Shabat frente a las playas de Marruecos – Parte 2
Gibraltar
Ecos de la España antigua
En todas las sinagogas se entonan en Shabat melodías sefaradiot y de acuerdo al rito sefaradí de antes de la inquisición. La mayoría de las costumbres se asimilan a las costumbres marroquíes, sin embargo algunas reflejan las costumbres de España antes de la expulsión. Hasta hoy en día se acostumbra a leer en shabat y jol hamoed pesaj shir hashirim en Ladino, y Pirkei Avot entre Pesaj y Shavuot en Ladino como se acostumbraba en España antes de la expulsión. Una de las canciones que nunca saltearán la mesa de shabat de la familia judía de Gibraltar es la famosa canción “bendigamos”.
Dicha canción es una plegaria que se dice después de la comida, y que representa una especie de sustituto al birkat hamazón. Los anusim de España y Portugal entonaban dicha melodía, la cual no cuenta con señales judías claras, para no renunciar a la bendición después de las comidas, y a su vez no demostrar su judeidad para con los invitados que venían a su casa. Hoy en día, dicha canción se recita en adición al Birkat Hamazón en muchas casas de descendientes de españoles. La canción es recitada en Ladino.
El colegio y el lugar de la educación judía en la comunidad
Pocas son las comunidades pequeñas en el mundo que logran tener su propio sistema educativo judío el cual cuenta con todos los niños de la comunidad. La comunidad judía de Gibraltar tiene un colegio primario donde estudian 90 niños y un secundario separado para niños (22 alumnos) y niñas (16 alumnas).
Luego de la finalización de los estudios en la secundaria local, la mayoría de los jóvenes viajan a estudiar a Yeshivot de Inglaterra o Israel y continúan sus estudios en las universidades – no hay universidad en Gibraltar – hasta que retornan a Gibraltar por el resto de su vida.
El Rabino Psifisi, uno de los rabinos que llegó a la comunidad hace 30 años, invirtió su energía en la enseñanza y la educación de los jóvenes. Se centró en un pequeño grupo de niños y niñas con grandes capacidades, dirigió su camino y los envió a estudiar a Yeshivot del otro lado del mar. Los jóvenes retornaron a Gibraltar y con el paso del tiempo se tornaron en los líderes de la comunidad judía. En su momento ellos dejaron su huella sobre la vida en la isla, y cambiaron el nivel de cumplimiento de la tradición religiosa en el lugar. Por supuesto, que esta situación asegura que no hay asimilación en la comunidad judía de Gibraltar, ni matrimonios mixtos. Hoy en día, el Rab Jasid, el Gran Rabino del lugar, continúa haciendo muchas cosas para fortalecer la educadión y la religión en el lugar.
Muchas veces hay discusiones en las comunidades judías de la diáspora sobre el lugar y la fuerza de la educación judía como el formador de la identidad judía de los jóvenes de la comunidad. Los que están a favor dicen que no hay forma de crear una identidad en general y la identidad judía en particular, sin estudiar las fuentes judías y sin crear un marco de “vivencia judía” tanto para los alumnos religiosos como para quienes no lo son. Los que están en contra, dicen que la influencia de la ambiental y cultural de los distintos países es mucho más fuerte que un par de horas de educación judía que un niño o joven judía recibe durante la semana, y por la tanto no hay mucho beneficio en brindar educación judía.
La realidad es que la mayoría de las comunidades invierten grandes esfuerzos para que exista un sistema de estudio judío, para continuar preservando y transmitiendo la identidad judía a las generaciones venideras. El ejemplo de Gibraltar es sin duda un gran ejemplo de la fuerza de la educación judía y de lo que la comunidad puede hacer para preservar la identidad judía de la generación joven.
Acantilado espiritual
“Gibraltar es una comunidad muy unida. Cuenta con una larga tradición de respeto a las diferentes religiones y culturas. Nosotros nos arreglamos muy bien”, me dijo el presidente de la comunidad, Jaim Levi, cuando le pregunté qué es lo que caracteriza a su comunidad. Y de hecho, católicos, musulmanes y judíos conviven en paz y armonía en Gibraltar.
Pareciera ser que los días que los judíos enviaban dulces a sus amigos no judíos en purim y los no judíos compraban tortas en las repostería kasher para traer a sus amigos judíos en sus festividades son tan solo un recuerdo, sin embargo aún se puede señalar al lugar como sitio de convivencia pacífica.
También en la comunidad judía se mantiene la unión y la fraternidad. Esto es posible aprenderlo, de acuerdo al encargado de la sinagoga “Nefutzot Iehudá” de los adornos que se encuentran en la sinagoga. Sobre el Harón Kodesh hay dos piñas grandes. De acuerdo a lo que dice el encargado, no es casualidad que se haya elegido a las piñas para decorar la sinagoga, sino que esto tiene un gran significado, para enseñarnos que en la comunidad debe haber unión. Si quitamos una hoja de la piña, la misma se desarma – así sucede también en la comunidad judía, si quitamos a alguien, la comunidad pierde la unión.
Gibraltar es una comunidad pequeña, incluso muy pequeña a nivel numérico, sin embargo es grande y fuerte en todo lo que respecta a la vida judía en el lugar. Cinco sinagogas, tres colegios, cementerio, negocios y restaurantes kasher, plegarias, personas que respetan shabat, una yeshiva y un rabino, son sin duda alguna los sígnos de una comunidad pequeña que es grande.
Gibraltar es conocida en las fotos y en las postales por el gran acantilado en el que se encuentra. Hay quienes la denominan la “tierra del acantilado”. Sin embargo, pareciera ser que el verdadero acantilado que representa a la comunidad es el acantilado de “Tzur Israel”, la fortaleza interna de la comunidad y el hecho de ser una comunidad pequeña pero con una gran fuerza.







