Algo para aclamar

Algo para aclamar

Por lo visto, las noticias no nos dan descanso.

Con misiles cayendo en el norte, terroristas reteniendo a soldados israelíes capturados y bombas suicidas siendo atrapados en Jerusalem, es difícil aguantar el deseo de escurrirse debajo de la cama y esperar a que pase lo mejor.

Incluso cuando nuestra nación está siendo atacada, voces en al comunidad internacional han comenzado a solicitar de Israel que muestre “moderación”, como si la sola idea de que el estado judío se defienda a sí misma fuera inaceptable.

Sin embargo, incluso cuando las nubes oscuras de guerra colman el cielo, y el futuro se presenta especialmente sombrío, no podemos ni debemos dejarnos llevar por la desesperación.

Esto no sería ni productivo ni beneficioso, pues la última cosa que necesita en estos momentos el pueblo judío es perder su corazón. Esto, después de todo, es precisamente lo que nuestros enemigos les gustaría que sucediera.

Por mas mala que este la situación, y ciertamente lo está, el hecho es que Israel aun tiene mucho por lo cual luchar y esperar. Esto es algo que no siempre lo apreciamos tanto como deberíamos.

Tomando el riesgo se sonar un poco inocente, he aquí un poco de buenas noticias que nos deberían hacer aplaudir: doscientos judíos de una de las tribus perdidas de Israel pronto volverán al hogar.

Así es. Aún existe una gran cantidad de personas buenas y decentes que desean unírsenos y hacer aliá, cumpliendo la visión profética y la misión sionista que constituyen las bases de este país.

Recientemente escribí una columna en el Jerusalem Post (publicada en la última edición de Correo Shavei) titulada “Dejen entrar a mi pueblo”, describiendo la desconcertante decisión del Ministerio de Absorción de bloquear la inmigración de 218 Bnei Menashe procedentes del noreste de la India, a pesar de haber pasado una conversión formal al judaísmo bajo la autoridad del Gran Rabinato de Israel.

A consecuencia de dicho artículo y de una reunión que tuve sobre este asunto con la oficial del Primer Ministro, se me informó que los obstáculos burocráticos restantes habían sido solucionados y que finalmente esta bendita aliá podría continuar.

Este es un evento histórico – después de casi 2700 años de exilio, los Bnei Menashe estar retornando a su hogar ancestral, la tierra de Israel, como judíos en todo sentido, con sus cabezas en algo y sus sueños intactos.

Es un triunfo del espíritu judío y un testamento del poder de la identidad judía la cual puede perdurar incluso los desafíos más difíciles.

Después de todo, los Bnei Menashe han logrado preservar su legado judío a través de los siglos.

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Shavei Israel
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