El Colón de los judíos escondidos – Parte 1
Deambula por la selva amazónica, viaja por pueblos chinos, busca marranos en España y ve a los Bnei Menashé de la India como la misión de su vida. Michael Freund tiene una obsesión: descubrir judíos distanciados.
Sucedió hace seis años. Michael Freund decidió ir en busca de aventuras a América del Sur. Armado con gran motivación, ingresó en una pequeña canoa y navegó en el Río Amazonas del Perú, rápidamente se encontró con selvas, árboles y animales parecidos a los que aparecen en las pesadillas de los niños.
De repente, se dio cuenta de que un grupo de americanos nativos se acercaban a él en canoa. Él los saludó con la mano. Mirando de reojo se dio cuenta de algo extraño – los nombres de sus botes eran todos apellidos judíos marroquíes típicos: Ben-Zaken, Levi, Ben-Shushán.
Freund, el Cristobal Colón de los judíos, sonrió satisfecho. En ese momento, supo que su viaje había sido exitoso: otra tribu judía perdida había sido encontrada.
“Fui a visitar al pueblo, y paramos en el camino a comprar bebidas”, recuerda. “Vi un cartel: familia Ben-Shimol”. Toqué la puerta y un señor de cerca de 80 años respondió”.
“Soy de Israel”, le dije. Me miró excitado y respondió: “soy judío y mi padre es judío”.
El señor mayor invitó a Freund a entrar en su casa y le mostró una gran foto de su padre – un judío marroquí que se casó con una peruana. “Prácticamente no conoció a su padre, el cual tuvo cerca de 20 hijos”, dijo Freund. “Lo único que recibió de su padre fue su apellido – así como uno de los mandamientos judíos que el padre le enseñó: “respeta a tu padre y a tu madre”. No podía creerlo. En un lejano pueblo en el Amazonas, encuentras judíos. A lo largo de los años, cientos de judíos se mudaron a Israel y realizaron la conversión formal.
El muro español de los lamentos
Freund, un inmigrante americano, tiene una misión: localizar a judíos lejanos y escondidos y a descendientes del pueblo judío.
El dedica todos sus esfuerzos y recursos a este proyecto como fundador y director de la organización Shavei Israel, la cual trabaja para fortalecer la conexión entre los descendientes de judíos e Israel y el pueblo judío.
De acuerdo a los reportes, él ha puesto su propio dinero en el proyecto mientras que a su vez ha recaudado grandes donaciones de otras personas. Su organización se encuentra activa en varios países a lo largo del mundo y ayuda a diferentes comunidades: Desde descendientes de Bnei Anusim (a los cuales los historiadores se refieren como Marranos) en España, Portugal y América del Sur, hasta comunidades lejanas en lugares tales como China.
“Es un tipo de fijación que no me deja descansar”, dice Freund. “Siento que tenemos una obligación para con las comunidades las cuales han sido olvidadas por la historia, pero ellas no nos han olvidado. Hace varios años visité Palma de Mallorca en España. Hubo una comunidad judía allí hasta 1435, varias décadas antes de la expulsión de España. En uno de los callejones de la ciudad vieja de Palma, vi gente que pasaba por una pared, rozaban con su mano la piedra y la besaban al pasar. Resultó ser que dicha piedra era parte de una iglesia llamada “Monte Zión”, la cual fue construida hace varios siglos sobre las ruinas de la sinagoga de Palma. La parte de abajo de la pared, es todo lo que quedó de la sinagoga, y los Chuetas (descendientes de los judíos de Palma que fueron forzados a convertirse hace siglos atrás) han mantenido la costumbre de tocar las piedras y besar su mano mostrando que no han olvidado su herencia judía”, dijo.
Con el tiempo, Freund ha logrado ayudar a miles de descendientes de judíos a reconectarse a sus raíces. En Jerusalem, ha creado un instituto de conversión conocido como “Majón Miriam”, el cual lleva el nombre de su abuela Dr. Miriam Freund – Rosenthal. El instituto ha asistido a varios descendientes de judíos de toda Latinoamérica, España y Portugal a reconectarse con sus raíces.
De acuerdo a todos los cálculos, hay millones de marranos en el mundo. “Ellos son descendientes de los judíos españoles y portugueses que se convirtieron bajo coacción, muchos de los cuales han continuado practicando el judaísmo en secreto a pesar de la persecución que han enfrentado a manos de la inquisición española”, dijo y agregó. “Los marranos están viviendo un increíble fenómeno, pero el mundo judío los ignora”.
Pero los marranos no son la única comunidad que ha llamado la atención de Freund en el mundo hispano. Otra comunidad es la de los judíos Inca de Trujillo en el noreste de Perú.
Cuando visitó el pueblo de Trujillo estaba sorprendido. “Gran parte de mi sorpresa fue que afuera del avión vi un gran grupo de judíos inca esperándome. Ellos se autodenominan Bnei Moshé (los hijos de Moshé). Había docenas de hombres con kipá y mujeres vestidas con recato, con banderas israelíes flameando y cantando canciones en hebreo”, recuerda.
“El presidente de la comunidad, Luján Aquiles, nos llevó a un autobús cubierto de azul y blanco y con una estrella de David. Nos transportaron a un pequeño pueblo en las afueras de la ciudad, donde Luján dijo que habían construido una especie de kibutz. Los miembros de la comunidad se mudaron allí para poder llevar una vida judía religiosa. Nos llevaron a su sinagoga, donde recitamos la plegaria de la noche. Cerré mis ojos y los escuché rezar. Por un momento prácticamente me olvidé dónde estaba – en Trujillo y no en Israel”, dice Freund.
Continuará…







