Miriam Pena – Del Desierto a la Tierra Prometida

Miriam Pena – Del Desierto a la Tierra Prometida

Miriam Pena fue criada como católica devota en Cartagena, Colombia, la joven vivaz de 30 años tenía un simple sueño – visitar el Medio Oriente y ver el desierto. Israel parecía un buen comienzo.

Sin embargo, cuando sus planes comenzaron a tomar forma, Miriam se dio cuenta que lo que realmente quería, era unirse al pueblo judío. “Al principio no lo podía creer”, dice Miriam. “Es algo que simplemente sentí en mi corazón, como si lo hubiese estado esperando durante muchos años”.

Llegar a esta conclusión, no fue simple. Cuando tenía cinco años, su madre abandonó a Miriam y a su hermana, dejándolas en la entrada del colegio al que asistían. La directora las cogió y las crió como si fueran sus propias hijas.

A pesar de que Miriam dice que siempre creyó en D-ios, no le gustaba asistir a la iglesia y peleaba con su madre adoptiva frecuentemente por dicho tema. Cuando creció, se mudó a la capital colombiana, Bogotá, donde trabajaba de mesera y cantante (en su pueblo se presentó en el festival “Miss Popular Cartagena” e incluso sacó un CD).

Pero seguía soñando con visitar el desierto y llegó a Israel poco después de haberse mudado. Su primera parada fue en el Kibutz Zeelim, en el corazón de la región sureña del Neguev. “El desierto era incluso más hermoso de lo que me había imaginado”, dice. “Me encantaron las montañas de Eilat. ¡Parecía el Gran Cañon!”.

De hecho, la transformación de Miriam no fue repentina. Incluso antes de venir había comenzado a estudiar Hebreo en Bogotá. Profundamente, en su corazón, ya estaba en camino.

Luego de probar algunos otros kibutzim, Miriam se mudó a Jerusalem y comenzó a ayudar a una señora mayor, principalmente en la cocina. “Allí comencé a aprender qué es ser judío”, explica.

Hoy en día, Miriam vive en los suburbios de Jerusalem “en un apartamento de dos ambientes y medio con jardín” y trabaja en una agencia de turismo.

Israel y su proceso han profundamente cambiado a Miriam… para bien. “Antes de venir, vivía una vida bastante excéntrica”, explica. “Estaba en la industria de la música y me gustaba ir de fiesta. Pero nada me llenaba el corazón. No sabía hacia dónde iba. Ahora, estoy muy organizada – con mis estudios, mi vida y mi trabajo. Cuando comienzas una vida judía, recibes orientación, dirección. El judaísmo te organiza”.

Miriam insinúa que posiblemente retorne a la industria musical, pero esta vez realizando música para mujeres. A pesar del desafío que enfrenta, Miriam dice que está feliz y que tiene una vida apasionante. “Siempre digo que cuando hay una piedra en el camino hay que saltar”. El próximo salto, con la ayuda de D-ios, será el ingreso completo y formal al pueblo judío.

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