Descubriendo el pasado judío de Portugal

Descubriendo el pasado judío de Portugal

Al final de un estrecho, camino empedrado, en el corazón de la ciudad norteña de Portugal, la ciudad de Oporto, se encuentra un antiguo monumento al valor y la ingenuidad judía.

Hace muchos años, trabajadores a cargo de renovar una estructura medieval en la calle Sao Miguel 9, en el antiguo cuarto judío, descubrieron una entrada secreta en el piso. Cuando la removieron, ingresaron a un gran cuarto lleno de polvo, el cual tenía un inusual hueco en la fachada.

Historiadores locales y expertos fueron rápidamente llamados y ellos lo identificaron como el arca sagrada de una sinagoga secreta, la cual fue utilizada por los “judíos escondidos” portugueses luego de las conversiones forzadas al cristianismo en 1497. Este fue el año en que el monarca portugués, el rey Manuel I, ordenó cruelmente a los judíos de su reino ir a ser bautizados.

A pesar del trauma vivido, muchos de los anusim (palabra hebrea para “aquellos que fueron forzados”), como comenzaron a ser llamados, continuaron practicando el judaísmo en forma secreta, mientras que hacia afuera profesaban el cristianismo. Arriesgando a su familia y a ellos mismos, lucharon por mantener la fe de sus antecesores a lo largo de los siglos.

Para un visitante en Oporto, el arca es un símbolo tangible de la presencia judía, la cual en su momento floreció allí y a lo largo del país. De hecho, mientras que fijo mi mirada en el agujero de la pared y paso mi mano sobre la suave piedra, me maravillo del coraje que tuvieron para desobedecer a la inquisición y a sus secuaces.

Sin embargo, esto es lo que incontables números de anusim (a los cuales los historiadores suelen referirse con el peyorativo nombre de “marranos”) decidieron hacer en Portugal y otros lados. En 1506, cientos de ellos fueron asesinados en las calles de la capital en lo que se conoció como La Masacre de Lisbón.

Luego, en 1536, la inquisición portuguesa fue establecida, y continuó cazando a aquellos que eran sospechados de ser cripto-judíos. Desde 1540 hasta bien entrado el siglo XVIII, cientos de decenas de anusim fueron llevados a cortes eclesiásticas, los cuales no dudaron en quemar en la hoguera a aquellos que encontraban culpables de seguir la ley de Moisés.

Pero incluso ante tal persecución, los anusim continuaron cumpliendo el judaísmo. Qué tributo es para su determinación que se tomaron la molestia de construir casas clandestinas de adoración para mantenerse leales al Dios de Israel.

PERO SINAGOGAS SECRETAS no son la única reliquia tangible del pasado judío de  Portugal, el cual está siendo descubierto hoy día. Más intrigante y excitante, es el proceso de descubrimiento que está teniendo lugar a medida que más anusim portugueses desean reconectarse con su herencia judía.

El último miércoles, en el último piso de la sinagoga Mekor Jaim de Oporto, me senté con unos 60 anusim portugueses, dentro de los cuales unos cuantos ya han retornado formalmente al judaísmo. Cantaron canciones en hebreo, recitaron bendiciones tradicionales antes y después de comer, y relataron conmovedoras historias personales.

Una de ellas, a la cual llamaré Miriam, es una investigadora en la Universidad Local. Ella comentó como su madre encendía velas cada viernes en forma clandestina, en una punta escondida de su casa, lejos de los curiosos ojos de los vecinos. Y a pesar de crecer en una sociedad sumamente católica, ni ella ni sus hermanos fueron bautizados, manteniendo una tradición familiar que data de varias generaciones atrás, en la familia de su madre. “Aquí, en la sinagoga, me siento sinceramente en casa”, me dijo.

Hace unos meses, la pequeña comunidad judía de Oporto, tuvo elecciones con el fin de elegir un nuevo presidente. Y mientras dichas elecciones son comunes en el mundo judío, el resultado en Oporto fue muy significativo. Por primera vez, uno de los anusim locales, el Prof. José Felipe Ferrao, fue elegido para liderar la comunidad. De pequeño, recuerda, sus padres le advirtieron que nunca vuelva a contar las estrellas del cielo, para que los vecinos no sospechen que practica el judaísmo.

Esto, después de todo, fue como los cripto-judíos de Portugal determinaban cuando el shabat había finalizado.

Hace 23 años, cuando era estudiante en París, Ferrao fue a una sinagoga para el servicio de Kabalat Shabat y tuvo una gran experiencia: “Nunca lo olvidaré. Sentí como si hubiese sabido las canciones y las plegarias de toda la vida, como si fuesen una parte intrínseca de mi”, dijo. Pasó las siguientes dos décadas estudiando sobre judaísmo y acercándose a la fe que la inquisición intentó, aunque no logró, apagar.

HACE TAN SOLO DOS AÑOS, Ferrao, junto con otros 15 anusim de Oporto, vinieron a Jerusalem y pasaron un proceso formal de retorno al judaísmo ante un tribunal rabínico, con la ayuda de Shavei Israel, organización que presido. Ellos se encuentran hoy en día en el centro del renacimiento judío en Oporto.

De hecho, a lo largo del mundo de habla hispana y portuguesa, hay cientos de miles de anusim, y posiblemente más aún, que aún cargan la chispa judía dentro de ellos y que desean retornar.

Israel y el mundo judío les debe a ellos y a sus ancestros el recordar la angustia y sufrimiento que han pasado y facilitarles la posibilidad de retornar.

Específicamente, hay unos pasos que pueden y deben ser tomados para ayudar a los anusim, los cuales incluyen publicar más material en español y portugués,  mandar profesores y rabinos para asistirlos y aumentar la conciencia sobre su existencia para así poder facilitar su reintegración a la comunidad judía.

De España y Portugal a Brasil, al sudoeste de los Estados Unidos, el número de anusim que deciden comenzar la búsqueda de regreso al judaísmo está aumentando, incluso cuando tantos jóvenes judíos están tristemente alejándose de nuestro pueblo. Ahora, más que nunca, debemos abrir nuestra puerta colectiva y permitirles regresar a casa.

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