¿Acaso a Israel le importa la diáspora?
Debido al ritmo frenético en que se desarrollan los eventos en el medio oriente, no sorprende que los medios israelíes sean uno de los más vibrantes y energéticos. Difícilmente pasa una hora sin crisis, sea diplomática, de seguridad o política. Tensiones sociales, la división religiosa-secular e incluso los niveles de agua del Kineret les proveen a los periodistas con muchísimo material. De hecho, la idea de un “círculo de noticias sereno” en nuestra parte del mundo suena más como un anhelo mesiánico más que como un cándido lamento periodístico.
Pero hay un tema central que los medios israelíes sistemáticamente y consistentemente pasan por alto: la vida judía en la diáspora.
Hojeando el diario israelí o mirando las noticias, es fácil olvidar que hay un gran y extenso mundo judío allí afuera.
Prácticamente no hay nada escrito sobre la vida judía en el exterior, a pesar del hecho de que más de la mitad de la judería mundial vive allí.
No hay cobertura de los desafíos que enfrentan los judíos, sus triunfos y sus retrocesos, ni de la riqueza intelectual judía, ni de la vida cultural que tienen.
En raras ocasiones, cuando la diáspora sí recibe una pequeña columna de unas pocas pulgadas o un minuto o dos en el aire, generalmente se trata de antisemitismo o escándalos, como si ese fuese el total de la existencia judía contemporánea.
En otras instancias, cuando hay un choque respecto a la policía israelí, la prensa israelí de repente – y muy cortamente – redescubre a nuestros hermanos extranjeros antes de rápidamente cambiar de tema.
Pueden pasar días o semanas sin ninguna historia intensa sobre la vida judía en la diáspora.
Tienta decir que en esta instancia, los medios tratan de satisfacer el deseo de sus lectores. Después de todo, como toda empresa, los diarios y la televisión necesitan atender lo que demandan sus consumidores, ¿entonces los medios israelíes no se interesan en la diáspora por que la sociedad israelí no lo hace?
Nada puede estar más lejos de la verdad.
¿ACASO A ISRAEL le importa lo que sucede en la diáspora? La respuesta es inequívocamente sí.
El resultado de una encuesta que se ha realizado hace poco, demuestra que los israelíes tienen una conexión directa y muy personal con el tema.
El verano pasado, la sexta encuesta anual de la Bnei Brit sobre La Opinión Contemporánea Israelí sobre la Diáspora, descubrió que el 65% de los que respondieron dijeron que tienen parientes que viven fuera de Israel.
El estudio, el cual fue conducido por Keevon Research, revela también que una gran mayoría de los israelíes – 69%- creen que es importante visitar a las comunidades de la diáspora, así como a los sitios judíos históricos, cuando viajan por vacaciones o trabajo. Solo el 24% dijo que esto no es importante.
Claramente, entonces, los medíos israelíes están equivocados.
Una gran proporción de los israelíes están conectados con la diáspora judía, tanto biológica como emocionalmente y no es para ellos un “sacrificio” pasar parte de sus vacaciones aprendiendo sobre el tema.
Más aún, los israelíes generalmente ayudan a las comunidades judías del exterior, y tanto el gobierno como la agencia judía han aumentado sus recursos para fortalecer la vida judía y la identidad judía de la diáspora.
Israel cuenta incluso con un Ministro de Asuntos de la Diáspora, el héroe sionista Yuli Edelstein, el cual tiene la responsabilidad de cultivar los lazos.
Obviamente, el público israelí se preocupa por sus compañeros judíos en el exterior, por lo que la falta de interés de los medios es tanto asombrosa como poco deseada.
Incluso más preocupante, es el efecto que el desinterés de los medios tendrá a los largo del tiempo.
Debido a que el poder de la prensa yace primordialmente en su habilidad de fijar la agenda pública, el hecho de que la diáspora nunca se encuentra en su radar, creará inevitablemente futura distancia entre Israel y la judería mundial.
Los medios tienen un rol crítico en educar al público sobre los eventos actuales. Su fracaso en cubrir la diáspora, necesariamente resulta en una escasez de conocimiento y comprensión por parte de muchos israelíes.
Es esencial corregir esta situación. No hay razón lógica que justifique el por qué los fascinantes y fundamentalmente importantes hechos de las comunidades judías en la diáspora, deberían ser pasados por alto.
La prensa israelí debe ser incentivada a dedicar más atención a la diáspora, en última instancia somos nosotros, los consumidores, que deben presionarlos para tener una cobertura más extensa y demandar más atención al tema.
Esfuerzos similares deben realizarse para que este contenido también sea introducido a los secundarios y a las universidades. Debemos inculcarles a los jóvenes israelíes una mayor apreciación la cual una a los judíos en todo el mundo.
Nuestro futuro como nación está relacionado con la inmutable relación que existe entre Israel y los judíos del exterior.
Pero sino nutrimos activamente nuestra conexión, aprendiendo más uno sobre el otro, corremos el riesgo de apartarnos. Y esto no hay que permitir que suceda.







