Discurso de Michael Freund en el acto de recordación a los chuetas en Palma de Mallorca
Sr. Presidente, estimados rabinos, honorables invitados y mis hermanos Los Chuetas,
Nos encontramos reunidos aquí para recordar un oscuro evento en la historia de Mallorca, la de España y la del pueblo judío: la persecución de los chuetas.
Fue hace 320 años que docenas de ellos, incluyendo al Rabino Rafael Valls, eligieron la muerte ante la traición y fueron consumidos por las flamas de la Inquisición en el auto de fe de 1691.
Con coraje y fortaleza, se mantuvieron firmes en sus creencias, preservando su judaísmo a pesar de la tortura a la que se vieron sujetos. Cuando observamos su sacrificio, solamente podemos maravillarnos de su heroísmo y determinación. Quiera D-ios que el mismo, traiga bendición a todo el pueblo judío.
Sr. Presidente – el hecho de que nos encontramos aquí reunidos para honrar la memoria de los chuetas, es algo simplemente extraordinario. Quiero agradecerle a usted y a su consejero, el Sr. Albert Moragues, y al gobierno de las Islas Baleares, por aceptar realizar esta ceremonia. Es un importante gesto de amistad y reconciliación de su parte, y lo apreciamos sumamente. Mallorca es la primera región de España que conmemora oficialmente a las víctimas de la Inquisición. Espero que esta ceremonia se convierta en un evento anual y que inspire a otras regiones a realizar un evento similar.
Pero hay algo incluso más extraordinario en esta ceremonia: el hecho de que la realicemos con la presencia de personas que son descendientes de aquellos que fueron asesinados hace más de tres siglos atrás. A pesar de los esfuerzos de la Inquisición, los chuetas continuaron aferrándose a su identidad, transmitiéndola de generación en generación. Nunca olvidaron de dónde venían, ni tampoco quiénes eran. Esto es el testimonio del poder de la memoria judía, y la negativa de nuestro pueblo de sucumbir, someterse o rendirse bajo ninguna circunstancia.
La naturaleza humana generalmente prefiere ignorar el pasado, hacerlo a un costado u olvidarlo. Pero el judaísmo nos enseña que el pasado es la cimiente sobre la cual el presente y el futuro son construidos. Por lo que no podemos – ¡y no debemos! – olvidar a aquellos que vivieron antes que nosotros.
Como presidente de la organización Shavei Israel, me encuentro orgulloso de decir que hemos estado trabajando para ayudar a los chuetas durante casi una década, y lo seguiremos haciendo.
Algunos dicen que los chuetas son judíos, otros dicen que son católicos, y otros afirman que son ambos o ninguno. Pero cuando yo los miro, veo a mis hermanos y hermanas. Los chuetas son parte de la extensa familia judía, y los lazos familiares nunca pueden ser quebrados.
No podemos llevar el tiempo hacia atrás. No podemos cambiar lo que ha pasado hacen siglos. Pero podemos cambiar el presente. Y yo creo que tenemos la responsabilidad histórica de hacerlo – de ayudar a los chuetas y a otros descendientes de las víctimas de la Inquisición, y facilitarles su retorno.
Sin tener culpa alguna, sus ancestros fueron cruelmente quitados de entre nosotros. Hace siglos atrás, la Inquisición consagró enormes recursos para apartarlos del pueblo judío, y casi lo lograron.
Nuestra tarea ahora debería ser mostrar el mismo nivel de determinación para recibirlos nuevamente en casa.
La más dulce venganza por lo realizado a los judíos de Mallorca, y a los chuetas, debería ser traer de regreso a sus descendientes al pueblo judío. Y con la ayuda de D-ios, es lo que haremos.
Muchas gracias.








