, principalmente de Manipur, junto con algunas personas de Nagaland, e incluso algunos del lejano estado de Assam. Llegaron en autobús (algunos sentados en el techo), en camiones, en autos privados, en motocicletas y en bicicletas. Más de 200 personas que viven lejos del centro se aseguraron de llegar el viernes anterior para no profanar el shabat.

La noche del viernes, realizaron un conmovedor servicio de shabat, cantando canciones tradicionales y golpeando la mesa con deleite, como los jasídicos. En shabat por la mañana, rezaron y leyeron la porción semanal de la Torá, la cual sacaron del Aharón Kodesh (el arca sagrada), con mucha alegría. Naturalmente, el arca fue puesta en el lado izquierdo de la sinagoga, mirando hacia Jerusalem.

En la ceremonia del día de la independencia, cerca de 500 personas de los presentes lograron ingresar al hall en Churachandpur, el resto se quedó afuera observando y oyendo la ceremonia por cámaras de televisión y altoparlantes.

Tzví Khaute, uno de los Bnei Menashé que realizó aliá y ahora trabaja como profesor y coordinador para Shavei Israel, sirvió de traductor. Cientos vinieron vestidos con la colorida vestimenta de la nación Kuki. La mayoría de los niños y los jóvenes estaban vestidos de azul con remeras blancas con un maguén david bordado, y muchos flameaban con pasión pequeñas banderas de Israel.

La ceremonia comenzó con la elevación de la bandera de Israel y la recitación del himno nacional “Hatikva”, el cual cantaron en un perfecto hebreo. Dos mujeres recitaron capítulos de los salmos. El grupo Hertzlia de Manipur presentó una rítmica y conmovedora danza, con líricas tales como “los hijos de Israel cruzan el Mar Rojo”. Otro grupo realizó una increíble presentación de la canción hebrea “nuestro padre aún vive” (od Avinu jai).

El orador principal fue Michael Freund, el fundador y director de Shavei Israel. Freund ha transformado el objetivo de traer a los Bnei Menashé a Israel en el trabajo de su vida. Freund (43), el cual fue saludado con abrazos y besos por los miembros de la comunidad, es nativo de Nueva York y se mudó a Israel en 1995. Estableció Shavei Israel en el 2001 y sirve como el director de la organización en forma voluntaria, sin salario.

En su discurso, Freund informó a los presentes que todos los obstáculos que estaban retrasando la aliá habían sido removidos. Sus palabras fueron recibidas con mucho entusiasmo y aplausos. Muchos en la audiencia se abrazaron y besaron con lágrimas en los ojos. “Tengo una muy buena sensación”, dijo Freund, “que con la ayuda de Hashem, pronto seremos bendecidos y podremos ver al primer avión llevando un grupo de inmigrantes de Bnei Menashé aterrizar en el aeropuerto de Ben Gurión”.

El romance entre Bnei Menashé y él, comenzó cuando trabajaba en el Departamento de Comunicación en la Oficina del Primer Ministro. Un día, llegó una carta para “Su excelencia Sr. Benjamín Nethanyahu, Primer Ministro de nuestro amado Estado de Israel”. Dentro de ella estaba escrito: “nosotros, los Bnei Menashé hemos vagado por cientos y miles de años en la diáspora, muy lejos de la tierra de nuestros patriarcas. Nuestros ancestros nos enseñaron que somos nativos de Sión y que llegará el día en que retornaremos a él. Ellos cultivaron este sueño y lo transmitieron de padre a hijo. Este es nuestro sagrado legado. Nos referimos a usted, como líder de la nación israelí, de responder a nuestro pedido y permitirnos realizar el viaje de regreso a Jerusalem”.

La carta finalizaba con un pedido conmovedor: “eres nuestro hermano mayor, el hijo de la tribu de Iehudá. Ha llegado el momento de retornar y reunirnos. A pesar de la separación forzada, no te hemos olvidado. Por favor no nos olvides”.

“La primera vez que leí la carta pensé que era extraña”, dice Freund. “Después de todo, ¿quién ha oído sobre una tribu perdida de Israel en la India? Pero había algo en la carta que me intrigaba. Algo genuino que me tocó el corazón”. Luego de unos momentos, Freund tomó un pedazo de papel con el logo oficial de la oficina del Primer Ministro y escribió una rápida respuesta en nombre del Premier, agradeciéndole a la comunidad por la carta, pidiendo información adicional sobre su historia, costumbres y deseándoles un feliz pesaj.

“Este año en Jerusalem”

Lo que Freund no sabía en ese entonces era que los líderes de la comunidad le han estado escribiendo al Primer Ministro de Israel por lo menos desde el Gobierno de Golda Meir, y seguramente también en los días de Ben Gurión. Pero durante décadas, nadie les había respondido. Por lo tanto, la carta de Freund fue recibida con gran alegría y sorpresa por los Bnei Menashé. Finalmente, después de tantos años, alguien del gobierno les había respondido. “Pero ellos no sabían”, dice Freund con una sonrisa, “la poca autoridad que de hecho tenía”.

La carta empujó a Freund a crear Shavei Israel. Hasta el día de hoy, los Bnei Menashé continúan siendo el foco central de las actividades de la organización, pero a lo largo del tiempo, la organización ha expandido sus actividades a otros descendientes de judíos a lo largo del mundo – desde Polonia a la China – los cuales desean fortalecer su conexión con el judaísmo.

“Permítame dejarle algo absolutamente claro: no somos una organización misionera que intenta ponerle una kipá en la cabeza a una persona con ancestros judíos”, dice Freund. “Nosotros simplemente queremos ayudar a aquellos que han redescubierto sus raíces judías a crear una conexión cultural o nacional o espiritual con el pueblo judío”. Si deciden reunirse formalmente al pueblo judío, entonces por supuesto que los ayudaremos a hacerlo. Pero la agenda es mucho más amplia que la conversión y la aliá. Algunos descendientes de judíos elegirán convertirse en judíos, pero otros estarán contentos solamente de desarrollar una cierta conexión con Israel y el pueblo judío”.

El compromiso apasionado de Freund por Bnei Menashé está claro. “Creo que los Bnei Menashé son una bendición para Israel y el pueblo judío”, dice. “Son personas talentosas y fabulosas – con una infusión de fe y sionismo comprometido que de alguna manera lograron mantener su identidad en el exilio. Su nostalgia y añoranza por Sión nunca ha cesado, y ahora nos están contactando para poder regresar y reunirse al pueblo judío. Nosotros debemos aceptarlos con los brazos abiertos y traerlos a Jerusalem. Esto lo haremos”, dice.

Luego de hacer una pausa, Freund me mira a los ojos y me dice, “he dedicado mi vida a asistir a los Bnei Menashé porque los veo como parte de la extensa familia judía. Se merecen completar el sueño del retorno y no descansaré hasta que esto ocurra”.

En la celebración del Día de la Independencia en Churachandpur, los Bnei Menashé hablaron sobre su profundo sentimiento de identificación con el pueblo judío y con el judaísmo, su gran amor por Israel y su esperanza de mudarse allí lo antes posible.

“Es común que los judíos digan ‘el próximo año en Jerusalem’”, dijo uno de los oradores. “Pero nosotros, los Bnei Menashé decimos, ‘este año en Jerusalem”.

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