Shabat en Auschwitz

Shabat en Auschwitz

En dos semanas y media, un grupo de jóvenes judíos pasarán Shabat en Auschwitz.

Esta oración de apertura resulta practicamente imposible de comprender, y la misma no se refiere a una visita a un campo de concentración. Es la primera vez desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial, que se realiza un intento de renovar la vida judía, en lo que fue alguna vez una aldea mayormente judía con un nombre que será relacionado eternamente con una de las más grandes tragedias de la historia judía.

Este shabat no representa un intento de reestablecer la comunidad judía – no hay judíos que viven abiertamente como tales en Oswiecim, como es llamada en Polonia. Sino, que es lo que desean es establecer una renovada tradición de continuas actividades judías, rezos en la única sinagoga del lugar, lecciones, conferencias y observancia de las festividades.

Esta actividad es la autoiniciativa de un grupo de jóvenes polacos de cracovia, 50 km al este, que pertenecen a una más grande ola de renovación judía la cual está teniendo lugar en Polonia, y la cual es promovida por la organización Shavei Israel.

Cada vez más jóvenes judíos comienzan a identificarse como tales y a unirse a comunidades judías en el contexto de esta iniciativa. Hoy en día no hay judíos declarados residiendo en Oswiecim, pero la meta del programa es simbólica, y tiene por objetivo el servir como referente para todos aquellos judíos que esconden su herencia o para aquellos que visitan la aldea.

“Personas locales, y gente que ha vivido allí en el pasado, nos han pedido que colaboremos para revivir la vida judía en el lugar”, explica el Rabino Boaz Pash, el cual fue enviado por Shavei Israel hace un año y medio para servir como Rabino de Cracovia. “No vamos allí para establecer un campus o una comunidad. Allí no hay ni siquiera minián para las plegarias. Pero aunque sea realizaremos plegarias mensuales y algo más. Eso, en mi opinión, preservará la conexión con los cinco o seis judíos que viven allí”.

Aquellos judíos, hoy en día, se niegan a ser identificados. El último judío que vivió en Oswiecim abiertamente como tal, Shimon Kluger, falleció en el año 2000.

De acuerdo a Pash, pocos judíos viven fuera de las grandes ciudades y desean verse expuestos, por miedo al antisemitismo.

“Esto claramente es extraño para la gente de afuera, que renovamos la vida judía en el “valle de la muerte”, Auschwitz, pero en cuanto a lo que a nosotros nos concierne, esto no tiene nada que ver con el lugar, sino con la gente”, dijo Pash. “Cuando llegué a Polonia, yo también tenía la sensación que los judíos no deberían vivir aquí. Pero comprendí que para aquellos que crían a sus hijos allí, es importente demostrar que trataron de aniquilarnos pero aún estamos aquí. Esta sensación, es incluso más fuerte en Oswiecim”.

Cerca de 30 jóvenes participarán en el Shabat planeado. La mayoría de los que vendrán a participar en el programa de lecturas y turs, provienen de Cracovia, pero otros vendrán de comunidades como Varsovia y Breslavia.

Los judíos se asentaron en Oswiecim en el comienzo del siglo 16, pero tan solo en 1636 el Rey Wladyslaw IV les otrogó el derecho de vivir allí en forma libre y con sus propiedades. Durante el siglo 19, la aldea se transformó en un significativo centro de la vida judía en el distriro de Cracovia – sinagogas, escuelas judías, yeshivot, y una fábrica que producía vodka casher fueron establecidas en el lugar. Grandes rabinos prestaron servicio allí, y una línea jasídica de judaísmo fue fundad en Oswiecim. A fines de siglo, cerca de la mitad de los 5000 habitantes del lugar eran judíos.

Cuando la segunda guerra comenzó, cerca de 14.000 en Oswiecim, el 60% de los mismos eran judíos. El ejército alemán llegó a la aldea a los pocos días de la invasión a Polonia, a comienzos del mes de septiembre 1939.

Un reino de terror fue dirigido hacia los judíos. La Gran Sinagoga fue quemada, y pocos meses después los judíos fueron exiliados de la aldea y llevadas a los ghetos de las ciudades vecinas: Bedzin, Czerno y Sosnowitz.

Los alemanes comenzaron a construir paralelamente el campo de concentración Auschwitz, el cual fue establecido, en un principio, para prisioneros políticos polacos. Luego, a fines de 1940, comenzaron la construcción del contiguo campo de muerte, Birkenau.

Los judíos de Oswiecim, se encuentran entre los primeros que fueron deportados, fueron llevados de regreso al lugar donde habían nacido y allí fueron asesinados. Luego de que la aldea fue liberada y el campo de muerte fue capturado por la Armada Roja el 27 de enero de 1945, cerca de 200 sobrevivientes regresaron a la aldea, pero en años subsiguientes, la mayoría emigró a los Estados Unidos.

Practicamente todos los que quedaron, dejaron el lugar durante la ola de persecuciones antisemitas de 1960.

“cuando nos propucieron la idea me dio escalofrío” dice Michael Freund, director de Shavei Israel. “Miembros de mi familia fueron asesinados allí, y es difícil pensar acerca del lugar en términos distintos a muerte y horror. Pero asimismo, tenemos la responsabilidad de asistir a las últimas chispas de judaísmo que han quedado en aquellos lugares”.

Un centro judío opera hoy en día en Oswiecim, pero ninguno de sus empleados son judíos. El centro posee un museo dedicado a la herencia judía en el lugar, la sinagoga aún en pie Chevra Lomdei Mishnaiot, la cual fue renovada en el año 2000, y un centro educacional. El centro fue fundado por una fundación privada, con base en Estados Unidos, y está afiliado al Museo de la herencia judía de Nueva York.

“Conozco un par de personas en la aldea que tienen raíces judías”, dice el director del centro Tomasz Kuncewicz. “Pero los mismos no se identifican o se encuentran conectados con ninguna comunidad. Las actividades que aquí son realizadas tienen gran importancia dado que Oswiecim fue un típico ejemplo de una aldea judía antes de la guerra. Cientos de visitantes llegan aquí cada año, luego de visitar el campo de muerte, y al principio les resulta extraño. Pero uno debe venir aquí para ver las caras y escuchar las historias, de los judíos que vivieron este aquí”.

Chantal Maas es una persona judía, la cual se mudó a Oswiecim hace tres años, luego de decidir dividir su tiempo entre Bruselas y Oswiecim. Durante los meses de primavera y verano, tiene abierto un departamento para invitados, el cual provee turs y conferencias para aquellos grupos que visitan el lugar, primordialmente de Francia y Bélgica.

“Mucha gente me pregunta como una mujer judía puede retornar a un lugar como este”, dice. “Pero para mi es importante mostrar que en Europa, hoy en día, podemos vivir juntos, judíos y cristianos, ese es el mensaje que quiero expresar aquí”.

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