¡Dejen entrar a mi pueblo a la tierra prometida!

¡Dejen entrar a mi pueblo a la tierra prometida!

Bueno, ahora todos pueden dormir bien. Por supuesto que Irán continúa con la amenaza de destruir el Estado Judío, Siria se encuentra activamente intentando obtener armas de destrucción masiva, y terroristas palestinos siguen lanzando cohetes al sur de Israel en forma prácticamente diaria.

¡Pero no teman! El 14 de octubre, el gobierno israelí en su sesión semanal, decidió dedicar su precioso tiempo y energía en protegernos a todos de un más grave peligro para el futuro de Israel: el aumento en la aliá del exterior.

Así es, ha leído correctamente.

Ante la instigación del Ministro del Interior Meir Shitrit, el gobierno ha adoptado una vergonzante decisión que tiene por objetivo cerrar las puertas a grupos de gente que desean ser judíos y venir a vivir a Israel.

De acuerdo al comunicado de gabinete, fue decidido que el Ministro del Interior “otorgará visas de entrada a grupos relacionados con conversión y adquisición de ciudadanía tan solo con la aprobación gubernamental y de acuerdo a criterios especiales”.

Pero detrás de ese aparente lenguaje ingenuo, yace un objetivo más siniestro, la determinación anteriormente anunciada de Shitrit de prevenir a grupos con lazos históricos los cuales los relacionan al pueblo judío, a retornar al judaísmo y mudarse a Israel.

Después de todo, pedir la aprobación del gabinete cada vez que un grupo de 100 o 200 personas desea venir aquí para pasar la conversión, es una receta para inercia burocrática, dado que existe una pequeña oportunidad de lograr que un tema como este ingrese a la ocupada agenda del gobierno entero. De esta forma, creando un gran obstáculo virtualmente insuperable para lograr la aprobación, el ministro espera enterrar este tema de una vez y para siempre.

¿Seguramente debe estar pensando, por qué desea Shitrit y sus colegas en el gabinete realizar tal acto? La respuesta es realmente simple. Es post-sionismo en su forma más repulsiva, llenas de prejuicios y pura ignorancia.

En los últimos meses, Shitrit dejó claro que se opone a traer aliá de comunidades tales como Bnei Menashé del noreste de India, quienes dicen ser descendientes de una tribu perdida de Israel, y ahora se encuentra realizando todos sus esfuerzos para asegurarse de que no podrán regresar a casa.

Sin haber conocido a ningún miembro de la comunidad, ni incluso haber estudiado el tema, el está dispuesto a sellar su destino dado que no encuadra con sus conceptos acerca de como debe ser un judío en cuanto a su apariencia externa.

Tan solo el último mes, Shavei Israel – organización que presido, trajo a Israel a un grupo de 230 Bnei Menashe luego de haber recibido permiso de Roni Bar-On, el antecesor de Shitrit en el Ministerio del Interior.

Cuando Shitrit se enteró del tema, intentó boicotear el arribo del grupo, incluso en el momento en que ya estaban en tránsito para Israel. Afortunadamente, no lo logró.

Quizás, el Sr. Shitrit simplemente asumió que todo aquel que desea venir aquí desde la India es movilizado tan solo por necesidades económicas más que por convicciones ideológicas y religiosas.

De manera sorprendente, Shitrit mismo nació en el pueblo de Ksar Souk, Marruecos, en 1948, e hizo aliá a la edad de 9 años. Indudablemente, Shitrit ha debido sufrir muchos tipos de discriminación durante la época en que creció aquí, dado que muchos veteranos israelíes miraban con desprecio a los inmigrantes de Marruecos.

Es por esto, que es realmente sorprendente que adopte estos mismos prejuicios que fueron utilizados en contra suya y sus compatriotas, con respecto a los Bnei Menashé, tan solo por su imagen física o su origen.

En realidad, no parecería importarle a Shitrit que el Gran Rabino Sefaradí, el Rab Shlomo Amar, ha reconocido formalmente a los Bnei Menashé como “descendientes de Israel” en marzo del 2005 y ha llamado a reintegrarlos a Israel y al pueblo judío.

Tampoco parece molestarle ni un poquito a Shitrit que ya hay 1400 Bnei Menashé viviendo aquí como judíos e israelíes en todos los sentidos. Todos han pasado conversión formal mediante el Gran Rabinato Israelí, viven estilos de vida judía observante, sirven en el ejército y se mantienen económicamente a ellos mismos y a sus familias con dignidad.

Tres jóvenes miembros de la comunidad han obtenido recientemente ordenación rabínica, mientras que otros se encuentran estudiando distintas carreras universitarias, desde ciencias de la computación hasta educación, en universidades e institutos israelíes. Durante la Guerra del Líbano que tuvo lugar en el año pasado, más de una docena de jóvenes soldados de Bnei Menashé que se encuentran solos en el país, han estado en el frente como parte de Tzahal,  combatiendo a nuestros enemigos y defendiendo a nuestra tierra.

A PESAR DE TODO, Shitrit está obstinado con la idea de no permitir a los 7000 Bnei Menashé que aún se encuentran en India a venir aquí. Esta es una gran tragedia,  no solo para las familias y las personas mismas, sino también para el estado de Israel.

Los Bnei Menashé son parte de la extensa familia judía. Sus ancestros fueron separados de entre nosotros en contra de su voluntad, sin embargo ellos lograron preservar a través de los siglos su identidad judía. Ahora, después de tantas generaciones de exilio, están retomando el contacto y solicitando que los retornemos a casa.

Pero en lugar de tender una mano a nuestros hermanos, Shitrit y el gobierno prefieren darles la espalda, sin darse cuenta que gente como Bnei Menashe puede fortalecer a este país.

Lamentablemente, lo que nuestros líderes parecen haber olvidado es que Israel debería funcionar como el bote salvavidas sionista, confortablemente a bordo, Shitrit y sus colegas, parecieran no tener escrúpulos e intentan sacarse de encima a aquellos que también buscan un lugar entre nosotros.

Bueno, a mi me gustaría informar al Sr. Shitrit y sus colegas que el proceso divino de retorno a Sión por parte del pueblo de Israel es mucho más grande que cualquier persona y gobierno, y ningún poder humano puede entreponerse en su camino.

A pesar de la decisión del gabinete de esta semana, el regreso histórico a casa de los Bnei Menashé y otros grupos como estos puede y va a continuar.

Vamos a lanzar una gran y ruidosa campaña en su contra, y no vamos a descansar hasta que puedan regresar a casa.

Y, con la ayuda de Dios, estoy seguro de que lo harán.

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