Isabel Fuentes, España
Isabel Fuentes vive entre dos mundos. Por un lado, sabe intuitivamente que su familia tiene raíces judías, sin embargo, no ha podido probarlo en forma concreta aún. La periodista de 35 años, residente en Granada, se ha embarcado en un viaje espiritual para descubrir su pasado, con la esperanza de que algún día pueda volver a unirse al pueblo judío.
¿Qué te ha llevado a investigar tus raíces judías?
Cuando era pequeña, no sabía nada sobre judaísmo. No había conciencia de esto en mi familia – quizás mis abuelos si la tenían, pero lamentablemente ya no están en vida.
En el año 2003, leí algo sobre Bnei Anusim. Cuando comencé a aprender un poco sobre judaísmo, estaba sorprendida: nada me parecía nuevo. La ética judía era exactamente como la mía. ¡Es como si alguien hubiese leído mis pensamientos y los hubiese escrito! Por lo que comencé a investigar más.
A pesar de que no tengo ninguna prueba real de mis raíces, mis apellidos probablemente tienen origen judío. Estos incluyen: Rojas, Luna, Barquero, Calderón, Benegas, Adame, Pérez, Miralles, Martínez, Zabala y Talón.
¿Había costumbres judías en tu casa?
Nuevamente, no había nada concreto, pero si muchos pequeños detalles y rituales que mi hermano y yo creemos que pueden estar relacionados con un pasado judío. Por ejemplo, luego de visitar un cementerio, debemos bañarnos y lavar nuestra ropa así como nuestros zapatos – esto es similar al mandamiento judío de purificarse luego de entrar en contacto con un fallecido. Hay incluso algunos pescados que no son kosher que tradicionalmente no comemos. ¡Y en Andalucía tenemos un dicho donde maldecimos al faraón!
Lo más importante, siento, es el sistema de valores que tenemos en nuestra familia y que es más parecido al judaísmo que a la sociedad en la cual crecimos.
¿Cómo aprendió más sobre judaísmo?
Al comienzo, aprendí mucho de internet – de sitios tales como Jabad y Aish.com. Luego comencé a comprar libros sobre literatura judía y filosofía: la Torá con Rashi, el Shulján Aruj, el libro de plegarias y escritos del Jafetz Jaim.
Recientemente, estuve en una clase del Rabino Nissán Ben Avraham (enviado de Shavei Israel en España) en Sevilla – fue maravilloso. Querría organizar un grupo de estudios del Rabino en Granada. Hacemos muchos esfuerzos por encontrar gente, pero desafortunadamente esto toma tiempo y es un poco triste y frustrante. Estoy incluso estudiando hebreo por internet.
Mi camino por el judaísmo fue un poco diferente que el de la mayoría de los Bnei Anusim que van del cristianismo al judaísmo. La inconsistencia del mensaje que recibí en el cristianismo me convirtió en atea y siempre evité el contacto con la religión… hasta que encontré el judaísmo.
Aquí hay algo más que me sorprendió: mis amigos judíos estaban completamente desinteresados en lo que me sucedía. Siempre se quedaron al margen, incluso intentaron desalentarme. Ahora les agradezco, porque estoy segura de que haber estado sola en el proceso me ha fortalecido y me ha demostrado de que mi conexión al judaísmo es sincera.
¿Hay alguien más en su familia interesado en este proceso?
Cuando les digo lo que aprendí, algunos miembros de mi familia tienen cierta afinidad e incluso respeto por el judaísmo, aunque pareciera ser más por el lado cultural e histórico que por el religioso.
¿Cuál es su nivel de observancia actual?
Comencé en el 2003. Empecé gradualmente a comer kosher, cuidar shabat y observar la halajá, de acuerdo a lo que sabía. No siempre es fácil en España – por ejemplo, las festividades judías son días laborales. Pero intento hacer todo de la mejor manera posible.
¿Qué sueña para el futuro?
Hace muchos años atrás, un anus que conozco me preguntó qué me llevó al judaísmo. Y le dije directamente: “quiero ser parte de este pueblo”. Si, puede ser difícil, pero no tengo duda que es el camino correcto. Siento una conexión con el judaísmo, tan cercana, que no me parece algo “nuevo” o “diferente”. Creo que eso significa que me estoy realmente convirtiéndome en parte del pueblo judío.







