Bat Jen de Bnei Menashé conoce a Arik de Israel, y un Bar Mitzvá en Jerusalem
A él le gustan las hamburguesas y las shnitzel (milanesas de pollo en hebreo); y ella prefiere la comida picante. Él es un sabra (nacido en Israel) que creció en un pequeño Moshav cerca de Beit Shemesh, y ella pasó sus primeros 20 años en el lejano estado de Manipur en la India y solo podía soñar acerca de cómo sería la vida en la Tierra de Israel. Pero cuando finalmente realizó aliá junto con su familia en 1999, no pasó mucho tiempo hasta que conoció a Arik.
El resto es una historia de amor israelí-india, y muy judía, la cual unión dos mundos sumamente diferentes pero parte de un mismo pueblo. Shavei Israel ha sido una parte integral de la familia Yitzjak durante muchos años – con la ayuda de Shavei Israel, Bat Jen está estudiando para asistente dental, en un programa del hospital Hadasa. Y su esposo Arik es el director de la cuenta bancaria de Shavei Israel en el Banco Leumí. Por lo que cuando la familia celebró el Bar Mitzvá de su hijo mayor, Benayahu, Shavei Israel estuvo allí para celebrar junto a ellos.
En 1999, cuando llegó a Israel, las preocupaciones de Bat Jen eran mucho más mundanas: estaba en una nueva tierra y necesitaba aprender el idioma y encontrar un trabajo. Finalmente aprendió hebreo rápidamente y hoy habla de manera fluida. No fue muy selectiva con el trabajo que le ofrecían. “Encontré un trabajo de limpieza por las noches mientras que estudiaba hebreo durante el día”, dice.
Pronto encontró un mejor trabajo en el área de Jerusalem, trabajando con niños en jardines de infantes. “Comenzamos nuestras vidas con cosas pequeñas, es la única forma”, explica filosóficamente. “Tuvimos que aceptar todo, sea bueno o malo. Estos trabajos me permitieron hacerme cargo de mí misma por primera vez, incluso cuando aún no hablaba bien hebreo. Cuando aceptas tu situación, el futuro es claro y sabes que todo estará bien”.
Esta actitud positiva ayudó a Bat Jen, ahora 35, a avanzar más aún. Eventualmente, recibió entrenamiento para trabajar como asistente de enfermera en el departamento de neurología y ortopedia del hospital Herzog en Jerusalem, ayudando a ancianos israelíes. Dicho trabajo, lo encuentra muy satisfactorio “Lo amo, realmente. Me hace muy feliz ayudar a ancianos; darles nuevas esperanzas a sus vidas”. Hoy en día trabaja tres veces a la semana en su puesto de enfermería y estudia en Hadasa el resto de los días para realizar el próximo paso en su carrera. Espera graduarse el año que viene.
Manteniendo un trabajo y estudiando para una nueva carrera, mientras que planeas un bar mitzvá suena dificil para todos, especialmente un relativamente nuevo inmigrante. Pero para Bat Jen, tener la posibilidad de cumplir la mitzvá en Israel hace que todas las preparaciones valgan la pena. “Es muy difícil ser un judío fuera de Israel”, dice. “A veces la gente se burlaba de nosotros. Teníamos muy pocas sinagogas (antes de que ella llegue en 1999) y no había mikve. Debíamos estudiar en un colegio no judío”.
La celebraciones de Bar Mitzvá en India, donde Bat Jen creció, eran muy simple. “En India, lo que hacíamos era una fiesta para la familia cercana”, explica. “Aquí en Israel, tuvimos 150 personas presente, desde mis amigos, los amigos de mi esposo y nuestra sinagoga, seguido de una gran fiesta. Estaba tan feliz por mi hijo, verlo ponerse los tefilín por primera vez”.
¿Hubo alguna costumbre de Bnei Menashé en el Bar Mitzvá? Bat Jen piensa por un momento, luego mueve su cabeza, “no, todo fue muy israelí”. Esta no es una concesión, de hecho, dice que en este momento se siente “completamente israelí” – una muestra sorprendente de la exitosa integración de Bnei Menashé.
¿Y los amigos? ¿Son en su mayoría israelíes o Bnei Menashé? “¡Quién tiene tiempo para amigos!”, se ríe. “Estoy trabajando, estudiando o en casa, haciéndome cargo de los niños”. Además de Benayahu de 13 años, tiene a Oriyá, una niña de 5.
Hoy en día, Bat Jen cocina más arroz y shawarma para su familia que palak panier. Irradia optimismo y orgullo. Desde que era pequeña, tenía claro que su destino sería junto al pueblo judío. “Sabíamos que debíamos venir a Israel para cumplir verdaderamente con los mandamientos. No sabíamos si la experiencia sería buena o mala, pero sentimos la conexión. Hoy en día estoy tan feliz. Gracias a D´s, todo está bien”.
Aquí les traemos algunas fotos más del bar mitzvá:











