EL SORPRENDENTE RESURGIMIENTO JUDÍO en Chmielnik, Polonia – Una ciudad sin judíos

EL SORPRENDENTE RESURGIMIENTO JUDÍO en Chmielnik, Polonia – Una ciudad sin judíos

En una pequeña ciudad polaca de sólo 11.000 personas sin un solo judío, un moderno museo judío ha sido construido. Millones de dólares se han invertido en la restauración de la impresionante sinagoga de la ciudad. Y ahora, una mikvé de 150 años de edad (baño ritual judío), que el tiempo casi había olvidado, ha sido re-descubierta.

Bienvenidos a Chmielnik (se pronuncia ‘jmielnik’), una de las más sorprendentes ciudades en el centro sur de Polonia.

El emisario de Shavei Israel a Cracovia, el rabino Avi Baumol, visitó recientemente Chmielnik para tratar de entender lo que está pasando exactamente en este pequeño pueblo soñoliento. Fue invitado a hablar allí como parte de un panel del «Día de judaísmo» – otra sorpresa dada la falta de comunidad judía en Chmielnik. El rabino Baumol y los demás participantes – un sacerdote y un ministro – hablaron apasionadamente sobre «cómo judíos y polacos no judíos pueden trabajar juntos y prosperar en Polonia», informa el rabino Baumol.

Chmielnik no siempre fue así. Antes de la Segunda Guerra Mundial, más del 80 por ciento de la población de la ciudad era judía. Basándonos en las fechas del antiguo cementerio de la ciudad, los primeros judíos llegaron a Chmielnik en 1565. Una comunidad comenzó a florecer un siglo más tarde, a partir de 1658, y la sinagoga fue construida a continuación. Por 1764, cuando se realizó un censo, había 1.445 judíos en Chmielnik. El censo de 1897 mostró que la comunidad había crecido a 5.660 judíos. En su apogeo, en 1939, la población judía de Chmielnik contaba con 10.275 personas.

Quedándose Chmielnik sin judíos después del Holocausto, ¿qué hay detrás del notable resurgimiento de la memoria institucional judía en la ciudad? Piotr Krawczyk, un joven polaco no judío, se encontraba en su mediados de sus años 20 cuando, hace 17 años, se encontró con un libro sobre Chmielnik. Krawczyk quedó fascinado al estudiar minuciosamente la historia de la ciudad, pero perplejo por la omisión de la próspera comunidad judía que existió una vez en el lugar. «Recuerdo que mis abuelos me dijeron que antes de la guerra había una gran cantidad de judíos aquí», dijo al “The Jewish Daily Forward”.

Sintiendo una sensación de injusticia hacia la mayoría de asesinados de la ciudad, Krawczyk se sumergió profundamente en los archivos de la ciudad. «La historia de los judíos aquí es la historia de la ciudad», ha concluido. Estaba decidido a poner la historia judía de nuevo en el mapa de Chmielnik – y en la conciencia de la mismísima ciudad.

Además del museo por valor de unos 3 millones de dólares y la restauración de la sinagoga de la ciudad, Krawczyk estableció los llamados «Encuentros con la Cultura Judía», un festival anual para conmemorar el pasado judío de la ciudad. Asimismo, actualmente organiza programas para los niños de las escuelas locales y trabaja para preservar los restos de cementerios judíos de Chmielnik. Su libro de 2006 es el único de su tipo en la historia judía de la ciudad.

El diseño del museo es impresionante y ocupa gran parte del santuario de la antigua sinagoga, que tiene como eje central una reproducción retoriluminada, a gran escala, de la ‘bimá’ destruida desde donde la Torá fue leída en antaño. La galería de las mujeres, con un techo construido de vidrio, se ha transformado en un pequeño centro de exposiciones y auditorio. Cerca, un restaurante de estilo judía llamado ‘Tsimmes’ sirve platos tradicionales judíos como cholent, Kugel, hígado picado y ganso asado (en un guiño a los tiempos modernos, también hay humus en el menú).
La charla del rabino Baumol fue en la sinagoga convertida en museo, pero lo más destacado para él fue la revelación de la mikvé recién descubierta. «Se realizarán obras de renovación como parte del deseo de mostrar que Chmielnik es una parada importante en la conciencia judía polaca», explica.

De hecho, la ciudad se ha convertido en una paso popular en lo que se conoce como la «Ruta Shtetl» para los visitantes que parten de Cracovia, buscando comprender mejor la vida judía polaca de la pre-guerra.

«Todo el evento fue muy bien ejecutado, y celebra el diálogo y la tolerancia», añade el rabino Baumol. «En mi presentación, hablé acerca de Abraham como el padre de muchas religiones y la importancia de que todos nosotros sigamos sus pasos».

Es evidente que el espíritu de Abraham está vivo y bien presente en Chmielnik.

Aquí hay algunas fotos del «Día de judaísmo” en Chmielnik:

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