PARASHÁ KORAJ

PARASHÁ KORAJ

Por Rav Reuven Tradburks

La historia de la rebelión de Koraj es similar a la historia de la semana pasada de los espías. Las dos son un rechazo de lo Divino, aunque con las vicisitudes de la dinámica humana. En la historia de los espías, aunque D-os nos prometió la tierra una y otra vez-muchas veces, la realidad de la marcha asustó a la gente. El sentimiento de insuficiencia, de debilidad, de falta de confianza, de inferioridad con respecto a las naciones de la tierra, llevó a la gente a resistir. Como si dijesen: somos inferiores, aun con las promesas de D-os. Por el contrario, Koraj, no tiene un sentimiento de insuficiencia, más bien de lo opuesto: una imagen aumentada de si mismo. Yo soy la mejor persona para ser el líder de este pueblo. La inflada auto percepción de sí mismo, lo llevó a Koraj a desafiar el liderazgo de Moisés, a pesar de que D-os reitera la selección de Moisés. Como si dijese: yo sé, mejor que lo Divino, quién es el mejor para conducir este pueblo y ese soy yo. Las auto percepciones opuestas, la misma conclusión. Con los espías la gente se sintió insuficiente. Con Koraj, él se sintió superior. En Bamidbar, las historias están basadas en la realidad de la naturaleza humana, el desafío de la lealtad a lo Divino, en la miríada de debilidades humanas. Y son una multitud de debilidades.

1ª. Aliya (Bamidbar 16:1-13) Koraj organizó una rebelión contra Moisés y Aarón junto con Datan, Aviram, On y otros 250. Ellos reclamaron: somos todos sagrados, entonces ¿por qué ustedes están por arriba de nosotros? Moisés estaba perturbado. Moisés contrarrestó: D-os Mismo ratificará a quién Él elige. Traigan una ofrenda de incienso y Él elegirá. Moisés le habló a Koraj: ¿Por qué no es suficiente que sirvas como un Levita, sino que quieres ser también un Cohen? Moisés llamó a Datan y a Aviram. Se negaron diciendo: tu liderazgo ha fallado, porque fracasaste en traernos a la tierra de Israel.

La rebelión tiene muchas facetas. Está Koraj. Él busca ser un líder, en el lugar de Moisés o de Aarón. Porque todos somos sagrados. Que es verdad. Datan y Aviram desafían el liderazgo de Moisés; Moisés ha fracasado en conducirlos a la tierra Prometida. Que también es verdad. Pero como en toda rebelión, mientras que las críticas son verídicas, son solo la mitad de la historia. Todos somos sagrados, pero por favor, D-os le habla a Moisés de cara a cara. Y es verdad, Moisés no los conducirá a la tierra Prometida, pero llegarán allí. ¡Ah! ¿y que tal el guiarlos fuera de Egipto, llevándolos al Monte Sinaí? El éxito de un líder llega hasta la caída de la noche, por la mañana todo se olvida. No hay memoria en lo que atañe a la falta de satisfacción, los éxitos anteriores son noticias viejas. Y ¿Acaso nos olvidamos de que fue la falta de los espías y no de Moisés?

2ª. Aliya (16:14-19) Moisés estaba enojado. Le dijo a D-os: no aceptes sus ofrendas. Yo nunca tomé nada de nadie. Se dirigió a Koraj: mañana Aarón y todos ustedes ofrecerán incienso sobre brasas, cada uno trayendo incienso ante D-os. Lo hicieron así, juntándose a la entrada del Mishkán. D-os se apareció a todo el grupo.

En la Torá el liderazgo no significa servirse a si mismo, es servicio a la gente y a D-os. Moisés se siente insultado. Él no ha tenido ningún provecho personal. Aquellos que buscan convertirse en líderes, endosan sus innobles intenciones a otros. Las críticas dicen más de los rebeldes que del líder. Los intereses de Koraj son exactamente los que critica en Moisés: poder y provecho personal. Es irónica la crítica de Moisés cuando, en realidad, Moisés es el más humilde de todos y no tiene motivos personales. Es el líder único: el siervo desinteresado de su gente y de su D-os.

3ª. Aliya (16:20-17:8) D-os les advirtió a Moisés y a Aarón: permanezcan de lado porque Yo estoy preparado para destruirlos. Moisés y Aarón objetaron: ¿uno peca y Tú te enojas con todos? D-os le indica a la gente: manténganse al costado. Datan y Aviram se quedan, descaradamente, en sus casas con sus mujeres y niños. Moisés: la siguiente prueba mostrará claramente si soy enviado por D-os. Si ustedes sufren una suerte única, tragados por la tierra, entonces está claro que han disgustado a D-os. La tierra se abrió, tragándolos a ellos y a los suyos. Un fuego consumió a los 250 portadores de incienso. Elazar, el hijo de Aarón, tomó las cazuelas para fuego de incienso que se habían consagrado por el uso. Las tomó para enchaparlas en cobre para uso en el altar, así todos sabrán que solo los Cohanim pueden traer incienso. La gente se quejó con Moisés y Aarón que estaban matando a la nación. Una nube tapó al Mishkán.

Por el castigo, vemos el pecado. El deseo de liderazgo, de posiciones importantes, de dominar a otros; su destino era caer bajo, bajo la tierra. Los portadores de incienso intentaron tener posiciones religiosas de alto rango, el fuego del deseo religioso los consumió. El incienso ocupa un lugar central en esta historia. Moisés les dijo a todos que traigan incienso. En la siguiente aliya, durante la plaga, Aarón trajo incienso para detener la plaga. ¿Por qué no otra ofrenda, como un sacrificio? El incienso simboliza lo efímero, lo espiritual, lo intangible. La palabra hebrea para aroma es reiaj, parecido a rúaj, espíritu. La palabra para respirar es noshem, parecido a neshamá, alma. El incienso es humo, aroma, flotando, intangible como el alma. El hombre fue creado de adamá, la tierra, con su neshamá soplada en sus fosas nasales. Moisés está señalando una poderosa lección de liderazgo religioso: el liderazgo religioso buscado por los rebeldes debe ser como el incienso. Debe ser puro, elevado, sagrado, motivado por motivos puros, y no por los deseos terrenales de poder e influencia.

4ª. Aliya (17:9-15) D-os quería destruir al pueblo. Aarón evitó esta calamidad trayendo inmediatamente el incienso, ubicado entre los muertos y los vivos.

La intención de D-os de destruir al pueblo es un tema periódico. Pero nunca sucede. Este es un tema concluyente: una cosa es lo que el pueblo se merece. Otra es lo que realmente recibe. Es posible que el hombre se merezca destrucción; pero el poder de la misericordia de D-os, atenúa la severidad que nos merecemos. Hemos visto este tema unas cuantas veces, se evita la destrucción. Debes leer hasta el final de la historia. La Torá es la historia del amor de D-os por el pueblo judío, suspendiendo, por amor, lo que nos merecemos.

5ª. Aliya (17:16-24) Moisés dijo: anota el nombre de cada tribu en un palo, con el nombre de Aarón en el palo de Levi. El palo que brota es el elegido. Los pusieron a todos en el Mishkán. El palo de Aarón brotó.

El palo/bastón es un símbolo de poder en la Torá; el bastón de Moisés fue el vehículo de las plagas, derrotando a Paró a través del Poder Divino. El bastón brotado de Aarón es el símbolo de su derecho Divino al poder del liderazgo religioso. Su poder no viene de su iniciativa, deriva de la sanción Divina.

6ª. Aliya ((17:25-18:20) D-os dice: ubica el bastón de Aarón como un recordatorio de esto. La gente se queja con Moisés que los que se acercan al Mishkán mueren. Los Cohanim y lo Levitas son los encargados de proteger la santidad del Mishkán. Mientras que los Cohanim sirven en el altar, los Levitas les servirán y mantendrán la santidad de todo el Mishkán. Los Cohanim deben proteger y disfrutar las ofrendas sagradas. Se les da porciones de las ofrendas para consumir, aunque con estricta santidad. La agricultura también tiene productos santos, regalos que se dan a los Cohanim, consumidos con estricta santidad. El primer fruto del vientre de un animal es un regalo sagrado para los Cohanim, ofrecidos como ofrendas con santidad, consumidos por los Cohanim, mientras que los primogénitos humanos son redimidos. Los Cohanim no recibirán una porción de la tierra de Israel, D-os es su porción.

La gente se queja que la proximidad a D-os es difícil, amenazante a la vida. Moisés le declara al pueblo que los Cohanim y Levitas protegerán la santidad, asegurando que todo se hará de acuerdo con las demandas de santidad del Mishkán.

7ª. Aliya (18:21-32) Los Levitas también reciben Maaser en lugar de una porción de la tierra. Con los Cohanim y Levitas responsables por la santidad, se deberían evitar las calamidades. Los Levitas deben darles una parte del Maaser a los Cohanim. El Maaser de los Levitas es diferente de las porciones del Cohen, ya que no tienen la santidad que requiere consumirlas en un lugar específico y con pureza. El Maaser es la propiedad del Levita, un beneficio por el servicio público.

Es perfectamente comprensible que los Cohanim y Levitas reciban beneficios por su servicio público. La Torá no solo señala lo que reciben, pero también lo que no reciben. Aquellos que están en posiciones religiosas de poder, pueden fácilmente usar su posición para sacar riquezas de un público dispuesto. Se les dice a los Cohanim y Levitas cuales son las porciones que recibirán de las ofrendas, es decir esto y no más. No recibirán tierras, oro, plata o palacios. Solo los regalos asignados.

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