Parashá Jukat

Parashá Jukat

Por el Rav Reuven Tradburks

1ª. Aliya (Bamidbar, 9:1-17) Pará Adumá (novilla colorada): esta es la ley de la Torá. El Cohen Eleazar debe remover del campamento una novilla colorada impecable que nunca ha trabajado. Se la quema. Con ella se quemará cedro, hisopo y una hebra roja. Los Cohanim envueltos en el proceso están Tamei (impuros) hasta el anochecer. Las cenizas se usan para purificar a los que están Tamei por el contacto con los muertos. En el tercero y séptimo día se salpica a los Tamei con una mezcla de cenizas y agua. Sin este proceso, alguien que estuvo en contacto con los muertos, no puede volverse Tahor (puro).

La muerte profana, aunque hay una mitzvá (mandamiento) de enterrar a los muertos. La Tumá (impureza) del contacto con los muertos impide la entrada al Mishkán, el área sagrada. Una teoría de Tumá que he propuesto en los capítulos de Vayikrá, es que la entrada a los lugares sagrados exige un elevado sentido de nuestra majestuosidad. D-os es Majestuoso, nosotros majestuosos. La muerte desmoraliza. Tenemos el sentimiento de la falta de propósito, todos terminaremos en el mismo lugar. Magulla el sentido de nuestra majestad. Necesitamos un proceso para restituir nuestra majestad.

¿Por qué está esta descripción de Tumá aquí y no en Vayikrá donde las leyes de Tumá son examinadas en detalle?

Tal vez porque estamos profundamente envueltos en el tema del pragmatismo del establecimiento de una sociedad judía. La teoría es fusionada con lo práctico, lo ideal es aplacado con lo real. En el proceso de la Pará Adumá, algunas personas se vuelven Tamei ayudando a otras a volverse Tahor. Mientras tanto, construir una sociedad requerirá sacrificios. No puedo permanecer inmaculado y puro. Ayudando a otros, puedo volverme temporariamente Tamei. Pero eso es lo que requiere la construcción de una comunidad; todos no pueden preocuparse sólo por su propio estado espiritual originalmente puro. El bien común requiere que todos nosotros aceptemos volvernos Tamei en ciertas ocasiones.

2ª Aliya (19:18-20:6) El hisopo se sumerge en las aguas purificadoras y se salpica sobre la persona o el recipiente que necesita esta purificación. En el tercer y séptimo día una persona Tahor salpica al Tamei; el resto de ese día la persona Tahor se vuelve Tamei. Alguien que es Tamei por contacto con muerte y no hace el proceso de purificación y luego entra en el Mishkán, comete un pecado extremadamente grave. Miriam muere después que el campamento viaja al desierto de Zin en el primer mes. La gente se queja: Ojalá hubiéramos muerto como los otros (durante los cuarenta años) ¿Por qué nos trajiste de Egipto para morir en este lugar repugnante? Moisés y Aarón fueron al Mishkán. Se le apareció la gloria de D-os.

Miriam muere después que se establecen las leyes de purificación por contacto con los muertos. Han pasado treinta y nueve años con poca consideración. Comienza el segundo acto de la marcha hacia la tierra. Las quejas de la gente son una variante de las anteriores. Tiempo atrás, hace 39 años la gente se quejó: ¿Por qué nos sacaste de Egipto para morir en el desierto? Ahora se quejan: ¡Ah, si hubiéramos muerto en el desierto! Pero aún más importante, la muerte de Miriam desmoraliza a la gente. El Midrash mantiene que el agua fluyó para la gente por el mérito de Miriam. Paró con su muerte. Pero la simple corriente de la historia es que la muerte de los líderes desmoraliza a la gente. Deja un vacío. La gente tiene una misión desafiante por delante: entrar y conquistar la tierra. La pérdida de Miriam desmoraliza.

3ª. Aliya (20:7-13) D-os le dijo a Moisés: junta la gente en la piedra. Háblale a la piedra. Producirá suficiente agua para ellos y sus rebaños. Moisés dijo: Escuchen ustedes, los rebeldes. ¿Saldrá agua de una piedra? Moisés golpeó la piedra. Salió agua, suficiente para los rebaños. D-os les dijo a Moisés y a Aarón: ya que no me han creído, ustedes no entraran a la tierra.

Si la muerte de Miriam desmoraliza, la pérdida inminente de Moisés y Aarón complica más la situación. Pero hemos aprendido antes: no mires sólo al evento, sino al cuadro grande alrededor. La muerte inminente de Moisés y Aarón es una poderosa declaración de la grandeza, la capacidad, la confianza de D-os en Su gente. El pueblo judío es más grande que cualquier líder, incluyendo a Moisés, Aarón y Miriam. Ustedes pueden tomar la tierra, con o sin ellos. El pueblo judío siempre tendrá gente magna, pero el pueblo judío es grande. La Torá termina con la falla de sus mayores líderes sin alcanzar sus sueños de entrar a la tierra. Pero lejos de ser una distopía, y aunque no es una utopía, es una aserción de que el pueblo judío como pueblo, se elevará por encima de la presencia o ausencia de líderes individuales. Las muertes de Miriam, luego Aarón y finalmente Moisés, afirman la grandeza del pueblo de Israel.

4ª. Aliya (20:14-21) Moisés le manda mensajeros al rey de Edom: Estás al corriente de la historia de tu hermano Israel; con la ayuda de D-os salimos de Egipto. Para entrar en nuestra tierra necesitamos cruzar tu tierra, sin costo alguno para ti. El rey dijo que no. La gente contestó: nos mantendremos en los caminos y pagaremos por agua. Edom dijo no y trajo un contingente grande. La gente judía se retiró para atrás.

Aunque Moisés acaba de recibir la noticia de que no entrará en la tierra, no se sabría por su comportamiento. No hay ningún indicio de indecisión en conducir a la gente a la tierra. El liderazgo es un servicio público. Moisés es un líder incapacitado, no se beneficiará por conducir a la gente. El no verá la tierra. Pero no lo hace para sí mismo. Su servicio es para la gente. Ellos entrarán a la tierra. Y, por lo tanto, debe conducirlos.

5ª Aliya (20:22-21:9) En el monte Hor, se le dice a Aarón que va a morir. Sobre la montaña, Moisés viste a Elazar con las prendas de Aarón. Aarón muere. Todo el pueblo está de duelo por treinta días. El rey de Arad, en el Negev, oye y batalla a la gente. La gente predomina. La gente viaja para evitar a Edom. La larga jornada exaspera a la gente. La gente se queja. Las víboras atacan. La gente lamenta sus pecados. D-os le dice a Moisés que forme una víbora de cobre. Cuando la gente la contempla, se recupera.

El tema del castigo es un tema que se repite en Bamidbar. Aunque debemos admitir que nuestros fallos se pagan con castigos, es igualmente importante la variedad de maneras en que se alivianan estos castigos. He aquí, contempla la víbora de cobre y te recobrarás. Este es otro ejemplo de un tema dominante en toda la Torá: el amor de D-os por el hombre y por el pueblo judío. La humanidad nunca es completamente destruida. Ni el pueblo judío. Por cierto, hay castigo. Pero, en realidad, erramos bastante. No podemos ignorar la justicia Divina. Pero tampoco podemos ignorar la completa lealtad de D-os a Su gente. Por la manera en que terminan, vemos que todos los castigos son episodios de aliento. Él, una vez más, nos es leal.

6ª. Aliya (21:10-20) Los viajes llevan a la gente al este de Moab. Viajan al norte al área de los Emorí. Los viajes están anotados en el libro de las guerras, viajando hacia el pozo. Cantaron de sus andanzas y de sus viajes.

La ruta tortuosa de la marcha es confusa. Del desierto de Sinaí a Israel, es yashar, yashar (derecho). Derecho hacia el norte. Entren a Israel por el Negev. Viajen al norte hacia Hebrón. Continúen. Derecho. Sin embargo, viajan hacia el este, a las naciones en la costa este del Jordán. Edom les niega el pasaje. De modo que van al sur, hacia Eilat, cruzan más al este, viajando por lo que hoy en día es Jordania. Más o menos como el camino a Petra. Terminan frente a Jericó. Desde allí, una vez que entran a la tierra, irán a Shejem. ¿Por qué esta vuelta tan ancha hacia el este y luego al norte a través de Jordania? ¿Por qué no entrar por el Negev, derecho hacia el norte? La Torá no nos dice. Pero podemos especular. A esta altura de la historia el pueblo judío entró a la tierra tres veces: Abraham. Ya’akov cuando regresó de Labán.

Y los espías. Y ahora. ¿Qué pasos te gustaría seguir? Abraham y Ya’akov entraron por el norte y fueron inmediatamente a Shejem. Los espías vinieron por el sur a Hebrón. El pueblo judío sigue los pasos de Abraham. Evitando la ruta más simple y directa, la ruta yashar, yashar de los espías. ¿Qué pasos seguimos nosotros?

7ª. Aliya (21:21-22:1) Se le mandan mensajeros a Sijón para pedir permiso para cruzar la tierra. Sijón los enfrenta en guerra. Sijón es rotundamente vencido. La gente se establece en el área de los Emorí. Viajan a la tierra de Og, el rey de Bashán. D-os les dice que tendrán éxito en contra de Og como tuvieron en Sijón. Vencen a Og, y llegan a las planicies de Moab, frente a Jericó.

En esta marcha del lado este del Jordán, D-os está notablemente ausente. Israel manda mensajeros a Sijón. No hay mandamiento Divino. Moisés marcó las ciudades a lo largo de la ruta hacia la tierra. La marcha en la tierra ha comenzado. Y mientras que hasta este momento la marcha de la gente ha sido con el Mishkán en su medio y maná cayendo del cielo, lentamente el liderazgo está pasando a las manos del hombre. El pueblo judío baila con D-os, en momentos Él conduce. En momentos, nosotros conducimos. En esta danza, lo Divino le permite conducir al pueblo judío. El vigila, siempre presente. Pero el hombre conduce la marcha.

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