Conversando con el Rabino Israel Meir Lau

Conversando con el Rabino Israel Meir Lau

rabbi meir israel lau shavei israel michael freundPublicado en la revista Jewish Action – invierno del 2011

El periodista Michael Freund conversa con el ex Gran Rabino de Israel sobre el escenario israelí, antisemitismo, la reciente traducción al inglés de su remarcable libro testimonial Out of Depths: The Story of a Child of Buchenwald Who Returned Home at Last.

 

Jewish Action: Hace algunos años, escribió un libro en hebreo sobre su experiencia en el holocausto. Ahora ha sido traducido al inglés y será publicado en los Estados Unidos. ¿Qué le llevó a escribir este libro?

Rabino Lau: Como judíos creyentes, tenemos una doble obligación de “recordar” y de “no olvidar”. El Sifrei explica la distinción entre ambas: no olvidar se refiere a lo que sucede en nuestro corazón, mientras que recordar se trata de acciones que ayuda a las personas a recordar. Cuando alguien dice kadish, prende una vela de recordación o estudia mishnaiot para la elevación del alma del difunto, estos son actos de recordación. Recordar no es tan sólo algo espiritual, es algo activo.

El mandamiento de “recordar lo que te hizo Amalek” es una obligación que incumbe a todos, en particular a aquellos que vinieron de allí [del holocausto]. Yo comprendí que uno de los caminos para que yo cumpla con esta obligación es contar mi historia tal como sucedió.

JA: ¿Pero por qué decidió publicar el libro justamente ahora?

RL: Nunca les conté a mis hijos la historia completa, y la gente solía preguntarme por qué no compilaba las historias en un libro. Todos estos años he estado muy ocupado, por lo que no he podido hacerlo. Pero Hashem me ayudó. Cuando terminé mi período como Gran Rabino de Israel [en el 2003, luego de ejercer en ese puesto durante diez años], fui elegido por segunda vez como Gran Rabino de Tel Aviv en el 2005. Durante los dos años de entre medio, publiqué un libro de seis tomos sobre Pirkei Avot – y escribí también el libro Out of the Depths.

Pero el libro no es una autobiografía estándar. Por ejemplo, no hay ninguna historia sobre los 51 años que pasé en el Rabinato. Todo el libro está conectado de alguna forma con el holocausto. Las historias en el libro sobre mis reuniones con Itzjak Rabin, Fidel Castro, Nelson Mandela, Ronald Reagan, o Michael Gorbachev, están todas relacionadas con el holocausto de alguna manera.

JA: Como director de Yad Vashem, y en base a su experiencia personal, ¿qué piensa acerca del crecimiento del fenómeno de la negación del holocausto en nuestra generación?

RL: No me asusta cuando el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, dice que el holocausto nunca sucedió. Personas con números en sus manos, que estuvieron en Auszwitz u otros campos, aún se encuentran entre nosotros. En el verano, cuando muchos de ellos visten mangas cortas y levantan la mano para subirse al colectivo, puede verse el número en su brazo. La negación del holocausto no me asusta. Lo que me preocupa es por qué niegan el holocausto – la motivación, la razón que se encuentra detrás de esto.

Después de todo, ¿qué le importa a Ahmadinejad si mis padres fallecieron en el holocausto o de forma natural? ¿Por qué lo niega? ¡Porque está preparando el holocausto número dos! Si ya hubo una shoá – una solución final – y el resultado es que Hitler y el nazismo fueron erradicados, y el Estado de Israel surgió de las cenizas del mismo, esto no es bueno para su causa. La gente le dirá, “mira, ya hubo algo así, y mira como terminó”. Entonces dice, “nunca sucedió. Los lanzaré al mar”. Para lograr su objetivo, como antisemita, borra el pasado.

JA: ¿Qué se puede hacer para contrarrestar la negación de la Shoá, especialmente en el mundo musulmán?

RL: A comienzos de año, viajé a Auschwitz junto con un grupo de líderes musulmanes. La visita fue organizada, en parte, por el proyecto Aladdin, una organización independiente cuyo objetivo es aumentar el conocimiento del holocausto en el mundo islámico. Entre los que participaron se encontraba el ex Primer Ministro de Alemania Gerhard Schroeder, el presidente de Croacia, los imanes de Londres y París y el muftí de Bosnia.

Hablé con el público – cerca de 200 o 300 personas – sobre la shoá. El muftí de Bosnia se levanto y dijo, “¡Ahmadinejad, presidente de Irán, ven aquí! ¡Te invitamos a ver con tus propios ojos que el holocausto ocurrió!” Fue muy fuerte. Si cada uno retorna y habla sobre el holocausto en sus mezquitas, entonces hemos logrado algo.

Entre los musulmanes, hay quienes comprenden el peligro de la negación del holocausto.

JA: ¿Cómo entiende usted la persistencia del antisemitismo?

RL: El antisemitismo es una enfermedad mental internacional. No hay una explicación lógica de él, y todo intento de comprenderlo de forma racional está condenado a fracasar. Antes del holocausto, cuando había 3.5 millones de judíos en Polonia, muchos eran judíos con barbas y peot y vestimenta jasídica. Los iluminados de entre nosotros decían: “esto es lo que trae antisemitismo: los judíos piadosos con peot, shtreimel, etc. Si aprendemos el lenguaje polaco, si nos convertimos en académicos, si nos vestimos como los no judíos y nos comportamos como ellos, no solo que no nos odiarán sino que nos aceptarán”. O por lo menos así lo creían. Pero en Alemania no había peot ni shtreimel, a veces ni siquiera kipá. Los judíos en Alemania hablaban el idioma al mismo nivel que los alemanes lo hacían, quizás incluso mejor. Produjeron personas como Einstein y estaban involucrados en todos los aspectos de la vida allí. ¿Nu? ¿Los aceptaron? De acuerdo a los iluminados, ¡nos deberían haber abrazado y besado! Pero fue allí donde el nazismo y la solución final nacieron. Esto es solo un ejemplo de cual ilógico puede ser el antisemitismo, de que no es posible enfrentarse a él de manera racional.

Después nos persiguieron porque no teníamos una casa. Ahora nos persiguen porque tenemos una. ¿Es normal? El antisemitismo no tiene lógica. La educación y el diálogo lo pueden minimizar. Pero como dijo Rabi Shimon Bar Iojai, y él era un experto en el tema al tratar con los romanos: “es una halajá conocida que Esav odia a Yaacov”. El Rabino Menajem Zemba, que fue asesinado en el gueto de Varsovia en Jol Hamoed Pesaj, preguntó lo siguiente: “¿Por qué Rabi Shimon Bar Iojai dice lo mismo dos veces – halajá y es sabido? Podría haber dicho es sabido, ¿por qué debe decir halajá? Porque, responde, uno debe respetar la halajá incluso sino comprende la razón de la ley. Lo que Rabi shimon Bar Iojai nos transmite es que el saber que Esav odia a Yaacov es parte del campo halájico. Es un axioma que debemos aceptar, incluso si no lo comprendemos.

JA: Usted es el Gran Rabino de Tel Aviv. ¿Cuál es el estado de la vida judía en la ciudad?

RL: Muchos lectores de Jewish Action se sorprenderán de saber que hay muchas sinagogas en Tel Aviv. Le he preguntado varias veces a las personas: ¿cuántas sinagogas hay en Tel Aviv? – ¿20?¿quizás 30? De hecho, hay 545 sinagogas en funcionamiento, y 200 clases de daf iomi. En el último año, yo personalmente abrí 5 sinagogas nuevas: en la Municipalidad de Tel Aviv, en el Departamento de Bomberos, en el Banco Hapoalim, en el centro medicinal Klalit, y en los cuarteles de la policía del norte de Tel Aviv.

La mayoría de las sinagogas en Tel Aviv no cuentan con rabinos porque no tienen los fondos necesarios. En Tel Aviv no hay 100 rabinos, no hay ni siquiera 50. Hay solo 15 rabinos oficiales encargados de diferentes barrios de la ciudad. Por lo que el Gran Rabino de la misma debe llenar los huecos.

Es él quien firma todos los certificados de kashrut de Tel Aviv. No hay ninguna ley que requiere a los restaurantes, hoteles o supermercados ser kasher. Pero hay 970 certificados de este tipo, 80 de estos mehadrin. No todos lo hacen por razones religiosas o ideológicas. Muchos lo hacen por razones comerciales – hay demanda. Esto, baruch Hashem, es un buen indicio.

JA: La imagen del Rabinato en Israel no es lo que era antes. ¿Por qué? ¿Cómo puede ser mejorado?

RL: No estoy seguro que el razonamiento es correcto. Cada generación dice, “si solo tuviésemos rabinos como los del año anterior…” Hay mucha nostalgia en el trabajo aquí. Daré un ejemplo para romper el mito. Me invitan usualmente a hablar en distintas organizaciones, en Tzahal, en campos universitarios, y en otros. No he encontrado un lugar en este país, incluyendo los kibutzim del Hashomer Hatzair, que se niege a permitirme ir a dar una conferencia.

Cuando serví anteriormente como Gran Rabino de Tel Aviv, fue durante el aniversario de la creación del Gran Rabinato por el Rabino Abraham Itzjak Hacohen Kuk zt”l. La televisión israelí se me acercó y me pidió que haga el mismo camino que hizo el Rabino Kuk cuando realizó su famoso viaje a los kibutzim. Querían ver cómo iba a ser recibido, setenta años después.

Cuando el Rab Kuk se convirtió en el Gran Rabino de Israel, le dolía mucho que había buenas personas entre los pioneros de los kibutzim pero que no cumplían mitzvot. Los quería acercar. Siempre dijo: “en lugar de acusarme de odio sin sentido, prefiero que me acusen de amor sin sentido”. Estaba interesado en cómo influenciar a los residentes del kibutz. Le dijeron que el líder ideológico del movimiento era A. D. Gordon, de Degania. Entonces el Rab Kuk quizo encontrarse con él para comenzar un diálogo y viajó de Jerusalem al kibutz. Llegó a la tarde a la puerta del kibutz, donde se encontraba un guardia cuyo apellido comenzaba con gimel. El Rab Kuk se presentó y dijo que vino a encontrarse con A. D. Gordon. “¡Imposible!”, le dijo el hombre. “Hay horarios de trabajo, y Gordon no recibirá a nadie durante ellos”. Todos los pedidos del Rab Kuk cayeron en oídos sordos, y no tuvo otra opción más que retornar a Jerusalem. Nunca se encontró con Gordon. Pero cuando yo llegué al kibutz, ese mismo hombre cuyo apellido comenzaba con Guimel me esperaba, y él, junto con el secretario del kibutz y estudiantes del secundario, me recibieron muy cálidamente.

JA: ¿Cuáles son los desafíos que enfrenta el Rabinato de Israel en la actualidad?

RL: Tuve un caso, hace 25 años, cuando un joven israelí, alguien que no fue criado en una familia religiosa, conoció a una chica no judía. Ella realizó una conversión sincera y fueron a anotarse para el casamiento. Pero el apellido del chico era Katz – él era Cohén. Por lo que no pudieron inscribirse. La chica comenzó a estudiar judaísmo por él, y se convirtió completamente en observante. Cuando oyó que un Cohén no podía casarse con una conversa decidió dejarlo. Ahora el chico odia al rabino que no lo anotó. En el exterior, esto no hubiese sucedido, porque en el momento en que el rabino decide no casar a alguien, esta persona puede no realizar una ceremonia religiosa o encontrar a un rabino de otro movimiento que lo case.

No es fácil ser rabino en Israel. Puedes ser lo más agradable posible, pero cuando una situación como esta se presenta – el chico es Cohén y la chica conversa, no hay nada que se pueda hacer – el resultado es que la familia y los amigos sienten coacción religiosa. Un rabino en América no tiene este problema.

JA: ¿Cuál es su mensaje para el mundo judío?

RL: Cada año, al finalizar Iom Kipur, tocamos el shofar, el cual recuerda el año del jubileo en la Tierra de Israel. Y todos decimos, “El próximo año en Jerusalem”. Estaría muy feliz si todo esto sucediese [todos los judíos alrededor del mundo deben realizar aliá]. Pero hasta entonces, hay necesidad de reforzar la educación judía y la comunidad judía alrededor del mundo, así puede haber a quien declararle, “el próximo año en Jerusalem”. No hay comunidad sin educación.

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