Chispas judías en el Amazonas
Una situación un tanto surrealista. En un aula en pleno corazón de Jerusalem, justo al lado de la gran sinagoga, se encontraba delante de mí un grupo de unas veinte personas atentas y con ojos sedientos de aprender. Sabía que estaba en Israel, pero por un momento me sentí transportada a Sudamérica; sus rostros de inocencia profunda, traslucían claramente su apariencia étnica de la amazonía peruana. Si bien me dirigí a ellos en nuestra querida lengua española, el encuentro no se sucedió para rememorar nuestra cultura latinoamericana, sino para exaltar el legado de un pasado en común con me une a ellos: la herencia judía.
Haber tenido el honor de ser invitada a dictar una charla en el Majon Miriam de conversión me dio la oportunidad de conocer a este grupo, llegado hace pocos meses a Israel desde la ciudad de Iquitos. Entre ellos gente adulta y niños. Para ellos éste paso, más que un proceso de conversión es un proceso de retorno, ya que sus abuelos o bisabuelos fueron judíos marroquíes que por las dificultades económicas y el antisemitismo inmigraron a la selva peruana en la época del auge del caucho, a partir de los años ochenta del siglo XIX.
En ese entonces muchos de ellos, jóvenes varones solteros en su gran mayoría, viajaron con la intención de trabajar en la zona por tiempo limitado y luego regresar, pero un gran numero de ellos se quedaron en la Amazonía y formaron familias con mujeres locales. En 1909 fue formalmente registrada la comunidad judía de Iquitos, la cual funciona hasta nuestros días, actualmente bajo la presidencia del Sr. Ronald Levy. Si bien no siempre la comunidad ha sido igualmente activa, hoy en día se realizan servicios religiosos cada shabat y en las fiestas. Durante la semana, son ofrecidas clases de hebreo.
El paisaje rústico de Iquitos se ve poblado de apellidos judíos marroquíes como Alaluf, Ben-Simón, Ben-Zaken, Ben-Dayan, Koriat, Barsasat, Documen, Berens, entre otros. Igualmente los nombres bíblicos como Abraham, Isaac, Isaias, David son muy comunes a orillas del río Amazonas.
Pero incluso la lejanía geográfica y la densidad de la selva no lograron aplacar la chispa judía de estos inmigrantes y su descendencia. «Mi abuelo me narraba cómo celebraban en Marruecos las festividades judías con sus hermanos, también me contaba de los temores de aquellos tiempos.» Relata Yaacov Edry, quien reside en Israel hace varios años y cuya familia fue de los fundadores y principales líderes de la comunidad de Iquitos. «Otra de las cosas que me acuerdo es de Yom Kipur, cuando toda la comunidad se congregaba en la casa de mi abuelo. En esas ocasiones llegaban cuarenta o cincuenta personas. En el marco de mi familia siempre nos reuníamos para las fiesta principales: Pesaj, Yom Kipur, Rosh Hashana, etc.»
Esta pequeña comunidad ha tenido la suerte de contar con el reconocimiento de varias personalidades e instituciones judías, lo cual sin lugar a dudas ha facilitado la subsistencia de la identidad judía y el eventual retorno de sus miembros al judaísmo y a Israel. «En 1966 visitó Iquitos por primera vez un rabino de Lima y fue un gran acontecimiento. Posteriormente comenzaron a llegar otras autoridades y embajadores de Israel», comenta Edry.
A partir de los años ochenta surgió una gran inquietud por parte de los descendientes de los judíos marroquíes de Iquitos de retornar a sus raíces e incluso de hacer alyia a Israel. «La primera conversión grupal conservadora se llevó en el año 2000-2001 en Iquitos a cargo de un rabino argentino, dos norteamericanos y el Rabino Bronstein de Lima. Se convirtieron alrededor de ochenta familias, de los cuales la gran mayoría está en Israel», explica Edry. Desde entonces ha seguido llegando gente de la zona a Israel. «Todavía hay muchas personas que les gustaría venir a Israel. La escuela de conversión de Iquitos cuenta actualmente con la asistencia de más de doscientas personas, esto contando sólo a la gente adulta.» Una vez en Israel varios de los inmigrantes peruanos deciden continuar su preparación y realizar una conversión ortodoxa para poder adaptarse del todo a la sociedad israelí. «Las personas que están asistiendo al Majon Miriam comentan que lo que están estudiando es totalmente diferente a lo poco que han podido aprender en el Perú. También dicen que lo que aprenden actualmente les parece muy interesante».
Para los inmigrantes de Iquitos, la posibilidad de venir a Israel constituye no sólo un retorno espiritual y un reencuentro con la identidad de sus ancestros sino también una oportunidad socio-económica. «Entre los inmigrantes hay gente que se ha logrado ubicar muy bien en Israel. Actualmente se pueden encontrar inmigrantes de Iquitos prácticamente en todo el país: Eilat, Beer Sheva, Ashdod, Jerusalem y hasta en el norte del país» cometa expresivo Yaacov Edry. «Hay quienes trabajan en hotelería y repostería; hay enfermeras tituladas, ingenieros agrónomos y médicos. Se puede decir que los inmigrantes del Perú no son gente problemática. Es gente que le gusta trabajar. En su gran mayoría se ubican y se quedan en el país.»
Sus antepasados marroquíes se refugiaron en la selva sudamericana tras la búsqueda de un mejor futuro. Hoy, sus descendientes, con un deseo parecido de superación gozan con la suerte de la existencia del Estado de Israel. Viéndolo desde este punto de vista, el caso Iquitos es una de las concretizaciones más sublimes de la ideología sionista y la demostración de su relevancia incluso en nuestra época concebida por mucho como la era «post-sionista».







