Tiempo de honrar al primer Rey judío americano del Home Run
Este verano es el 145avo aniversario de una de las más grandes hazañas de un atleta judío.
Con seis swings de bate, el nombre de un joven hombre de Brooklyn entró a la historia del baseball, realizando algo sin precedente.
De acuerdo a la historia, el 16 de julio de 1866, Pike jugaba para Philadelphia Athletics contra Philadelphia Alerts.
Era un día inusualmente cálido, pero esto no frenó a Pike a realizar seis home runs en un juego, incluyendo cinco en una fila, y llevó así a una increíble victoria.
Dado que 1876 es el comienzo de lo que conocemos como el baseball profesional, el logro de Pike una década antes, no aparece en los records oficiales.
Sin embargo, la historia de valor de Pike ha ingresado a la tradición del baseball, y es uno de esos logros extraños que posiblemente nunca sean nuevamente conseguidos.
De hecho, en caso de que se esté preguntando, el record moderno de home runs por juego, es de cuatro.
En el largo pasaje de la historia, un chico judío que hace 6 homers en Filadelfia, poco tiempo después de la guerra civil americana, puede parecer que no sea digno de mencionar. Después de todo, el pueblo judío ha producido alguno de los más famosos científicos, filósofos y teólogos. Por lo tanto, ¿es acaso importante que un miembro de la tribu se haya lucido en baseball hace casi 150 años atrás? La respuesta es: si, importa. Pike fue uno de los primeros judíos americanos en ganar fama como ícono deportivo, estableciendo el escenario para que generaciones posteriores de judíos se destaquen.
Pike desafió el antisemitismo, así como el escepticismo de sus padres y amigos, y cambió irrevocablemente el pasatiempo americano nacional. Y solamente por eso, vale la pena honrarlo como pionero, el primer en establecer las bases con autoridad.
LIPMAN EMANUEL PIKE nació el 25 de mayo de 1845, hijo de padres holandeses los cuales se mudaron a Brooklyn.
Comenzó a jugar al baseball poco después de su bar mitzvá, y cuando ingresó en la adultez, su amor por este deporte no cesó. Pike llegó a ser conocido como el “Bate de Hierro”, y Bill Jenkinson – un destacado historiador de dicho deporte – lo ha descripto como “el primer gran bateador del baseball”.
Durante tres años corridos, desde 1871 hasta 1873, lideró la Asociación Nacional (el precursor de La Liga Nacional actual) en home runs. A pesar de que era principalmente un jugador de jardín, Pike jugó en todas las posiciones, e incluso lideró un par de equipos durante su carrera.
En 1866, salió a la luz que Pike recibía 20$ por mes, convirtíendolo así en el primer jugador profesional de baseball.
No hay estadísticas integrales entre 1866 y 1870, pero de acuerdo al Baseball Biography Project, Pike apareció en un total de 425 juegos entre 1871 y 1881, bateando un admirable .321 con un promedio de bateos de .463.
Pike fue bendecido con potencia así como con una rapidez inusual, tanto que para conseguir un ingreso adicional solía competir en carreras.
Su actuación más famosa, tuvo lugar el 16 de agosto de 1873, en Baltimore, cuando Pike decidió competir contra un caballo llamado Clarence en una carrera de 100m.
Pike completó el recorrido en exactamente 10 segundos, dejando atrás al caballo lleno de polvo y llevándose a su casa 250$ – una gran suma para aquellos días. Su última aparición en baseball fue contra los New York Metropolitans el 28 de julio de 1887, con grandes logros, a la edad de 42 años. Después de retirarse, puso un negocio de ropa y accesorios para caballeros, siguiendo los pasos de su padre.
Pero habiendo nacido para jugar, Pike no duró mucho en el área.
En 1893, murió de una enfermedad del corazón, a la edad de 48 años.
El funeral tuvo lugar en el templo Israel de Brooklyn, y Pike fue enterrado en el cementerio Salem Fields.
Unos meses después, en un tributo en octubre de 1893, las noticias deportivas lo describieron como “uno de los pocos hijos de Israel que se dedicaron al negocio de la pelota”.
En nuestro siglo, por supuesto, todo esto ha cambiado, cuando judíos como el bateador Hank Greenberg y el lanzador Sandy Koufax, y más recientemente, el jardinero Shawn Green, han hecho historia. Incluso aquí, en la Tierra Santa, un número cada vez mayor de “hijos de Israel” están tornándose al área de la pelota, gracias a los grandes esfuerzos de la Asociación Israelí de Baseball. Recientemente, Israel fue invitado a participar en las eliminatorias del mundial de Baseball 2013, el cual presenta a los mejores jugadores del mundo.
PERO MÁS ALLÁ de los aficionados del baseball, la historia de Pike es muy poco conocida. Tan solo recientemente ha comenzado a ser diseminada.
A comienzos de año, el escritor Richard Michelson escribió un hermoso libro para niños de 32 páginas llenas de fotos, titulado Lipman Pike: El primer rey americano del Home-Run. Y el 12 de julio, la Comisión para la Preservación Local de Nueva York, ha decidido designar un nuevo distrito histórico en el noroeste de Brooklyn, el cual incluye la casa donde Pike creció, en la calle Vanderbilt 123.
Sin embargo, aún hay una injusticia histórica que debe ser corregida: Pike tiene que ser admitido al Hall de la Fama. Debido a su prominencia y sus contribuciones al juego, es tiempo de que esto cambie.
Este octubre, la Asociacion Americana de Escritores de Baseball, el Historical Overview Comittee, preparará una lista de candidatos que han jugado entre 1871 y 1946 para que sean electos para el Hall del año siguiente.
De acuerdo a todos los parámetros, Lipman merece estar en la lista. Su ausencia del panteón de los héroes es un insulto a generaciones de judíos que aman dicho juego. Es una evidente omisión que requiere rectificación, y espero que los electores de la Asociación lo lleven a cabo.
Cada vez que un niño judío toma un bate y batea una pelota, está siguiendo los pasos de Pike. Como la primera estrella judía de Baseball, y como un hombre de grandes virtudes, su legado merece ser sacado a la luz y recibir su debido respeto.







