Finalmente se hizo justicia por el “Dreyfus Portugués”, Artur de Barros Basto

Finalmente se hizo justicia por el “Dreyfus Portugués”, Artur de Barros Basto

Tomó 75 años pero finalmente, a fines de julio del 2012, el acto de grave injusticia y antisemitismo fue corregido.

Artur de Barros Basto

Tomó 75 años pero finalmente, a fines de julio del 2012, el acto de grave injusticia y antisemitismo, fue corregido.

Más de 50 años después de su muerte, en 1961, fue reivindicado en el ejército póstumamente el fundador de la Comunidad Judía de Oporto, Artur Carlos de Barros Basto. Esto sucedió, en una decisión unánime del Parlamento portugués.

Así, llega a su fin la larga campaña de una década, que se llevó a cabo para su rehabilitación, y la cual fue emprendida mayormente por sus familiares.

“Esto es el fin de una lucha que fue llevada a cabo por mi abuelo, mi abuela, mi madre y yo”, dice la nieta de Barros Basto, y vice-presidenta de la Comunidad de Oporto, Isabel Ferreira Lopes, a Arutz Sheva. Asimismo, enfatizó que las privaciones y los sufrimientos de su abuelo, fueron oficialmente reconocidos y por lo tanto “no fueron completamente sin sentido”.

Barros Basto, es llamado el “Dreyfus Portugués”, en nombre del Comandante francés Alfred Dreyfus, judío fuertemente acusado y condenado por traición en 1894, debido a antisemitismo.

En 1937, el condecorado y veterano de la Primer Guerra Mundial Barros Basto, fue condenado y sentenciado por una corte militar portuguesa, y arrojado de la armada.

Las excusas inventadas fueron que realizó circuncisiones y mantuvo relaciones amorosas con estudiantes masculinos. El fallo fue basado solo en denuncias, rumores y resentimientos.

La verdadera razón fue que Barros Basto no quería seguir practicando su fe en secreto, tal como lo habían hecho sus antepasados, los llamados cripto-judíos.

Él, era un judío orgulloso de su judaísmo, y ayudó a construir una de las más grandes sinagogas de la Península Ibérica y la primer yeshivá en 500 años. Esto, por supuesto, era impensable en un país gobernado por un dictador fascista que contaba con grandes lazos a la Iglesia Católica.

La liberación deshonrosa, quebró mental, física y financieramente a Barros Basto. Solo él y su familia pelearon dicho acto de antisemitismo. No había un Émile Zolá portugués, como hubo en los días de Dreyfus, quien denunció públicamente la injusticia. Incluso luego de la caída de la dictadura en 1974, la familia no pudo lograr un nuevo juicio.

La rehabilitación fue lograda principalmente, gracias a los esfuerzos de Isabel Ferreira Lopes, la cual trabajó sin parar durante los últimos años para restaurar la memoria de su abuelo. Lopes fue apoyada por la organización israelí  Shavei Israel, dirigida por Michael Freund, la cual se dedica a encontrar y asistir a los llamados “judíos perdidos” alrededor del mundo.

En el caso de Barros Basto, Shavei Israel publicó una petición online, utilizando nuevas oportunidades tecnológicas y convirtiendo así el caso en una causa pública exitosa.

La American Anti-Difamation League también llamó a la rehabilitación de Barros Basto, y finalmente, Lopes logró convencer a importantes personalidades político y judiciales portuguesas, y a un grupo de abogados que luchó por la rehabilitación.

El resultado de dicha campaña, fue que en febrero del 2012, una comisión parlamentaria adoptó unánimemente un reporte que reconocía el marco antisemita del dictamen y llamaba a la rehabilitación de Barros Basto.

Y a fines de julio, el Parlamente portugués, finalmente siguió el consejo y reincorporó oficialmente a Barros Basto, 51 años después de su muerte.

Con la rehabilitación, un capítulo oscuro de la historia portuguesa es cerrado. Ahora, Isabel Lopes y la Comunidad Judía de Porto pueden dirigirse al futuro.

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