El fallecimiento de un marrano italiano

El fallecimiento de un marrano italiano

En el sur de Italia, se encuentra una antigua sinagoga con un pasado un tanto inusual, y en estos momentos está en peligro de caer en el silencio dado que su único miembro ha fallecido.

Abraham Zecchillo, era un orgulloso descendiente de los Bnei Anusim de Italia. El mismo, residía en la hermosa ciudad portuaria de Terni, a lo largo de la costa adriática donde, como le gustaba comentar, habían vivido sus ancestros “desde siempre, durante miles de años”.

Zecchillo fue el primero de la familia en retornar oficialmente al judaísmo, en tiempos modernos, y luego de haber vivido en Israel y servir al ejército, retornó a Terni, donde se dedicó a reavivar la presencia judía del lugar.

Durante los últimos años, ha cuidado con mucha dedicación la sinagoga Scolanova (nueva escuela en italiano), la cual cuenta con más de 750 años.

Cada shabat, caminaba por las calles de giudecca, o el cuarto judío, abría la sinagoga y luego rezaba con una silenciosa devoción.

Zecchillo era una congregación de una sola persona, desafiando a la historia y a la lógica para obstinadamente afirmar que la presencia judía en Terni ha revivido luego de haber prácticamente sido borrada a fines del siglo XIII.

Pero este valiente y determinado hombre, cuya conciencia histórica era únicamente equivalente a su sentido del humor, ha recientemente devuelto su alma al Creador, sucumbiendo luego de una larga batalla contra una enfermedad.

A Abraham lo conocí en mis visitas al sur de Italia, en busca de Bnei Anusim, y lo vi solamente dos veces. Él, era el tipo de figura local que caminaba por las antiguas calles, frenando en prácticamente cada una de ellas, para saludar a un amigo o vecino, manteniendo una corta conversación o relatándole alguna historia.

Pero bajo esa gran sonrisa había mucho valor y resolución para reclamar lo que fue robado de sus ancestros hace siglos atrás.

La presencia judía en el sur de Italia cuenta con más de mil años. Luego de la invasión musulmana de la ciudad de Sicilia a fines del siglo IX y a comienzos del siglo X, la comunidad fue reforzada con nuevos miembros, los cuales convirtieron a Terni y a la región de Apulia en un próspero centro judío.

El viajero Benjamín de Tudela, quien visitó la zona en 1166, escribió que, “Terni se encuentra localizada en el mar, donde todos los peregrinos se reúnen para ir a Jerusalem, dado que el puerto es conveniente. Una comunidad de alrededor de 200 israelitas se encuentra allí, y sus líderes son Rabi Elisha, Rabi Natan el exponedor y Rabi Yaacov. Es una gran y hermosa ciudad”.

Entre los estudiosos del Talmud que surgieron de la ciudad, se encuentran Rabi Moshe de Terni (conocido como el Mabit) y Rabi Ishaiau de Terni, el cual era considerado uno de los más grandes sabios de su época, en el siglo XIII.

Fue durante este período, gracias a la benevolencia del Rey Federico II, que la judería de Terni floreció comercial y espiritualmente, creando impresionantes sinagogas como la Scolanova.

Pero lamentablemente, pocas décadas después de que Federico falleció, una ola de antisemitismo estalló sin misericordia alguna, y hacia 1290 los judíos de Apulia habían sido gravemente dañados por las persecuciones y las conversiones forzadas.

Las cuatro sinagogas de Terni, incluyendo Scolanova, fueron confiscadas y luego transformadas en iglesias, sus símbolos judaicos fueron quitados y los antiguos congregantes fueron obligados a practicar el judaísmo en secreto. Estos cripto-judíos eran conocidos con el nombre italiano de Neofiti, y sufrían de discriminación de sus vecinos.

Sin embargo, en el siglo XV, hubo un pequeño despertar de la vida judía de Apulia, particularmente después de que refugiados judíos que habían sido expulsados de España en 1492 se asentaron en dicha zona.

Pero cuando los monarcas de España capturaron la región en 1510, nuevas expulsiones comenzaron y cerca de 1541 los judíos fueron obligados a emigrar.

Esto, sin embargo, no es el fin de la historia. Afortunadamente, nuestro pueblo tiene una larga memoria, cualidad que nos ha mantenido vivos a lo largo de la historia.

Y así fue que hace seis años, en un movimiento inusual, la sinagoga Scolanova fue finalmente devuelta al pueblo judío. Esto fue mayormente gracias a los esfuerzos de Francesco Lotora, un profesor de música local, el cual incentivó a las autoridades a restituir el edificio a sus verdaderos dueños.

Lotora y su esposa, quienes también son Bnei Anusim, realizaron la conversión formal al judaísmo en el Gran Rabinato de Italia hace varios años atrás.

Construida en un simple pero gótico estilo, la piedra interior y el cielo raso de 36 pies de altura son sumamente conmovedores e incluso grandiosos, tanto que cuando la iglesia tomó control del lugar, casi no le hizo ningún cambio.

Sin embargo, en un sentido un tanto irónico, las autoridades eclesiásticas han removido el arca sagrada de su pared original y en su lugar han puesto un retrato de María.

Siglos después, cuando Lotoro y otros desearon restaurar la casa como sinagoga, se encontraron en un dilema. Dado que la estructura se encuentra protegida por la ley local, no podían remover la imagen medieval. ¿Pero cómo podía funcionar una sinagoga bajo dichas circunstancias?

Con la guía del Gran Rabino de Israel, el Rabino Mordechai Eliahu, fue encontrada una solución: la pintura fue cubierta por una pared interna, y el arca sagrada fue restaurada a su antiguo lugar, haciendo de la sinagoga de Terni, la única sinagoga del mundo que cuenta con un retrato de la virgen María.

Cuando Abraham Zecchillo me relató este hecho, no podía ocultar su placer acerca de cómo la historia revierte su curso. La iglesia ha tomado la sinagoga y ha forzado a los judíos a esconderse, pero ahora son sus símbolos los que son ocultados.

Y luego, con un brillo en los ojos, me llevó afuera y me mostró la campana del edificio. Cuando las autoridades devolvieron la sinagoga, Abraham me contó, se negaron a quitar la cruz que se encontraba en la cima de la misma, insistiendo en que los símbolos católicos se mantengan en su lugar.

“Me dijeron que debía quedarse, pero yo no iba a permitir tal insulto a mis ancestros”, dijo. Y así, una noche, se trepó al techo y cambió la cruz por una Estrella de David.

Hasta hoy en día, dicha Estrella se encuentra allí como testimonio del pasado judío de Terni y de los esfuerzos de Abraham Zecchillo de asegurar su futuro judío.

Recientemente, Shavei Israel, organización que presido, se ha asociado al Gran Rabino de Nápoles, el Rabino Shalom Bahbout y a la Unión Italiana de Comunidades Judías para asistir a los Bnei  Anusim del sur de Italia, muchos de los cuales desean retornar al pueblo judío.

La muerte de Abraham Zecchillo es un evento trágico y rezo por que su memoria sea una bendición para dichos esfuerzos.

La sinagoga Scolanova, de la cual él tanto se preocupó, se encuentra desolada, esperando que los compatriotas anusim italianos de Abraham regresen. Nuestra tarea debe ser la de llenar sus filas nuevamente.

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