República Dominicana – Parte 2

República Dominicana – Parte 2

Asimilación por elección

Lamentablemente, la historia de los judíos de la republica dominicana, se encuentra siempre acompañada de asimilación y matrimonios mixtos. Ya desde la llegada de los judíos al país comenzó el proceso de «fusión de los judíos españoles y los dominicanos». La asimilación dentro de la población local fue por propia voluntad, dado que los judíos recibieron un buen trato, no como en otros países, donde la asimilación fue un proceso que fueron obligados llevar a cabo.

Familias judías portuguesas que llegaron a la Republica Dominicana, como – Lopez, Penia, Naar, Najamíes, De Castro, todas se convirtieron al catolicismo. Sin embargo, lo que caracteriza a la asimilación de los judíos de Santo Domingo es la perdida de la identidad, mientras que preservan el orgullo judío. Muchas generaciones después de haber dejado el judaísmo, hijos, nietos y descendientes de familias judías preservan orgullosamente el origen de la familia y el hecho de que la misma haya sido judía al comienzo. Muchas veces el judío español dominicano continuo denominándose «hebreo» incluso luego de convertirse. Un increíble ejemplo encontramos en las palabras del presidente de la Republica Dominicana en 1916, el Sr. Francisco Henríquez Carvajal, donde de acuerdo a su testimonio: «soy hijo de padre judío y de madre conversa. No es posible culparla de haberse debido convertir al catolicismo, para mí, es judía».

En mi visita a Santo Domingo, oí relatos clásicos sobre abuelos y padres que le contaron a su familia que llevan sangre judía e incluso alma judía, y que había extrañas costumbres de encender velas los viernes por la noche y no realizar trabajos en determinados días.

El comienzo de la comunidad organizada

Los judíos de la República Dominicana, no formaron comunidades entre los siglos XVIII – XIX. Es posible afirmar que solo gracias al presidente Trujillo, el cual creó la colonia judía Sosuá y construyo la sinagoga de Santo Domingo en 1958, los judíos pasaron a ser una comunidad organizada.

Hoy en día, hay en la comunidad cerca de 350 judíos. La mayoría no son locales, solo 50 son descendientes de aquellos inmigrantes originarios, y el resto llegaron por voluntad propia buscando otros horizontes y la expansión del comercio local.

La comunidad principal se encuentra en la sinagoga que construyo Trujillo, y cuenta con particulares características. En su página web figura:

«Quienes somos: somos una pequeña pero muy activa comunidad, la cual no se encuentra anexada a ninguna corriente étnica o ideológica actual; deseamos encontrar el «camino de oro» en la práctica de nuestras creencias, lejos de ambos extremos: el liberal y el conservador».

Beit Hakneset: nuestro rito lo cumplimos de forma tradicional, en su mayoría en hebreo; no utilizamos sistemas de amplificación de voz; a pesar de que no contamos con una división formal, los hombres y las mujeres se sientan en forma separada; tenemos minian en kabalat shabat y los jueves por la mañana; realizamos iortzait (aniversarios de fallecimiento) y otros eventos particulares del ciclo de vida judío…». Sin ninguna duda, una comunidad particular, la cual busca un camino que no muy común en el mundo judío.

Además de la comunidad, el Beit Jabad y el sheliaj que está a cargo del mismo, el Rabino Shimón Felman, sirven como casa judía para los miembros de la comunidad y para las muchas visitas y personas de negocios que llegan al país.

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