PARASHÁ NOAJ
Por el Rav Reuven Tradburks
La parashá de Noaj (Noé en español) describe la destrucción del mundo por el diluvio, Noé y su familia, la historia de la Torre de Babel, y la presentación de la familia de Abraham. Las primeras dos parashiot de nuestra Torá, Bereishit y Noé son, básicamente, historias paralelas de la creación, o mejor dicho creación y recreación. Sin embargo, las historias que debemos aprender no se encuentran solo en los paralelos, pero en las diferencias. ¿Cuál es la diferencia en esta recreación? ¿Qué le comunica D-os a Noé que no le comunicó a Adán?
1ª Aliya (6:9-22) Noé es justo mientras que el mundo está lleno de maldad. Se le indica a Noé que construya un Arca, pues, aunque D-os destruirá todos los seres vivientes, hace un pacto con Noé para salvarlo. Noé, su familia, dos de cada animal y comida deben traerse al Arca. La aliya termina con “Noé hizo todo lo que D-os le ordenó”.
El mundo será destruido con agua. En el segundo párrafo de la Torá, se describe que lo primero que existió en el mundo fue el agua: “y el espíritu de D-os flotaba sobre las aguas”. Si hay que indicar que el mundo se va a reiniciar, va a comenzar de nuevo, cúbrelo con agua como “En el Comienzo”.
Hay una detallada descripción de las dimensiones del Arca, mientras que casi no hay una descripción de la maldad del hombre que está causando la destrucción del mundo. La Torá está más interesada en la recreación que en la historia de los fallos del hombre. El título de la historia del Diluvio no es la destrucción del mundo, pero su recreación.
2ª Aliya (7:1-16) Nuevamente, se describe a Noé como justo. Trae siete de cada animal puro, dos de los impuros, y todas las aves al Arca. Noé tenía 600 años y trajo a su familia al Arca. Se lanzaron las fuentes de agua de las profundidades y se abrieron los almacenes de agua de arriba. Todos entraron al Arca, tal como D-os le había ordenado a Noé.
Las dos aliyot comienzan con lo justo que es Noé y terminan con él haciendo lo que D-os le ordenó. En una palabra, se define la justicia.
El agua inunda el mundo desde abajo y desde arriba. Previamente hemos visto agua abajo y arriba: en la Creación, capítulo 1:6, D-os separó las aguas de arriba y abajo e hizo los cielos en el medio. Allí, Él separó las aguas, aquí Él está lanzando todas las aguas, volviendo atrás a la Creación.
3ª Aliya (7:17-8:14) El diluvio cubre la tierra. Mueren todos los seres vivientes, excepto por Noé y todos los que están en el Arca. D-os se acuerda de Noé. Las aguas retroceden. El Arca reposa en el Monte Ararat. Noé envía un cuervo. Luego Noé envía una paloma para ver si las aguas retrocedieron lo suficiente para poder habitar la tierra. Ella regresa porque no encuentra un lugar para reposar. La envía nuevamente después de siete días y regresa con una rama de olivo. La tercera vez que la envía, no regresa. Noé saca la cubierta y ve que hay tierra seca.
Hay muchos detalles de agua y de tiempo. Las aguas que suben, las aguas que retroceden, cuantos días llovió, cuantos días llevó el retroceso. Esto contrasta con la creación inicial del mundo. En la creación, todo lo creado ocurre inmediatamente, cada día fresco y definido. Y después de seis días, la creación terminó. En esta recreación, llevó meses para cubrir el mundo con agua, el retroceso de las aguas llevó tiempo. ¿Por qué?
Esta es la parte más importante de esta historia. El mundo no fue destruido, no de regreso al “tohu vabohu”-nulo y vacío. D-os no miró a la maldad del mundo, hombre y animales, y destruyó el mundo. Él podría haber elegido la destrucción total del mundo y comenzar de nuevo con otros seis días de creación. No hizo eso. Él “recreó” el mundo que existía, salvando a Noé, salvando al mundo, cubriéndolo lentamente con el agua que existía.
La historia de la Torá es la historia del amor y el compromiso de D-os por el hombre y por el mundo que Él creó. Él salva al mundo. Él salva a Noé. Pero incluso antes que esto: Adán y Eva pecaron y fueron castigados. Pero no destruidos. Caín mató a Abel, el pecado más enorme, y es castigado, pero no se le mata. D-os está comprometido con este mundo y con la humanidad. Él destruye el mundo naturalmente, manteniéndolo, cubriéndolo lentamente con agua y esperando que el agua retroceda. Este mismo proceso comunica Su compromiso con Su mundo y con la humanidad.
4ª Aliya (8:15-9:7) Se le dice a Noé que salga del Arca con su familia y con los animales, bendiciendo a los animales para que abunden en la tierra. Noé ofrece sacrificios en un altar. D-os se compromete a no maldecir jamás a la tierra y a los animales por culpa del hombre, ni a las constelaciones. D-os bendice a Noé y a su familia, para que sean productivos y se multipliquen, y llenen la tierra. Pueden comer a las criaturas animales, pero no matar al hombre.
Los ecos de la creación continúan. Noé y los animales reciben las mismas bendiciones que recibieron los animales y el hombre en la Creación, de ser productivos y multiplicarse. Noé es el nuevo Adán. Pero con una diferencia notable. D-os promete que nunca habrá una destrucción de la tierra, los animales, o las temporadas. Eso no fue prometido en la Creación.
La idea de D-os prometiendo es asombrosa. ¿D-os haciéndole una promesa al hombre? ¿De verdad? ¿Él nos promete a nosotros? ¿Pudiera ser que después de toda la horrible maldad que el hombre es capaz de hacer y ha hecho a través de la historia de la humanidad, no obstante, Él le garantiza al mundo que jamás merecerá ser destruido? Debe ser que la humanidad en la forma en que fue creada, capaz de maldad, pero capaz de bondad, es tan querida por D-os, que Él se compromete con nosotros, sin tener en cuenta nuestros fallos. Como tal, la historia de la Torá es una historia de amor, el amor de D-os y el compromiso con la humanidad tal como es.
5ª Aliya (9:8-17) D-os le dice a Noé y a su familia que Él hace un convenio con todas las cosas vivientes, que el mundo nunca más será destruido por un diluvio. El arco iris es un signo del convenio entre nosotros. Yo veré este signo y recordaré este eterno convenio.
La palabra “brit”, convenio, ocurre siete veces en este párrafo de nueve versículos. Estamos tan familiarizados con el arco iris después de la historia del diluvio, que no notamos su significado sencillo. D-os se promete al mundo. Y como si quisiera asegurarse que Él Mismo no se olvida, Él pone un signo, un recordatorio de la promesa.
Este signo es como el anillo de compromiso en una historia de amor. Seguramente Noé está mirando a su alrededor preguntándose “¿Él me está hablando a mí? ¿Qué hice para merecerme esto? El Señor del Universo, que acaba de cubrir el mundo con agua por los fallos del hombre, ¿Él se está comprometiendo conmigo? ¡Y envolviéndose Él mismo con un arco iris, con el fin de no olvidarse!”
La historia de la Creación coronó al hombre con majestuosidad, creado en la imagen de D-os. La historia del diluvio y la recreación es una historia de amor, el amor de D-os por el hombre, el compromiso que Él tiene con el hombre. Y mientras que un convenio tiene dos participantes, cada una de ellas comprometiéndose con la otra, en este convenio no se requiere nada del hombre. Sólo Él se compromete con nosotros.
6ª Aliya (9:18-10:32) Noé planta un viñedo, se emborracha y se acuesta expuesto en su carpa. Jam ve a Noé, los otros hijos lo cubren a Noé sin mirar. Jam es maldecido, Shem es bendecido, a Yefet se le otorga belleza. Se da un listado de los numerosos descendientes de Noé, distintos en geografía y lenguaje.
Noé parece seguir los pasos campestres de Adán; Adán fue ubicado en el Jardín de Edén, Noé planta un viñedo. Pero el descenso del hombre nuevo no tarda en llegar. Se describe a las generaciones de Noé como diferentes, distintas, separadas en naciones, lenguajes, y en zonas geográficas distintas. Esto da cabida a Nimrod, el guerrero, los estilos y las agrupaciones dan naturalmente lugar a la rivalidad.
7ª Aliya (11:1-32) La Torre de Babel, un intento de unir a la humanidad resulta en una dispersión y propagación de lenguas. La genealogía de los descendientes de Noé continúa hasta la presentación de la familia de Abraham, que viaja a la tierra de Israel.
La historia de la Torre de Babel comienza como un deseo de unificación, termina con gente desparramada por todo el mundo. Parecería que el deseo de unidad es algo bueno. Sin embargo, unión significa a menudo estar unido debajo mío, forzando a todos a ser como yo. La historia del mundo es la historia de imperios, buscando de hacer al mundo mejor volviéndose exactamente como yo. El tema de dispersión, el exilio que comenzó con Adán siendo exiliado del Jardín de Edén y Caín exiliado para deambular por el mundo, tiene su próximo capítulo con la dispersión, el exilio de los constructores de la Torre de Babel.
La dispersión y el exilio de las primeras dos parashiot de la Torá, será invertido con el llamado de Abraham de venir a la tierra de Israel.







