Rabino Nissán Ben Abraham
Nissan Ben Abraham es el nombre de un rabino que nació en Palma donde fue bautizado, como en toda buena casa “católica, apostólica y romana”, como Nicolau Aguiló. Hace 26 años que se fue a Israel porque “si en 600 años de historia no he podido vencer el estigma de ser judío, entonces por qué no ser simplemente judío”.
Nissan Ben Abraham se reencontró ayer con su ciudad natal después de 12 años ininterrumpidos de ausencia para contar su “Historia personal: de Palma a Israel en la jornada sobre los componentes de identidad chueta y la relación histórica con el pueblo judío, de la mano de la organización Shavei Israel.
“Debía tener 10 años cuando los niños del colegio me insultaron por ser xueta. Descubrí entonces que ser xuetó era algo terrible, aunque no fui capaz de entender la razón. No sabía si esta palabra significaba ser judío o no, no entendía el significado de converso ni la reacción de los otros ante este hecho”, aseguró.
Nissan Ben Abraham es, a pesar de todo,un hombre que no ha perdido el sentido del humor, la capacidad de bromear y hacer reír. Algo que hizo el público en la sede de Arca cuando contó cómo había sido el reencuentro con algunos de sus familiares: “Mi tía me decía, hijo por qué no te quitás ese sombrerito de la cabeza, por favor. Y es que en Palma sigue siendo un estigma ser judío. Yo sólo puedo decir que mi aspecto externo es el símbolo del que quiere dejar huir, del que quiere liberar la marca judía que le impuso la Inquisición a los judíos conversos”.
La historia personal de Nissan Ben Abraham empezó “cuando era muy joven y quise conocer la historia y la cultura judía, algo bastante difícil en Palma porque cuando iba a las bibliotecas y preguntaba por algún libro sobre judíos acababan dándome la Biblia. Fue en la biblioteca de mi padre donde encontré un libre sobre la historia del pueblo judío y fue él mismo quien me advirtió: “Hijo, pero tu te crees algo de los que está escrito en los Evangelios”.
No obstante, en su casa la norma general era el silencio: “Nadie de mi familia hablaba de nuestra condición de chuetas, no se hacía ningún tipo de alusión ni se practicaba ningpun rito o costumbre judía. Tampoco se daba explicaciones. El silencio era total. Pero yo quise indagar, y cada día le doy gracias a Dios por ser quien soy”.
El momenton decisivo en su vida llegó cuando se planteó el dilema “de seguir viviendo bastante bien, sin problemas, como Nicolau Aguiló, o dar el paso y cambiar varios aspectos importantes de mi vida, Y eso hice. Hace 26 años me fui a Israel, donde hoy en día ejerzo de maestro de escuela”.
Nissan se alegra de ser chueta y reivindica el término: “No es la cuestión si es bueno o malo, si se debe utilizar o no. La cuestión es que si no hubiera sido Xueta nada de lo que me ha pasado en la vida hubiera sucedido. No habría tenido la posibilidad de evolucionar y llegar hasta este momento”.








