Parashá Balak

Parashá Balak

Por el Rav Reuven Tradburks

El asno parlante en la historia de Bilam, le da a Bilam su fama, o tal vez su infamia. Nos gusta dar nuestra atención a la historia del asno. Pero, mucho más importante del hecho de que un asno le habla a Bilam, es que D-os le habla a Bilam. Él no es la única persona en la Torá que disfruta de una comunicación de D-os, pero es la única persona no judía en la Torá (después de la entrega de la Torá) que disfruta de profecía, de comunicación de D-os.

Más importante para nosotros, los lectores, es que esta parashá es un vistazo del pueblo judío desde el otro lado. Hasta este momento, hemos experimentado toda la historia judía desde nuestro lado. Abraham, Moisés, D-os hablándonos. Ahora la narrativa cambia al otro lado, los no judíos observando nuestra marcha hacia la tierra. Ahora vemos como nos percibimos en sus ojos. Nunca tuvimos esta perspectiva.

En realidad, no sólo como nos vemos en sus ojos, pero como nos vemos en los ojos de D-os. Es como un niño y su padre. El niño se porta mal y es regañado. Pero entonces, el niño escucha al padre hablando sobre él con un vecino. Acerca de que estupendo que es el niño y cuanto lo quiere el padre.

Aquí también. A través de la boca de Bilam, escuchamos que es lo que D-os piensa del pueblo judío. Que bendecidos somos en Sus ojos.

Este es un momento crítico. Porque el libro Bamidbar puede derrumbarte. Estamos girando de la prístina experiencia del desierto, el mundo ideal del mishkán en nuestro medio, a la frenética actividad de seres humanos reales con todas sus debilidades. Quejándose del agua y la carne y recordando la buena vida de Egipto. Luego los espías y Koraj. Pudiéramos preguntarnos si D-os está cansado de nosotros, tal vez no tan dedicado a Su pueblo. Tal vez ya no nos merecemos Su amor. Miriam muere, Aarón muere, se le dice a Moisés que él está por morir. Tal vez el convenio se está escabullendo.

Y entonces, Bilam. El plan de Balak de maldecir al pueblo judío resulta en un gran apoyo para nosotros, el pueblo judío. En tanto que nos da un vistazo de lo que D-os piensa de nosotros, a través de la boca de Bilam.

La bendición de Bilam transforma el libro Bamidbar del enfoque de los fallos judíos a la aserción de la fuerza y el poder del pueblo judío y del amor duradero de D-os por nosotros.

1ª Aliya (Bamidbar 22:2-12) Balak, el rey de Moab, le teme al pueblo judío, son como un buey, arrasando todo en su camino. Él le manda mensajeros a Bilam pidiéndole que maldiga al pueblo judío. Bilam dice que él hará sólo lo que D-os indica. D-os le dijo que no vaya porque el pueblo judío está bendecido.

Balak estima que, si el pueblo judío puede derrotar a los más fuertes entre los fuertes, Sijón y Og, entonces derrotar al pueblo judío va a demandar más que pericia militar. Él reconoce que el poder del pueblo judío está en su espíritu. Es este espíritu que debe ser quebrantado.

Esta historia es también una poderosa lección en autopercepción. Los espías pensaron que la gente de la tierra los veía como saltamontes. Aquí Balak describe a la gente judía como bueyes. La diferencia entre los dos es quien habla: ¿Somos nosotros imaginándonos lo que la gente piensa de nosotros, o es la gente diciéndonos lo que realmente piensan de nosotros? Los espías no tenían ninguna idea de lo que la gente de la tierra pensaba del pueblo judío, todo lo que podían hacer era imaginar. ¿Qué pienso que tu piensas de mí? Eso dice mucho más de mí que de ti. Como si dijese: si yo fuera tú, pensaría que yo soy un saltamontes. Porque eso es lo que pienso de mi mismo. Aquí, Balak mismo, nos dice lo que piensa del pueblo judío. Bueyes. Poderoso. Formidable.

2ª Aliya (22:13-20) Bilam les dijo a los mensajeros que regresen a Balak, ya que D-os le indicó que no se una a ellos. Balak trató otra vez, mandando mensajeros de más categoría. Le prometió grandes honores a Bilam. Bilam le contestó que incluso la promesa de una casa repleta de plata y oro, no le permitiría ignorar la palabra de D-os. D-os dijo: si estos hombres quieren que te unas a ellos, puedes ir, pero dirás sólo lo que Yo te indico.

Esta historia nos presenta las complicaciones de nuestra relación con las naciones no judías. Balak y Bilam ven un mundo de fuerzas mas allá del mundo racional y físico. Creen en la fuerza de maldecir a la gente. Y que esta fuerza se le da, específicamente, a cierta gente. Y debemos suponer que Bilam tiene éxito con sus poderes, ya que Balak nunca duda de las habilidades de Bilam. Además, Bilam disfruta de la comunicación de D-os. El pueblo judío necesitará lidiar con el mundo oculto cuando entran a la tierra; con gente que cree en todo tipo de fuerzas que compiten con nuestro D-os por nuestra atención. Hay un debate activo acerca de la veracidad de los poderes de Bilam; sin embargo, la simple lectura de la historia parece indicar que es un profeta, uno a quien D-os le habla, y que previamente, usó sus poderes exitosamente.

3ª Aliya (22:21-38) Bilam se despertó, ensilló su asno, y se unió a los nobles de Moab. D-os estaba enojado. Un ángel con una espada se presentó frente al asno y él se desvió bruscamente de costado. Luego se paró frente a un sendero angosto; la pierna de Bilam estaba apretujada a un costado. Entonces bloqueó el paso al sendero angosto y el asno se paró. Bilam le pegó al asno. El asno habló: ¿“Por qué me pegas? ¿No te he servido lealmente?” Entonces Bilam vio al ángel con la espada. El ángel dijo: no has visto lo que el asno vio. Ahora ve, pero di solo lo que D-os te indica. Bilam continuó con los mensajeros de Balak, y Balak vino a saludarlo. “¿Por qué, Bilam, no has venido?” Bilam respondió que el dirá sólo lo que D-os le indica.

El asno parlante es una gran imagen. No es el primer animal que habla; la serpiente en el jardín de Edén también habló. El asno parlante es como si dijese: más allá hay un mundo del cual no tienes ni la menor idea. Ustedes los humanos son tan limitados, tienen una percepción tan empobrecida, que incluso el gran Bilam es vergonzosamente miope. Esta es una de las lecciones duraderas de esta historia: nuestra limitada percepción del mundo.

4ª. Aliya (22:39-23:12) Balak y Bilam construyen siete altares. Ofrecen sacrificios y observan al pueblo judío. D-os le habla a Bilam, poniendo Sus palabras en su boca. Bilam regresa con Balak y pronuncia su profecía: ¿Cómo puedo maldecir a un pueblo que no está maldecido? ¡Ah! que mi suerte fuera la de ellos. Balak no está contento, Bilam asevera que solo dice lo que D-os pone en su boca.

Bilam, inconscientemente, nos da un vistazo de lo que se encuentra detrás del “pargod”, el velo. Nos dice lo que D-os piensa de nosotros. Ahora, viendo las historias de la Torá, pudiéramos pensar que el pueblo judío es argumentador, descarado, de poca fe. A esta altura de las cosas, tal vez D-os está un poco tibio; hay mucho en nosotros para desilusionarse. Pero Bilam nos dice exactamente lo opuesto. El pueblo judío está bendecido. “Cuan bueno eres”. Nuestros errores no tienen impacto en el convenio fundamental: somos Su pueblo. Pueblo bendecido.

5ª. Aliya (23:13-26) Balak y Bilam prueban otra localidad donde solo una parte del pueblo judío es visible. Después de ofrecer sacrificios en siete altares, D-os pone Sus palabras en la boca de Bilam. Bilam regresa con Balak y enuncia sus profecías: D-os no ve injusticia en Israel. Él es su Rey benévolo. No son hechiceros, D-os actúa por ellos. Son como leones. Balak se siente nuevamente infeliz. Bilam reitera que él solo dice lo que D-os le indica.

¿Qué es lo que esperan al elegir una localidad diferente? Tal vez Balak y Bilam reconocen que el pueblo judío como tal está bendecido. Pero no cada uno de los judíos. Tenemos defectos. Cuando D-os mira a la totalidad, Él ve que lo bueno es mayor que las debilidades. Si pudiéramos lograr que Él mire a los defectos, tal vez pasaría por alto todo lo bueno. ¡Ah! Si pudiéramos aprender de Bilam y dejar de mirar persistentemente a los defectos y contemplar al pueblo judío en su totalidad.

6ª Aliya (23:27-24:13) Balak y Bilam tratan otra vez de otra localidad. Bilam evita su hechicería y contempla al pueblo judío. El ofrece su profecía: que maravilloso es el pueblo judío. Son como los árboles, jardines regados, poderosos. D-os los liberó, son como leones al acecho. Los que los bendicen son bendecidos. Otra vez Balak está enojado; Bilam afirma que él dice lo que D-os le indica.

Bilam ve, Balak oye. Bilam contempla al pueblo judío y ve su belleza. Balak que apenas escuchó del pueblo judío, los ve como bueyes arrasando todo en su camino. A Bilam no le es suficiente escuchar, pero mira a la gente. Y, los ve como árboles, agua, y jardines.

7ª. Aliya (24:14-25:9) Bilam dice sus profecías con respecto a las otras naciones: todas van a fracasar en tratar de parar a Israel, incluyendo a Moab, Edom, Amalek, Keini. El pueblo judío comenzó a ser seducido por las mujeres de Moab, adhiriéndose a sus dioses. Pinjas surgió y castigó a un hombre judío y a una mujer midianita, delante de la gente.

Como Balak entendió, el poder del pueblo judío está en su relación con D-os. Apelar a las debilidades humanas y causar que el hombre peque, es una vulnerabilidad del pueblo judío. Maldecirlos no funcionará, ocasionar que pequen, sí.

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