Enseñando a los niños a odiar el Talmud

Enseñando a los niños a odiar el Talmud

Durante los últimos 150 años, los judíos de todo el mundo se han devotado al estudio del Talmud.

El Talmud, más que cualquier otro libro, excepto la Biblia, ha formado al pueblo judío, a sus valores y a su forma de ver el mundo.

Generación tras generación, se ha regocijado en sus complejidades, estudiando el texto con una extraordinaria combinación de amor y propósito.

Los debates entre Hillel y Shamai, Abaie y Raba, y Rabi Iehuda y Rabi Meir han encendido nuestra imaginación colectiva y nos han ayudado a preservar la integridad de la tradición judía en el exilio.

Pero la centralidad del Talmud en la vida judía enfrenta ahora una alarmante amenaza de la más inesperada fuente: el sistema educativo religioso israelí.

Tristemente, parece ser que un gran número de estudiantes están aprendiendo a odiar – si, a odiar estos tan remarcables libros. Tan solo pregunte a un estudiante de un colegio religioso israelí, cual es la materia que menos le gusta, y lo más probable es que Talmud esté en el primer lugar de los menos populares.

En un poco científico estudio, que conduje recientemente entre algunos estudiantes adolescentes de colegios religioso, no pude encontrar a nadie – ¡ni siquiera uno! – que me diga que disfruta estudiar Talmud en la escuela.

Algunos resultaron muy entusiastas con matemática, computación e incluso historia, pero la mera mención de Talmud llevó a reacciones generalmente viscerales y teñidas de frustración.

“Lo odio”, dijo uno. “Es aburrido y no tiene nada que ver con mi vida”, dijo otro, haciendo eco de muchas de las críticas que he oído de otros. “No lo entiendo”, agregó, “no puedo seguir el texto, y no veo por qué no puedo simplemente aprender la halajá en su lugar”.

El problema no es nuevo, y ha sido el tema de discusión durante más de dos décadas.

En 1989, el Profesor Mordejai Bar Lev de la Universidad de Jerusalem publicó un estudio sobre el tema, un tanto innovador como triste. El Proferor, le pidió a cada uno de los alumnos que clasifiquen el estudio de acuerdo a sus preferencias, muchos pusieron a Talmud cerca o casi al final, mientras que 44% dijo que era “aburrido”.

Sin embargo, no se ha hecho suficiente aún para corregir la situación.

El hecho de que cientos y posiblemente miles de los jóvenes judíos israelíes están sistemáticamente rechazando el estudio del Talmud, es una tragedia judía que debe ser tratada.

Existen dificultades objetivas en la enseñanza del Talmud a los jóvenes, como por ejemplo el hecho de que el texto es en arameo y no tiene puntuación, lo que lo convierte en intimidante para estudiantes potenciales.

Toma tiempo comprender la metodología y la estructura, y los temas de discusión pueden muchas veces
parecer arcanos para jóvenes que crecen en la generación iPod.

Acostumbrados a la gratificación inmediata, muchos jóvenes parecen perder la paciencia y la perseverancia, las cuales son sumamente necesarias para el camino de la argumentación talmúdica.

Claramente, muchos retoques deben ser realizados, especialmente para aquellos que tienen más tendencia a rechazar este tipo de estudios.

Simples cambios, como el utilizar un enfoque temático en lugar de arar el texto directamente, podrían transformar el estudio del Talmud en un tipo de estudio más interesante para los jóvenes.

Por ejemplo, en lugar de enseñar a los alumnos los siete capítulos de Baba Kama sobre las leyes de robo, podrían enseñar lo que el Talmud dice sobre comprar DVD’s piratas o bajar música de internet.

Haciendo el texto más relevante a nuestra vida diaria, los niños probablemente lo disfrutarán mejor. Enseñar a los jóvenes arameo básico, puede hacer también que el Talmud sea más accesible y menos intimidante.

Pero puede ser también el momento de considerar otras alternativas también.

Hace dos años, el Rabino Yosef Avraham Heller, un prominente rabino de Jabad Lubavitch, miembro de la Corte Rabínica Crown Heights, hizo esto, creando una revuelta cuando sugirió que quizás no todos deben estudiar Talmud intensamente.

“Antes de la guerra, no todos los niños estudiaban Torá en la Yeshivá el día entero; solo estudiantes selectos lo hacían”, dijo el Rabino Heller, agregando que, “hoy día, sin embargo, hay un nuevo ideal que no tiene base alguna en la Torá: todos deben estudiar Guemará, y quien estudia Mishná es considerado un perdedor”.

“Nunca en la historia”, notó, “hubo un fenómeno como este. A lo largo de las generaciones, cada uno estudió de acuerdo a su nivel”.

El Rabino Heller remarcó que, “no tiene sentido que todos estudien lo mismo, porque Hashem no nos creó iguales”.

De hecho, a veces menos es más.

Ahora, no me entienda mal. Personalmente, amo el Talmud y creo que tiene una sabiduría sin fin, fascinante.

Pero para muchos jóvenes israelíes, estudiar Talmud durante dos a cuatro horas por día puede significar alejarlos del judaísmo más que elevarlos espiritualmente.

El sistema actual, simplemente no funciona, y debe encontrarse el camino para impartir la afición del Talmud a los jóvenes.

Mantener el método actual, probablemente producirá muchos sabios talmúdicos formidables, pero también llevará a un alarmante número de graduados llenos de animosidad y disgusto por una de nuestras mas grandes piezas.

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