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Baruj Israel se pone tefilín por primera vez en el Kotel[/caption]
Cuando la familia le preguntaba a Baruj Israel qué quería ser cuando creciera, él no respondía como los otros niños, especificando una profesión. Baruj no aspiraba a ser doctor o abogado. “Cuando crezca, quiero ser judío”, decía categóricamente.
El sueño de Baruj se ha cumplido. Nacido en Elda, en el sudeste de España, Baruj y su familia son Bnei Anusim – descendientes de judíos que fueron forzados a convertirse al cristianismo hace 500 años atrás – y que actualmente han retornado al judaísmo... y a Israel. La familia – Baruj, su madre y su abuela – se mudó a Israel en el 2012 y Sara, la madre de Baruj, relató la historia del sueño de su hijo en el Bar Mitzvá del joven, el cual tuvo lugar hace unos meses cerca de Jerusalem.
Posiblemente, la familia nunca hubiese encontrada el camino a Israel si no hubiese sido por la ayuda de Shavei Israel. Sara explica que su madre pasó años investigando “la verdad sobre la existencia de Dio-s. Probó el vegetarianismo, naturopatía, yoga e incluso diferentes religiones”. Pero solo cuando conocieron al emisario de Shavei Israel, el Rabino Nissan Ben Avraham “descubrimos nuestra verdadera identidad – que esta búsqueda espiritual” era una expresión de raíces judías ocultas.
De repente, tradiciones familiares misteriosas comenzaron a tener sentido. Por ejemplo, ambas abuelas tenían una doble cocina en sus casas, “una que siempre estaba limpia y una que no era utilizada”, posiblemente conectado con las leyes de Kashrut que requieren la separación de carne y leche. Otra pista que encontró, era un reminiscencia de la forma en que los cubiertos son preparados para Pesaj, su abuelo limpiaba cada tanto todos los ollas y fuentes de la cocina en una forma poco usual – removiendo todos los tornillos de las manijas y sumergiéndolas en una olla con agua hirviendo. “Me acuerdo que le decía, abuelo, estas ollas son tan baratas, ¿por qué no comprar nuevas?, evoca Sara.
La familia nunca fue a la iglesia – otra extraña costumbre en un pequeño pueblo predominantemente católico español – y encendían velas en memoria de los familiares fallecidos. Incluso, Sara descubrió que el apellido de la familia, Pardo, es un apellido judío tradicional.