Bnei Menashé y su proceso de retorno al judaísmo
La época de los misioneros
Durante más de 2.500 años, Bnei Menashé preservaron la tradición judía y cumplieron los preceptos tal como los habían conservado; pero llegó la época de los misioneros y a fines del siglo XIX pasaron un proceso de conversión a cargo de cristianos ingleses. Con la colonización británica, los primeros misioneros llegaron a la India llevó en 1854, en donde siguieron actuando hasta 1910. Los mismos, se asombraron al descubrir en regiones alejadas, que no habían recibido ninguna influencia cristiana o musulmana previa, a tribus que conocían los relatos bíblicos, creían en un solo Dios y rezaban al D’s de Menashé.
Bnei Menashé rezaban siempre por el día en el que «nuestro hermano mayor Yehudá nos encuentre y nos restituya a nuestros hermanos y a la Tierra de Israel». De manera sorprendente y muy hábil, los misioneros que oyeron esas súplicas y peticiones les dijeron: «Nosotros somos el hermano Yehudá que ha venido a redimirlos, a restituirlos al seno de la tradición y a devolverles el Libro Sagrado extraviado». Pero en lugar de entregarles el Libro Sagrado, les enseñaron el Nuevo Testamento y los hicieron convertirse. Bnei Menashé creyeron en lo que les decían y por su deseo de retornar al seno del pueblo judío aceptaron el cristianismo. Precisamente sus raíces judías y su voluntad de retomar el contacto con el legado judío les hicieron convertirse al cristianismo.
El retorno al judaísmo
Tal como sucedió en diferentes lugares y diversas épocas de la historia judía (como en tiempos de los anusim en España y Portugal), la conversión no les hizo olvidar su origen, su fe y su religión. Después de un corte de un siglo, Bnei Menashé empezaron a retornar a la de fe de sus antepasados.
Cuando descubrieron que se habían alejado de ella quisieron realizar el proceso de retorno a las raíces. Ese retorno se produjo por un sueño… Uno de los líderes de la comunidad, el Sr. Chella, informó que había tenido una visión profética que pedía a Bnei Menashé que retornaran a la fe de sus mayores. Este sueño tuvo lugar hacia 1940, y así empezó el proceso de retorno de la tribu al judaísmo. Los que aún recordaban las costumbres practicadas por sus padres y abuelos abandonaron el cristianismo e iniciaron el proceso de búsqueda espiritual y cumplimiento de los preceptos. En la etapa de retorno al judaísmo se aferraron a los preceptos según la ortodoxia aceptada desde hace muchas generaciones y no volvieron a las costumbres de sus mayores.
Los primeros pedidos de Bnei Menashé llegaron al renovado Estado de Israel en 1948, el mismo año en el que la India logró su independencia del Imperio Británico. En 1974, los líderes de la comunidad enviaron una carta conmovedora a la entonces Primera Ministra Golda Meir, con una reseña de la historia de Bnei Menashé y con el pedido de que se hiciera todo lo posible para acercarlos al legado judío, al seno del pueblo judío y al cumplimiento de su sueño de retornar a la tierra de sus antepasados, Israel.
Entre otras cosas, en ese importante documento que obra en nuestro poder decían: «Nosotros, hijos de Israel, hermanos de sangre, que hemos llorado y suspirado por Sión, añoramos la Tierra de Israel y las peregrinaciones. Hoy nos honramos en hacerle llegar este obsequio… Somos una de las diez tribus que el Estado de Israel no ha descubierto aún, estamos seguros… Ya no estamos perdidos. Hemos encontrado nuestras raíces según la promesa de D’s»…
Pero los pedidos emotivos y oficiales de Bnei Menashé no fueron respondidos, y sólo gracias a unas pocas personas y asociaciones que obran al respecto se reanudó el contacto con ellos. El primer rabino de Israel que los visitó fue el Rabino Eliahu Avihail en 1981; en 1963 lo había hecho el Rabino Marvin Tokayer de los Estados Unidos.
Bnei Menashé en la India y en el Estado de Israel hoy
Hoy en día, Bnei Menashé viven en dos estados, Mizoram y Manipur, cerca de la frontera con Myanamar (ex Birmania) y Bangladesh. La India se divide en 27 estados, y Bnei Menashé se concentran en sólo dos de ellos, sin dispersarse por todo el país. Esta concentración en dos estados vecinos el nordeste de la India, cerca de la frontera con China y Birmania, habla también de su origen y de la forma en que se mantuvieron juntos para preservar la tradición judía y tribal.
Los habitantes de esa región llegan a casi 1.500.000 y son descendientes biológicos de la tribu de Menashé, pero sólo un número reducido quiere retornar al judaísmo. Hoy en día hay unas 7.000 personas de todas las edades viven como judíos y quieren cumplir su sueño de retornar a la tierra de sus antepasados. En Israel viven unos 1.500 Bnei Menashé que empezaron a llegar hace unos 15 años y pasaron el proceso de conversión en Israel. Hace algunas semanas llegaron otras 230 personas al cuidado de la Asociación Shavei Israel, que se ocupa del retorno de los judíos alejados al seno del pueblo, y que hace lo posible por acercar y restituir a diversos grupos en el mundo (los anusim de España y Portugal, los subotniks de Rusia, los judíos de Kaifeng en la China, los judíos del Amazonas en Perú y las tribus perdidas, entre ellas Bnei Menashé).
Algunos Bnei Menashé viven en ciudades (Imphal y Churachandpur en Manipur; Aizawl en Mizoram) y otros en aldeas (Kangkpokpi, Mora, Pailen, Kolosib, Vairente, Sialauk, Kulkul), pero la mayoría están relacionados con comunidades y sinagogas. La condición para ser miembros de la comunidad judía de Bnei Menashé es abandonar el cristianismo por completo, aceptar la fe en un solo D’s y empezar el proceso de cumplimiento de los preceptos. Todos los varones relacionados con las comunidades judías están circuncidados, aunque ésa no es la costumbre del lugar. Los niños que nacen en la actualidad son circuncidados por el mohel de la comunidad, Kep Yosef. Varias veces tuve ocasión de participar en ceremonias de Brit Milá, y a pesar de que la forma de realizarla es diferente, hacen la separación y el corte del prepucio (cabe señalar que cuando el Tribunal de Conversiones viajó a la India para convertir a los Bnei Menashé y hacía falta derramar una gota de sangre como parte del proceso de conversión, en casi todos los circuncisos, tanto adultos como niños, se había extraído todo el prepucio).
Las comunidades de Bnei Menashé se organizan alrededor de la sinagoga. En las poblaciones de la congregación existen más de 40 sinagogas, generalmente construidas modestamente, de piedra, madera, bambú, arcilla (cada comunidad de acuerdo con sus posibilidades), pero bellamente ornamentadas por dentro y con la participación de los miembros de la congregación en las plegarias. Todos mencionan la importancia que Bnei Menashé asignan a la sinagoga como parte de su vida religiosa actual. Resulta difícil explicar cuán conmovedor es viajar por la jungla entre montañas y bosques, por senderos tortuosos, de aldea en aldea en las que viven Bnei Menashé y descubrir más y más sinagogas, cada una con su estilo particular pero todas expresan la voluntad sincera y los grandes esfuerzos de los Bnei Menashé para vivir como judíos.
Las sinagogas están activas los sábados y festividades; generalmente no hay rezos los días de semana, porque la jornada laboral empieza muy temprano para los agricultores. Los sábados se pueden oír plegarias enteras y fluidas en hebreo, con las melodías conocidas por los fieles en Israel y en el mundo. La plegaria se hace en voz alta, con muchas canciones y gran emoción. En distintos viajes a la India junto con rabinos y jueces rabínicos, les costaba creer lo que veían: toda la congregación conocía los rezos y participaba en todas sus etapas. Algunas de las plegarias tienen melodías especialmente compuestas por Bnei Mensahé. Shma Israel se entona con una melodía y un sentimiento que no he vivenciado en muchas sinagogas o comunidades que visité en distintos lugares. Shma Israel de Bnei Menashé logra estremecer las fibras más íntimas y conmover hasta las lágrimas.
Algunos miembros de la congregación rezan en fonética y no pocos varones y mujeres jóvenes saben leer en hebreo porque estudian en los centros educativos de la Asociación Shavei Israel. En algunas comunidades rezan al estilo asquenazí, y en otras al estilo sefardí.
Las sinagogas actuales siguen el modelo habitual: el podio, la mampara, el Arca Sagrada y el Rollo de la Torá. La mayor parte de los libros de la Torá no son kasher, sino copias facsimilares de libros kasher, pero los tratan con mucho respeto y los sábados cumplen con todo el rito de sacarlos del Arca y devolverlos a ella.
En casi todas las sinagogas, después de sacar la Torá el sábado la colocan sobre el podio, la abren en el lugar de la lectura y colocan sobre ella un Pentateuco en lengua mizo o kuki. El Baal Kore lee en la lengua local y el gabay llama a siete fieles a subir y pronunciar las bendiciones de la Torá. Al finalizar, cada uno pronuncia también la bendición Mi sheberej. Tanto los jóvenes como los adultos saben desempeñarse como jazanim, y muchos jóvenes han aprendido en los últimos años a leer la Torá con la entonación correspondiente.
Hoy en día, Bnei Menashé cumplen los peceptos al estilo clásico, rezan las plegarias usuales, se colocan las filacterias todas las mañanas, se dividen en sefardíes y asquenazíes, rezan la noche del sábado al estilo de Carlebach y en el Oneg Shabat entonan las canciones de Mordejai Ben David.
Casi todos los Bnei Menashé son agricultores. En los arrozales de Manipur y Mixoram se puede ver campesinos con flecos y solideos que aran los campos, algo muy insólito en la India hinduista.
En los últimos años unos 1.500 Bnei Israel hicieron aliá. Viven en poblaciones comunitarias religiosas (Bet El, fra, Kiriat Arba, decenas de familias fueron evacuadas de Gush Katif) y se integran a la sociedad, los estudios, el trabajo y el ejército del país. Bnei Menashé siguen preservando la Torá y los preceptos en Israel, y muchos de ellos estudian en yeshivot. Cinco o seis miembros de la comunidad han obtenido la ordenación rabínica y algunas docenas estudian para lograrla. En el nordeste de la India quedan todavía unos 7.000 miembros de la comunidad, que esperan concretar su aliá y realizar su sueño de retornar a Sion.
En los últimos años se crearon en Mizoram y Manipur centros educativos de la Asociación Shavei Israel, que funcionan como centros comunitarios destinados a ayudar a las comunidades a retornar a la vida judía y a prepararlas para la conversión y la aliá.
En esos centros trabajan emisarios, rabinos y educadores israelíes de la comunidad, que estudiaron en yeshivot en Israel así como otros rabinos dispuestos a enseñar a Bnei Menashé. El vasto programa de estudios diarios incluye cursos de judaísmo y hebreo, y actividades sociales. Asimismo, en esos centros funcionan jardines de infantes, clases de Torá para jóvenes y adultos, plegarias sabáticas y Oneg Shabat. Los miembros de la comunidad reciben la preparación para la vida cotidiana en Israel, después de la aliá.
Además de las actividades en los centros, los emisarios viajan a las aldeas más alejadas para hacer llegar la voz de la Torá y el retorno a Israel a los lugares en los que funcionan centos comunitarios.
Al hablar del retorno de la tribu de Menashé, es interesante mencionar el midrash de Pirkei deRabí Eliezer (Capítulo 17), que señala a la tribu de Menashé como la primera en retornar en la reunión de las diásporas judías: «En el futuro, cuando D’s reúna a los judíos de los cuatro confines de la tierra, los primeros serán la mitad de Menashé, tal como dice ‘para mí Guilad y para mí Menashé'»… Lo mismo nos enseña el midrash Bemidbar Rabá (14 b), que dice que el Mesías hijo de Yosef será de la tribu de Menashé.
La comisión del Gran Rabino y el Tribunal de Conversiones
La condición y orígenes de los Bnei Menashé son temas que, sin duda, deben ser analizados por los Grandes Rabinos y eruditos de nuestra época. Así fue en el pasado, cuando se descubrieron comunidades judías apartadas como los anusim, Bnei Israel en la India, los caraítas, etc. En este caso, la Asociación Shavei Israel pidió al Gran Rabino y Primado de Sion, el Rabino Shlomo Amar Shelita que estudie el caso y emita su opinión con respecto a los orígenes de Bnei Menashé y sus relaciones con el pueblo judío. El Gran Rabino accedió a enviar una comisión de presidentes de Tribunales Rabínicos (el Rabino Sión Boarón Shelita y el Rabino Amram Elhadad Shelita) que, junto con el equipo de la asociación (su presidente Michael Freund) viajamos al nordeste de la India para investigar y aclarar la situación. La comisión examinó las costumbres de Bnei Menashé, oyó testimonios, tradiciones, costumbres, canciones y relatos, y vivenció de cerca la vida judía de Bnei Menashé.
Después de la investigación y estudio de la comisión, el Gran Rabino de Israel Shlomo Amar Shelita reconoció las raíces judías de la tribu de Bnei Menashé y sus orígenes judíos, pero indicó la forma de restituirlos al seno del judaísmo por medio de una conversión plena. El Gran Rabino expresó su disposición/voluntad a que el Rabinato Central enviara un Tribunal Rabínico para convertirlos y resitutirlos al seno del pueblo judío, después de que se cumplan ciertos requisitos. Uno de ellos era constuir mikvaot (baños rituales) en sus lugares de residencia, tanto para las necesidades de la conversión como para su uso hasta que hicieran aliá a Israel. Antes de la llegada del Tribunal Rabínico se construyeron mikvaot (baños rituales) espléndidas para los Bnei Menashé, que no desmerecen las de los barrios más respetables de Jerusalén. (La historia de la construcción de las mikvaot requiere un artículo separado para detallar las peripecias, milagros y maravillas que permitieron su construcción en las junglas, sin ninguna experiencia previa en la región). Asimismo, se profundizaron y mejoraron los marcos de estudios judaicos existentes. Estos pasos permitieron la llegada del Tribunal Rabínico a Mizoram aproximadamente un año depués de la decisión del Gran Rabino, en Elul de 5766. Dos Tribunales de Conversión especiales en los que tuve el honor de participar viajaron a Mizoram y fueron recibidos con expresiones de júbilo como emisarios de D’s para cumplir la misión histórica de restituir a los hermanos perdidos. La plegaria histórica de Bnei Menashé, «Nuesto hermano mayor Yehuda nos encontrará y nos restituirá a nuestros hermanos y a la Tierra de Israel», parecía en esta etapa más cercana y concreta que nunca.
Los Tribunales de Conversiones empezaron a cumplir con sus tareas en la India, a oír los testimonios de cada familia, sus tradiciones y deseo de retornar a Sion y de asumir plenamente el cumplimiento de la Torá y sus preceptos.
Al finalizar el prolongado proceso y la larga espera, 218 miembros de la comunidad fueron aceptados por el Tribunal y completaron el proceso de conversión. Después de aceptar los preceptos ante el Tribunal, los varones pasaron el examen de la circuncisión y la extracción de una gota de sangre, y hombres, mujeres y niños hicieron las abluciones correspondientes.
Resulta difícil describir los momentos emocionantes y conmovedores que los integrantes del Tribunal vivimos junto con Bnei Menashé. Cuando salieron de la mikve y dijeron Shma Israel, cerrando un círculo de 2.700 años.
Cabe señalar que en años anteriores, individuos y pequeños grupos de Bnei Menashé llegaron a Israel con visas especiales del Ministerio del Interior para convertirse y obtener la ciudadanía. Una de las características de las conversiones realizadas en la India fue que les permitieron venir a Israel como nuevos olim según la Ley del Retorno, por ser judíos plenos aún antes de hacer aliá. Sin duda, ése fue un hito histórico.
La alegría no terminó con las abluciones y la conversión, dado que varias parejas pudieron finalmente contraer matrimonio según la ley judía. En una noche, los rabinos que integraban los tribunales celebraron 36 bodas paralelas y todos festejaron con gran regocijo. Aproximadamente un año después de la conversión, 218 Bnei Menashé llegaron a Israel en un operativo de aliá conjunto con la Agencia Judía. El sábado antes de la aliá estuve con el grupo en Mombay (Bombay) y tuve el honor de acompañarlos en el primer avión que llegó de la India con olim (también la historia de esta aliá requiere un artículo aparte).
Su situación halájica
Desde el punto de vista halájico, la situación de Bnei Menashé es especial. En las generaciones pasadas se asimilaron a los pueblos circundantes; por eso, a pesar de que preservaron sus tradiciones deben pasar una conversión plena, que incluye los tres pasos básicos: circuncisión, ablución y aceptación de los preceptos. La opinión de Shmuel en la Guemara (Yebamot 16 b) era que «se transformaron en no judíos por completo» (es decir, nuestros sabios declararon a las diez tribus como no judíos totales. De ello se desprende que no se teme concertar matrimonios con ellos y no hay entre ellos sospechados de bastardía, pero sí existe la necesidad de la conversión como única vía de retorno al judaísmo. Todavía se debe analizar su situación halájica con respecto a la credibilidad de quien dice «soy judío», por el principio de que quien se aparta, se aparta de la mayoría y por el principio de que quien vive en un medio no judío se debe presumir que no cumple los preceptos, pero a eso me referiré más adelante). Su reconocimiento como descendientes biológicos y espirituales de la tribu de Menashé y su carácter de «simiente de Israel» nos obliga a ayudarles en todo lo posible a retornar plenamente el seno del judaísmo.
Bnei Menashé quieren cumplir su sueño de retornar al seno del judaísmo y hacer aliá a Israel, su patria histórica. A pesar de que viven cómodamente en el nordeste de la India, quieren dejar todo para retomar el contacto con el pueblo judío. En la carta que enviaron al ex Primer Ministro Ariel Sharon en 2003, decían: «Los integrantes de la tribu de Bnei Menashé que vivimos en el nordeste de la India le solicitamos por la presente ayuda para concretar su sueño de convertirnos al judaísmo en la Tierra Prometida. Nuestros antepasados soñaron durante muchos siglos con la Tierra Santa, y nosotros queremos convertir ese sueño en realidad: vivir en la tierra que D’s prometió a Abraham, Isaac y Jacob»…
Confiamos en que la promesa del profeta de que «el desterrado no sea apartado» y «tus hijos volverán de la tierra del enemigo» se cumpla para la tribu de Bnei Menashé y que a la brevedad logren retornar a nuestro pueblo y nuestra patria. Así podrán cantar en Israel el himno de Bnei Menashé:
Hace miles de años nos habíamos perdido,
pero nuestro hermano Yehudá nos ha encontrado.
Al D’s de los cielos agradecemos
y a Él seguiremos elevando nuestras canciones.
Todos saben de nosotros, Aba,
conocen a los Bnei Menashé.
Nos han vuelto a encontrar;
Irrumpimos en cantos y obtuvimos respuesta.
D’s, Tú eres nuestro padre y salvador.
Tú eres el único.
En la tierra que mana leche y miel
vuelve a caer el maná aromático.
Volaré como una paloma
y comeré del árbol de la vida.
Versión libre del idioma kuki y mizo de Bnei Menashé en Mizoram y Manipur.







