La vida después de la muerte – Parte 2
La orden de visitar su tumba
Incluso en vida, Rabi Najman solía recibir a sus alumnos tres veces al año, en Shavuot, en shabat Jánuka y en Rosh Hashaná – sin embargo, recalcó que “lo más importante es Rosh Hashaná”, y que “no hay cosa más grande que estar con él en Rosh Hashaná”. Y así repitió que es de gran importancia “reunirse con él”, incluso luego de su muerte.
Esto, diferencia a la jasidut de Breslav de otras corrientes jasídicas las cuales también transformaron la tumba de sus rabinos en un lugar central para ellos. Sin embargo, aquí la inspiración surge del rabino y no de sus seguidores. Incluso antes de su muerte, dijo Rabi Najman a sus alumnos: “no los abandono… quiero quedarme con ustedes, y ustedes vendrán a mi tumba”.
Y de hecho, a lo largo de los años, los jasidim de Breslav visitaron la tumba de Rabi Najman, hasta que en el año 1937 el gobierno comunista intentó eliminar la comunidad judía de Breslav – envió a Siberia a parte de los jasidim y prohibió visitar el lugar. Algunos seguidores arriesgaron sus vidas para llegar al lugar, pero los eventos masivos finalizaron. En el año 1988, luego de que cayeron las murallas del gobierno comunista, las puertas de Uman se abrieron nuevamente para todo aquel que quiera venir, y Rosh Hashaná volvió a ser el centro de la comunidad de Breslav. Cada año crece el número de visitantes – ya sean jasidim o que simplemente admiran a Rabi Najmán y a su filosofía.
La advertencia de Rabi Najman fue clara para todos sus jasidim:
“Mi Rosh Hashaná se encuentra por encima de todo… que nadie falte, porque todo mi tema es Rosh Hashaná. Y anunció que todo aquel que actúa de acuerdo a sus instrucciones que no falte en Rosh Hashaná, que nadie falte. Y quien tiene el mérito de estar con él en Rosh Hashaná debe alegrarse mucho mucho”.
E incluso explicó esto con conceptos universales: “…todo el mundo depende de mí Rosh Hashaná” (Jaiei Moarán, 403).
Dicho llamado de Rabi Najman hace eco hasta hoy en día, de una punta a la otra del mundo, y trae cada año a miles de judíos a su tumba.
Incluso luego de su muerte, continuó su alumno fiel y su mano derecha, Rabi Natan, haciendo hincapié y demandando que todos sus alumnos se reúnan al lado de su tumba:
“Y de todas las cosas sagradas que habló con nosotros aprendimos varias cosas. Aprendimos nuevamente la gran obligación de estar con él en Rosh Hashaná, porque a pesar de que ya lo sabíamos, debido a sus palabras santas las cuales eran siempre repetidas y sus gestos terribles sobre el tema, cada vez comprendimos más la obligación, la cual no puede ser expresada por escrito. Y comprendimos que desea profundamente que estemos con él en Uman en Rosh Hashaná, incluso luego de su muerte y que no hay nada más grande que esto” (Jaiei Moarán 406).
Un verdadero Tzadik
Rabi Najman creía tener fuerzas durante su vida e incluso después de su muerte, para ayudar a todo judío. La promesa de Rabi Najman a quienes dicen el tikún klalí en su tumba no es una simple promesa: “lo sacará de las peot del infierno, incluso sea el hombre que sea, incluso que haya transgredido lo que transgredió, solo si de ahora en más acepta no volver al mal camino” (Jaiei Moarán, Nesiató ve Ieshivató be Uman, 225, pág. 192-193).
Las palabras de Rabi Najman fueron recitadas con suma confidencia que quien llegue y rece será sin duda redimido. No hay duda que esto es lo que le brindó a sus seguidores la seguridad respecto a los resultados prometidos a quien visite su tumba.
Rabi Najman dijo: “yo soy muy fuerte en todo lo que digo, pero en esto sobre todo, que estos diez salmos sirven mucho mucho…”. Y también dijo “incluso aunque fallezca, quien venga a su tumba y diga esos salmos y de unos centavos para tzedaká, incluso si sus pecados son muy grandes, Hashem no lo quiera, intentará profundamente hacer todo lo posible para salvarlo y corregirlo”.
A diferencia de otros rabinos jasídicos que rezaron por sus seguidores y esperaron que cosas buenas provengan del cielo, Rabi Najman no dijo cosas a medias y no permitió que sus dichos sean interpretados de otra forma. “Triunfé y triunfaré, terminé y terminaré, soy un río que purifica todas las manchas”…
¿De dónde absorvió Rabi Najman la seguridad de poder salvar a otros judíos?
Me parece que es necesario comprender la promesa de Rabi Najman en base a su ideología mesiánica. Rabi Najman no aceptó la existencia de varios “tzadikim” paralelos, como es afirmado por el movimiento jasídico. Rabi Najman sostuvo y creyó que hay solo un tzadik verdadero, y que él era dicho tzadik y por tal razón él era poseedor de un alma mesiánica. Él se consideraba el heredero del Baal Shem Tov. Por supuesto que dicha posición le causó muchas discusiones con otros rabinos jasídicos, sin embargo también le otorgó un poder espiritual muy grande.
La ciudad y el jardín
Hoy día viven 90000 personas en Uman, y entre ellos cerca de 300 judíos. Un pequeño pueblo a nivel demográfico en Ucrania. Se encuentra a 200 km de Kiev, en la ruta que lleva al sur hacia el mar negro y al occidente de Polonia y Europa. Fue establecida en 1616, y en el siglo XVIII se convirtió en el centro de los Jaidamakas. Cuando finalizó la revolución Jaidamaka y la nueva Polonia fue dividida, Uman fue unida al nuevo imperio Ruso y pasó a ser parte de Kiev en el centro de Ucrania. La pequeña comunidad no logró reponerse luego de los años de gobierno comunista y renovar la vida judía y comunitaria. La mayoría de los jóvenes abandonaron el pueblo y se mudaron a las grandes ciudades buscando posibilidades de estudios y sustento, y otros realizaron aliá.
Uman era una especie de mezcla de una pequeña ciudad y una típica aldea de Europa del Este. La calle central, la calle Poshkina, es pequeña y simple durante el año, pero en Rosh Hashaná se convierte en un lugar público llena de color y vida. En esos días se vive en el lugar un florecimiento económico muy grande, debido a los servicios que los peregrinos requieren.
Quien visita Uman no puede no visitar el parque Sofía que se encuentra cercano (como decía Rabi Najman, estar en Uman y no estar en Sofía??) – es un hermoso parque, el cual fue establecido antes de la llegada de Rabi Najman al lugar, y de forma milagrosa pasó las guerras y la época comunista sin sufrimiento.
Se trata de un parque construido por un arquitecto de parques, y hay en él cientos de árboles, arbustos y flores, los cuales se sumergen en ríos y lagos y entre ellos estatuas y edificaciones. Es difícil describir el tamaño y la hermosura del parque, el cual es considerado uno de las “siete maravillas de Ucrania”. El mismo fue establecido por el conde Stanislav Potocki, gobernador de la zona, como símbolo y valoración de la belleza de su esposa, Sofía, de Grecia, debido a que el paisaje y el clima de Uman no le eran de su placer. La preparación del parque comenzó en 1798 y duró muchos años. Cuando visité el parque y vi su hermosura y su cercanía a Uman, me envolvió una sensación especial sabiendo que en este parque rezó Rabi Najmán de Breslav su tefilá – “debes saber que todo arbusto tiene su propia melodía” – y se apartó del mundo para unirse con su Creador.
Incluso después de mi muerte
No el entierro físico de Rabi Najman en Uman convirtió al lugar en especial, sino las frases y la teología de Rabi Najman es la que nos hacen unirnos a él incluso después de su muerte. Pareciera ser que si Rabi Najman no hubiese resaltado su relación futura con sus jasidim incluso después de su muerte, su tumba hubiese sido como la de otros jasidim las cuales visitas tumbas de tzadikim. Sin embargo a Rabi Najman no vienen a rezar, sino que vienen a visitar al “Rabi”, y aquí hay una gran diferencia.
La visita de tumbas de otros rabinos jasídicos es debido al deseo del seguidor de visitar el lugar. En el jasidismo de Breslav, la visita surge por el deseo e incluso la orden de Rabi Najman mismo de ser visitado.
Muchas veces los movimientos espirituales toman fuerza cuando su líder fallece. Así sucedió con Rabi Shlomo Karlebaj, con el Rab Kuk, con Rabi Najman y quizás incluso con el Rabi de Lubavitch.
Sin embargo Rabi Najman es distinto: en los otros movimientos es difícil saber qué quiere el líder que se haga después de su muerte, pero en el caso de Rabi Najman no hay duda: él se auto definió como líder que seguirá reuniendo a sus seguidores a su alrededor incluso después de su muerte – y por eso nunca eligió un heredero. Los jasidim de Rabi Najman eran conocidos como “los jasidim muertos”, sin embargo es difícil señalar hoy en día otro fenómeno tan vivito y coleando como Breslav, movimiento jasídico en donde hay más personas que se unen a él de las que lo recibieron por tradición.
Quien lee las palabras de Rabi Najman las cuales prometen salvación y paraíso terrenal a quien venga a su tumba, siente que el rol de Rabi Najman como líder jasídico no finalizó. El tzadik sigue actuando con toda la fuerza por sus seguidores, pero desde otro lugar. Quien visita la tumba de Rabi Najman no visita un lugar estático sino un lugar vivo. En Uman, Rabi Najman le prometió a sus seguidores – si serán activos, y vienen a Uman en Rosh Hashaná y rezan el tikún klalí, yo también seré activo por ustedes en el cielo.
El lugar del Rabi y el Beit Midrash central del jasidismo lo tomó el encuentro en la tumba de Rabi Najman, a donde se reúnen los jasidim en forma perpetua y con gran entrega para poder cumplir la mitzvá de la festividad y la orden de Rabi Najman. Pareciera que en Rosh Hashaná, en donde decimos las tefilot de Maljuiot, donde coronamos a Hashem sobre Su pueblo – los jasidim de Breslav visitan en la tumba de su Rab para coronarlo sobre ellos como el Rabino que sigue cargando con el peso de cuidar a su rebaño. Como dijo Rabi Natan: “todo el mundo grita en Rosh Hashaná “El Rey” sin embargo la coronación es en Uman” (Siaj Sarfei Kodesh 3).
O como dicen sus jasidim hasta hoy en día: “Nuestro Rab no murió. Vive entre nosotros y su glorioso espíritu y grandioso camino son como la columna de fuego que iba delante del campamento de Israel en el desierto, para alumbrarlos, convertir montañas y valles en llanuras y llevarlos por un camino pavimentado hacia la casa de Hashem”.
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En la víspera de la festividad, antes del comienzo de Rosh Hashaná, tiene lugar, durante los últimos años, el recitado de tikún klalí en masa. El tikún klalí, el cual fue establecido por Rabi Najman y el cual tiene la fuerza de cambiar el orden del mundo.
El ritual tradicional de tashlij en el lago de Uman es acompañado de un acto de tirar los aros de las orejas y la nariz de jóvenes que quieren dejar los símbolos materiales y apegarse al judaísmo.
Las canciones y los bailes no paran durante toda la festividad y crean un ambiente de alegría el cual anuncia a todos los que vienen, la bendición de Rabi Najman para el comienzo del año nuevo. Quien visita la tumba de Rabi Najman y descubre el despertar espiritual alrededor de la tumba puede comprender lo que Rabi Najman dijo: “mi fuego no se apagará hasta la llegada del mesías”.







