La vida después de la muerte – Parte 1

La vida después de la muerte – Parte 1

Uman, Ucrania

Rabi Najman de Breslev, quien falleció en sucot, eligió ser enterrado en Uman, e incluso hizo muchos esfuerzos para que la tumba sea transformada en un centro para sus seguidores a lo largo de las generaciones. Lo logró.

Pareciera que no hay prácticamente ningún judío en Israel y en el mundo judío que no escuchó sobre el pueblo Uman en Ucrania. No por los muchos judíos que vivieron allí en el pasado o por los pocos que viven allí en el presente, sino por Rabi Najman de Breslev, quien fue enterrado en Uman – y eso a pesar de que nación en Medzhybizh y su movimiento jasídico que fue creado en Breslev.

El lugar de entierro de Rabi Najman se transformó en lugar de peregrinación para decenas de miles de judíos de todo el mundo. En el pasado, Uman era el nombre de un pueblo en Ucrania; hoy día se transformó en el nombre de una experiencia espiritual profunda y de gran alcance.

No en Rosh Hashaná

Muchos escribieron sobre su experiencia en Uman en Rosh Hashaná, y no sobre esto nosotros hablaremos. Confieso y no me avergüenzo: visité Uman varias veces este año, pero no estuve entre los feligreses que lo hacen en Rosh Hashaná. Hay quienes dirán que quien no estuvo en Rosh Hashaná es como si no hubiese estado en Uman; y sin embargo, aprovecharé derivar la atención de Rosh Hashaná para hablar de otra cosa: el lugar y su significado, en especial a nivel espiritual. Deseo intentar  explicar a quien no es experto en la filosofía de Breslev, el secreto de Uman, el cual hace que masas y masas de personas viajen allí durante todo el año y en especial en Rosh Hashaná, de año a año.

En un viaje nocturno, viajé en auto por la ruta de Kiev a Odesa. En el camino, frené en las tumbas de los grandes rabinos jasídicos: El Baal Shem Tov en Medzhybizh, Rabi Levi Itzjak de Berdychiv en Berdychiv, el Rabi Natan, el alumno preciado de Rabi Najman, sin embargo la tumba más conocida y más visitada es la de Rabi Najman – en Uman.

La vida de Rabin Najman fue corta: nació en el pueblo de Medzhybizh en Ucrania (en la casa del bisabuelo, el Baal Shem Tov, creador del movimiento jasídico), en el año 1772, y falleció de tuberculosis a los 38 años en 1811. La influencia espiritual que tuvo en su corta vida en el mundo jasídico de ese entonces y en el público de hoy en día creó una gran tormenta espiritual.

El público conoce poco la obra de Rabi Najman y mucho sus frases las cuales continúan guiando el camino de sus seguidores: “… el hombre debe atravesar un puente muy angosto, y lo más importante es que no tema”, “es una gran mitzvá estar siempre contento”, “nunca hay que perder la esperanza”, “a todo lado que voy, voy a Eretz Israel” y demás. Su torá y sus cuentos se transformaron en las últimas generaciones en fuente de inspiración a quienes buscan a D´s, pero también para artistas, investigadores y pensadores. No hay duda que Rabi Najman adelantó a su generación y muchos conceptos de su filosofía pareciera que fueron escritos para la realidad actual. Quizás Rabi Najman sabía esto, y comprendió de antemano que su gran florecimiento sucederá después de su muerte – cuando su lugar ya no sea Breslev sino Uman.

Santificación de Sú nombre

El lugar de Rabi Najman en Uman se basa en un acto terrible de santificación del nombre de D’s que sucedió en el siglo XVIII. Este hecho sucedió, cuando comenzó la revolución de los Jaidamakas (ladrones y raptores de animales en turco). Los Jaidamakas eran cosacos de Ucrania, agricultores pobres, los cuales comenzaron un movimiento violento contra el gobierno polaco. Como parte de la lucha, asesinaron judíos varias veces, sin embargo el asesinato más conocido fue en Uman en la región de Breslev, en el año 5528 (1768).

Cuando fuerzas de Iván Gonta ingresaron a Uman, los judíos se refugiaron en La Gran Sinagoga de la ciudad, la cual se llenó de judíos envueltos en talit rezando y pidiendo misericordia divina. Los soldados del enemigo prepararon una especie de jupá más baja que el tamaño de un hombre y frente a ella pusieron una imagen, de forma tal que todo aquel que salga se verá forzado a inclinarse ante ella. Los soldados anunciaron que quién desee preservar su vida debe pasar bajo la jupá, sin embargo los miles de judíos que se encontraban en el Beit Hakneset no se movieron de su lugar. Todos se quedaron unidos dentro de la sinagoga y no se arrodillaron ante la imagen. Así dieron su vida santificando el nombre de D’s y se transformaron en víctimas en manos de los asesinos.

Uno de los únicos sobrevivientes del asesinato en masa, Rabi David Jazón, se escondió en una de las cuevas de la zona en el momento de la matanza y así salvó su vida. A continuación traemos la tefilá que escribió para la elevación de las almas de los mártires:

En las escaleras de los santos y los puros, resplandecen como el resplandor del cielo, las almas de nuestros hermanos del pueblo de Israel, personas valientes, el santo pueblo de D’s aquí en Uman, quienes cayeron en manos de extranjeros malditos, grandes con niños y ancianos con jóvenes… dicho día asesinaron cerca de 30.000 almas de Israel, D´s los recuerde para bien con el resto de los justos y vengue su sangre derramada en nuestros días y a nuestros ojos, y se apiade de los sobrevivientes y nos redima prontamente con el mashiaj y nos construya el Beit Hamikdash pronto en nuestros días, amén y amén.

Cuando Rabi Najman oyó lo sucedido pidió a sus parientes y alumnos ser enterrado al lado de dichos judíos santos y valientes, y dijo “aquí es un buen lugar para reposar”. Hay quienes dicen que Rabi Najman pidió ser enterrado allí por la santidad de los que fueron asesinados, y otros dicen que pasó sus últimos días en Uman justamente para corregir las almas de los muertos.

La santificación del nombre de D´s en general y el brindar todo su ser para adorarlo es uno de los conceptos de fe más importantes en la doctrina de Rabi Najman, y por eso la elección del lugar donde las personas eligieron entregar su alma y santificar Su nombre parece adecuada y natural al camino y al legado de Rabi Najman.

De todas formas, queda claro de los escritos de Rabi Najman (Jaiei Moarán, Nesiató ve Ieshivató be Uman, 187, pág. 214), que Uman es el lugar elegido específicamente por Rabi Najman como lugar que servirá a sus seguidores para realizar el Tikún Klalí y para cumplir su promesa que todo aquel que visite su tumba se salvará:

“Y después de pesaj salió de aquí a Uman… y en todos esos tres años habló sobre el momento de su muerte… y habló con nosotros varias veces sobre el lugar de su entierro, estaba claro que buscaba el lugar adecuado para ser enterrado, y todavía no lo encontraba. Y nos habló de varios lugares y nos dijo que Lviv eran un buen lugar, debido que allí hay varios justos pero que justamente por eso no era bueno, y aquí en Breslev tampoco es bueno por la misma razón y así habló varias veces cuando vino a Uman, y entonces dijo que aquí en Uman es bueno morir porque aquí se encuentran muchas personas santas” (Iemei Moarán, 1era parte, 51, pág. 64-65),

Rabi Natan, su alumno agregó a dichas palabras y dijo: “Uman es el lugar que eligió en vida… que le pareció adecuado para ser enterrado debido a que allí había muchas personas santas como es sabido”.

Sin embargo, hasta que Rabi Najmán llegó al final de sus días a Uman, viajó de un lado a otro durante muchos largos años. A una edad temprana abandonó la casa de su suegro en Husiatyn y pasó a Medvadivka. En el año 5558 intentó realizar aliá a la tierra de Israel – a la cual llegó en la víspera de Rosh Hashaná – sin embargo, la invasión de Napoleón al Medio Oriente lo hizo regresar. En su regreso en el año 5560 (1800) Rabi Najman se estableció en Zlatopol al lado de Kiev. Los ataques de los Admorim y en especial del Saba de Shpoli le obligaron a dejar el lugar y nuevamente vagar. De allí pasó a Breslev y allí continuó recibiendo a los pocos seguidores que lo rodearon. Durante los años 5567-5569 Rabi Najman realizó muchos viajes para enseñar sus enseñanzas en distintas ciudades, como Nabritz, Zaslav, Ostra, Brod, Lviv y demás – hasta que en el año 5570 falleció en Uman.

Rabi Najmán falleció en Sucot, medio año después de que llegó a Uman. Sus seguidores dicen que sabía que su muerte de acercaba, y fue enterrado en el lugar que le prepararon desde los seis días de la creación para que desde allí continúe ayudando a corregir al mundo y a todo aquel que venga a visitar su tumba.

Continuará…

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