Renacimiento de la vida judía en Sicilia

Renacimiento de la vida judía en Sicilia

Siglos después de que la inquisición y sus secuaces intentaron extinguir la vida judía en Siracusa (Sicilia), una nueva comunidad judía está creciendo de las ruinas.

En el sur este de Siracusa, se encuentra uno de los menos conocidos tesoros judíos.

Al final de una encantadora y estrecha calle, a una o dos cuadras del mar Mediterráneo, en el corazón del antiguo barrio judío, se encuentra el hotel Alla Giudecca.

Dentro del mismo, una larga e irregular escalera de piedra desciende a 30 pies bajo tierra, forzando al visitante a tener cuidado en cada paso que da.

Al final de la misma, dentro de una gran recámara tallada justo al final del cimiento, se encuentra un inesperado sitio. En el medio del piso, yacen tres pequeñas piscinas, flanqueadas en ambos lados por cuartos privados, cada uno con su propio baño.

Bienvenido a la mikve de Siracusa. La cual se remonta al período bizantino y dice ser es la más antigua que se ha encontrado en Europa.

La mikve fue descubierta cuando una mujer siciliana compró el edificio y comenzó a reformarlo para convertirlo en un hotel.

Como mucha de la historia judía de la isla, la misma estuvo enterrada durante siglos, cubierta por el paso del tiempo y completamente olvidada.

Pero ahora, la mikve se ha transformado en un símbolo, no solo del pasado judío de Sicilia, sino también de su prometedor futuro.

Así como este tenaz remanente ha vuelto a vivir, así también la comunidad judía siciliana está surgiendo de las ruinas luego de un largo letargo de más de cinco siglos.

La semana pasada, Shavei Israel, organización que presido, organizó un seminario en Siracusa junto con la Unión Italiana de Comunidades Judías. Docenas de Bnei Anusim de Sicilia y las regiones del sur de Italia, Calabria y Apulia, asistieron al evento.

Sus ancestros judíos fueron forzados a convertirse al catolicismo hace medio milenio atrás, pero de alguna forma, lograron preservar la identidad a pesar de los intentos de la inquisición de derrumbarla.

Y ahora, después de tantas generaciones, un número mayor de ellos buscan reconectarse con su pueblo.

Uno de ellos es Salvatore Zurzolo. Un alto y sociable hombre, importante abogado, que se ocupa tanto de  asuntos civiles como  penales. Criado como católico, Zurzolo aprendió sobre sus ancestros judíos, cuando su abuela le reveló el secreto en su lecho de muerte.

Impulsado por el descubrimiento, comenzó a estudiar más sobre judaísmo. Zurzolo se convirtió en religioso, visitó Israel varias veces, y adoptó la fe que fue robada de sus padres.

El último diciembre, junto con un grupo de otros Bnei Anusim italianos, Zurzolo se sumergió en la mikve de Siracusa ante una corte rabínica, retornando formalmente al judaísmo y cerrando un doloroso círculo histórico.

Muchos de aquellos que participaron con él en la ceremonia forman ahora el núcleo de la, en ciernes, Comunidad Judía de Siracusa.

Mucho del crédito de este renacimiento se debe al Rabino Stefano di Mauro, el primer rabino ortodoxo en servir en la isla desde 1492. Él, abrió una sinagoga pequeña en 2008, y tiene un gran amor hacia el creciente número de personas locales que buscan retornar a sus raíces judías.

Para poder apreciar en forma total cuán importante es este renacimiento, vale la pena recordar que la presencia judía en Sicilia se remonta hacia dos mil años atrás.

Algunos historiadores dicen que los primeros judíos fueron llevados allí como esclavos por la victoriosa legión romana, durante la época del segundo templo. La comunidad creció a lo largo de los siglos, a pesar de los períodos de persecución, y produjo una gran cantidad de importantes rabinos y eruditos.

Hacia fines del siglo XIV, los judíos de Sicilia fueron confinados a guetos y se tuvieron que enfrentar a cada vez más difíciles decretos así como a masacres y conversiones forzadas al catolicismo.

En ese momento, Sicilia se encontraba bajo control de la corona española, y en 1492, las medidas antisemitas llegaron a su punto máximo con el edicto de expulsión, el cual ordenaba que los judíos restantes se fueran.

Había 52 comunidades a lo largo de Sicilia, las cuales contaban con por lo menos 37000 personas. Muchos se fueron el 31 de diciembre de 1492, pero grandes números de judíos que fueron forzados a convertirse, fueron dejados atrás, donde sufrieron de la mano de la inquisición.

De hecho, este año se cumplen 500 años, del primer auto de fe en Sicilia, donde los inquisidores ejecutaron 9 Bnei Anusim sicilianos en Palermo, en junio de 1511, por practicar el judaísmo en secreto.

A pesar del peligro que enfrentaban, los cripto judíos de Sicilia y el sur de Italia persistieron en su intento de mantener viva la memoria  de sus ancestros y su fe. Muchos están ahora reclamando dicha fe como propia.

“Creo que solo hemos visto la cima del iceberg”, dijo Dr. Gadi Papierno de la Unión de Comunidades Judías Italianas, departamento de Educación y Cultura.

“Es sabido que hay varias familias, y a veces pueblos completos, donde los descendientes de judíos lograron preservar las tradiciones judías luego de 500 años”, dijo, agregando, “debemos ayudarlos a recuperar la conciencia de sus raíces y a apoyar su crecimiento judío”.

Afortunadamente, la Comunidad Judía Italiana está haciendo precisamente eso, con la guía y el estímulo del Rabino Shalom Bahbout, Gran Rabino de Nápoles.

Este emprendimiento del establecimiento judío italiano, es una fuente de gran esperanza para los Bnei Anusim de Sicilia, una señal de que el pueblo judío está preparado para darles la bienvenida de regreso.

La postura de la Comunidad Judía Italiana debería ser un ejemplo para las comunidades judías del mundo entero, donde los Bnei Anusim generalmente, enfrentan una poco cordial recepción.

Su regreso al pueblo judío es un testimonio extraordinario del poder de la memoria judía y su habilidad para sobrevivir, ante incluso, el más pertinaz enemigo.

La inquisición y sus secuaces, intentaron terminantemente extinguir a la vida judía en Siracusa y en cualquier otro lado, y casi lo lograron.

Pero ahora, luego de todos estos siglos, la Comunidad Judía en Sicilia ha renacido. Y quizás esta es la más dulce venganza.

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