Parashá Matot

Parashá Matot

Por Rav Reuven Tradburks

En la marcha hacia la tierra de Israel, el liderazgo pasó a las nuevas generaciones. Elazar reemplazó a Aarón. Josué fue nombrado el sucesor de Moisés. Ha habido éxitos militares, y las naciones que los rodean muestran respeto y miedo por el éxito del pueblo judío. Ha habido lecciones de liderazgo; los líderes están para servir a su pueblo y a su D-os. La parashá de la semana pasada concluyó con una lección paralela para el pueblo; nosotros también servimos a nuestro pueblo y nuestro D-os, simbolizado en las ofrendas comunales. Somos parte de una historia mas grande, la historia del pueblo judío. Y como tal, nos acercamos a D-os como ese pueblo, con una ofrenda comunitaria para cada ocasión especial.

1ª. Aliya (Bamidbar 30:2-17) Promesas: se debe cumplir un compromiso. El padre puede anular la promesa hecha por una mujer joven en el mismo día en que se hizo la promesa, si no se anuló se debe cumplir. El esposo puede anular la promesa de una mujer joven casada, si no se anuló se debe cumplir.

Se debe observar dos cosas en la mitzvá de las promesas. Primero, la Torá es cuidadosa en requerirnos que mantengamos nuestra palabra. Este es el sello de nuestro comportamiento interpersonal; lo que digo, será lo que haga. Y segundo, que un hombre debe velar por las promesas de su mujer e hijas.

Pero ¿por qué esta mitzvá está ubicada aquí, en este lugar de la Torá?

Estamos marchando hacia la tierra de Israel. Luego nos estableceremos allí. Todos tendremos que asumir nuestros compromisos comunitarios. Lo que yo digo, debo hacerlo. Mi palabra es mi palabra, puedes contar conmigo. Mientras que la marcha hacia la tierra continúa, pensamos en el día siguiente, el establecimiento de la tierra y la construcción de una sociedad. Estamos girando de la marcha hacia la tierra, a la vida en la tierra. Esa sociedad debe ser construida basada en la confianza de nuestra palabra.

El énfasis en mantener nuestra palabra está presagiando la historia que se encuentra más adelante en la parashá. Gad y Rubén desean quedarse en la orilla del este del Jordán. Ellos prometen pelear con la gente. Moisés acepta la promesa, porque una promesa es una promesa. Este aspecto de las promesas es parte de la filosofía de vida que la Torá ha creado; la vida es en servicio a un llamado más elevado. Somos parte de un pueblo que sirve a D-os. Somos parte de una misión más grande. Y, por lo tanto, debemos honrar nuestra palabra, del uno al otro, ya que tenemos que cuidar de una preciada sociedad.

Pero nuestra aliya también enfatiza la responsabilidad de un hombre de cuidar las promesas de su mujer e hijas. Esto es el contrapeso. Servimos a nuestra gente. Pero también tenemos a nuestra familia. El servicio público les da a nuestras vidas un propósito mas elevado. Pero no a costa de nuestra familia. Nuestra responsabilidad más importante es manejar nuestra familia.

Nuestra sociedad judía será una sociedad entretejida, de promesas y cuidados de uno por el otro. Comenzando en casa.

2ª. Aliya (31:1-12) Hagan una batalla de retribución a Midián, después de la cual Moisés morirá. Pinjas dirige mil soldados por tribu, acompañados de vasijas sagradas y trompetas. Matan a los líderes de Midián, las ciudades son destruidas. Se trae todo el botín a Moisés y Elazar, en las planicies de Moab, frente a Jericó. La guerra es un asunto sórdido. Midián trató de atrapar a los hombres judíos a través de las mujeres midianitas. Eso requiere una respuesta. Lo que es digno de notarse, es que Josué no conduce la batalla. La batalla la conduce Pinjas. Con cada tribu representada por igual. Y conducida por las vasijas sagradas. En una palabra, es una guerra sagrada. La gente no busca retribución por daños. Es por una ofensa a lo Divino. La respuesta es una respuesta Divina.

3ª. Aliya (31:13-24) Moisés está enojado que las mujeres fueron salvadas, ya que ellas fueron la trampa en los asuntos ilícitos de Bal Peor. El ordena su muerte. Elazar enseña a pasar los utensilios midianitas por fuego y agua ante de usarlos (volverlos casher y sumergirlos)

Se presentan aquí las leyes para hacer casher a los utensilios. Hay santidad en la preparación de la comida; los utensilios manufacturados o usados por no-judíos deben ser inaugurados a la usanza judía. Convertidos. Esto expresa dos ideas. Primero, el tema de mantenerse separados de no-judíos. Moisés repetirá este tema muchas veces en el libro Dvarim. Y segundo, que no somos sólo animales enaltecidos. Los seres humanos son creados en la imagen de D-os. El consumo de alimentos, especialmente con utensilios, expresan lo impar de la humanidad. Por lo tanto, la preparación de alimentos tiene reglas especiales, para recordarnos de nuestra nobleza.

4ª. Aliya (31:25-41) El enorme botín es dividido. Los soldados reciben la mitad, el pueblo la mitad. Los soldados darán una en quinientas partes de su botín a los Cohanim, la gente dará una en cincuenta partes a los Levitas. El botín consistía en: 675.000 ovejas, 12.000 cabezas de ganado, 61.000 asnos y 32.000 persona jóvenes. Los diezmos fueron entregados.

El botín es dividido en partes iguales entre los soldados y el resto de la población. Había mil soldados por tribu por un total de 12.000. El censo de la semana pasada nos dio una población total de 601.000 persona. Esto no es justo: ¿12.000 soldados reciben lo mismo que 589.000 personas? Lección aprendida: la sociedad judía valora sus soldados, expresando su profundo aprecio con recompensas por su servicio. Los beneficios que nuestra sociedad moderna israelí le da a sus soldados que sirven a la patria, están basados en la Torá. Y mientras que un diezmo se le da a los Cohanim y Levitas, los que proveen fortaleza espiritual, es mínimo comparado con el de los soldados. Los Cohanim reciben una en quinientas partes de la mitad de los soldados. Los Levitas una en cincuenta partes de la mitad de la población. Apreciamos la contribución de los líderes religiosos, mientras que apreciamos más la contribución de los soldados.

5ª. Aliya (31:42-54) Los líderes de la guerra se acercan a Moisés: no cayó ningún soldado en la batalla. Daremos todo el botín de oro y plata como una expiación, eran 16.750 shekels. Se lo trajo al Ohel Moed como una conmemoración.

Hay un gesto hermoso en esta, muy breve, narración. Los líderes quieren expresar su agradecimiento porque ningún soldado cayó en la batalla. Los líderes militares tienen sensibilidad religiosa. Expresan su aprecio a través de una donación al Ohel Moed. Esto es exactamente lo que aboga la Torá. Servimos a nuestro pueblo y a nuestro D-os.

6ª. Aliya (32:1-19) Las tribus de Rubén y Gad tienen grandes rebaños, y la región recién conquistada tiene tierras lozanas para el pastoreo. Le pidieron a Moisés de establecerse en ese lugar. Moisés contesta retóricamente: ¿sus hermanos van a la guerra y ustedes se quedan aquí? Van a desmoralizar a la gente, igual que lo hicieron los espías, al no querer ingresar a la tierra. Ustedes vieron la reacción de D-os al no permitir a esa generación que entre a la tierra. Las tribus de Rubén y Gad ofrecieron establecer a sus rebaños y familias en el lugar y unirse al resto de la gente en sus batallas por la tierra.

La guerra con Midián rindió un gran botín de animales. Los “Bnei” Rubén y Gad elucidaron: “si esta tierra puede rendir tanto, ¿por qué no quedarse aquí?” Tiene mucho sentido. Después de todo, esto es económicamente seguro y estable. No es igual que los espías. Los espías tenían miedo de tomar la tierra, que básicamente era repudiar la promesa de D-os de patrocinar nuestro establecimiento en la tierra. Esta gente, simplemente, están cómodos en “Jutz la’aretz” (afuera de “la tierra”) El pasto es más verde del otro lado, ¿para que aventurarse al otro lado, a lo

desconocido? Ellos no se preguntan si la tierra puede ser tomada, ellos se preguntan por qué abandonar la buena vida. ¿Suena conocido?

7ª Aliya (32:20-42) Moisés acepta la propuesta de las tribus de Rubén y Gad: ellos se unirán a la batalla por la tierra y cuando termine regresarán a la orilla este del Jordán. Moisés les informa a Josué y Elazar de todo esto, indicándoles que todo lo que se arregló sea cumplido. Las tierras de Og y Sijón fueron divididas entre Gad y Rubén y la región de Gilad se le dio a la mitad de la tribu de Menases.

El consentimiento al pedido de las tribus de Rubén y Gad es sorprendente. ¿Por qué permitirles quedarse fuera de la tierra, estableciéndose en el dominio de Og y Sijón? Pudiera ser debido a su compromiso. Han expresado su compromiso total a la misión judía de establecerse en la tierra de Israel. Se unirán a las batallas, y sólo cuando el pueblo judío está establecido en la tierra regresarán al otro lado del Jordán. Ellos expresaron un compromiso total con la misión judía, y por lo tanto, Moisés estuvo de acuerdo con su pedido de establecerse en la orilla este del Jordán.

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