Fue un caso típico en el que el Oriente se encuentra con el Occidente, un jueves en el Medio Oriente, cuando Shoshana Rebeca Li, descendiente de la comunidad judía de Kaifeng, China, contrajo matrimonio con Ami Emmanuel, un nuevo inmigrante de Florida, en la Gran Sinagoga de Jerusalem.
“Para mi, el tener una ceremonia nupcial religiosa en Israel, es un sueño hecho realidad. Realemente estoy muy emocionada”, dice Li de 29 años antes de la ceremonia.
Emanuel, 25, dice que nunca hubiese pensado que se casaría con una mujer asiática hasta que conoció a Li en el ulpán de hebreo del Kibutz Sdé Eliahu, en el mes de mayo.
“Oí acerca de la antigua comunidad judía de China, y a mi me encantan las mujeres asiáticas, pero creía que no era algo real. Incluso, creía que aunque concoiera a una mujer judía china, el rabinato nunca lo aprobaría”, dijo.