El Colón de los judíos escondidos – Parte 2
Mezuzá china
Kaifeng es una ciudad china típica. La misma, es el último lugar en la tierra donde uno puede esperar encontrar descendientes de judíos. Pero también allí Freund encontró una comunidad la cual se aferra a sus raíces judaicas.
“Durante una de mis visitas a la ciudad caminé a lo largo de una calle antigua donde la mayoría de los judíos de la comunidad solían vivir. Mientras que caminaba por la calle vi una mezuzá en la puerta, cosa que nos es común en un lugar como China”, dijo Freund.
“Golpeé la puerta, y una señora mayor, de 80 años, llamada Zhao respondió. Una vez adentro, vi que tenía varios ítems judíos orgullosamente desplegados en su modesta casa, como una copa de kidush, una estrella de David en su pared y muy bellas artesanías de papel que ella había realizados sobre temas judaicos”.
Zhao le comentó a Freund que ella era la última miembro remanente que de la comunidad judía de Kaifeng que vive en dicha calle, dado que los otros se han mudado a diferentes partes de la ciudad. “Tengo una nieta que recientemente se ha comenzado a interesar en sus raíces y en el judaísmo y que está evaluando la posibilidad de realizar aliá”, le comentó.
Más tarde, Freund se encontró con un grupo de jóvenes chinos descendientes de judíos, incluyendo la nieta de Zhao. “Estaba sumamente impresionado por la determinación de estos jóvenes de mudarse a Israel”, dijo Freund.
La nieta de Zhao fue una de las voceras principales del grupo, diciéndole a Freund que “esta es la tierra de nuestros antepasados, y es nuestro sueño y el sueño de nuestros ancestros el de volver a Israel”. Freund anotó su información y cuando volvió a Israel logró obtener visa para varios miembros de la comunidad, incluyendo la nieta de Zhao.
“Luego de un año de estudios intensos, todas lograron convertirse al judaísmo bajo los auspicios del Gran Rabinato. Actualmente todas viven en Jerusalem y algunas estudian en la Universidad de Jerusalem”, dijo.
Y este no es el único logro de Freund. Hace algunos años atrás visitó el pueblo de Visoky, en una parte alejada del sur de Rusia, para así conocer de cerca a los judíos Subotniks – descendientes de un grupo de campesinos rusos los cuales se convirtieron al judaísmo hace dos siglos atrás (sin confundirlos con los subotniks que se mantuvieron cristianos).
Dentro de los subotniks más populares se encuentran el ex jefe del ejército Rafael Eitan, el ex Comandante del distrito norte de la policía Alik Ron y demás.
Una señora mayor subotnik, llamada Tanya, se le acercó a Freund a su llegada y le dijo que toda su familia ya había realizado aliá pero que ella se encontraba trabada allí, debido a un cambio en la política israelí respecto a los judíos subotniks.
Asimismo, los miembros de la comunidad dijeron que estaban sufriendo antisemitismo a manos de sus vecinos no judíos. “Me entregaron una carta muy conmovedora la cual le habían escrito al Primer Ministro de ese entonces, Ariel Sharon, donde le pedían su autorización para realizar aliá”, dijo Freund.
“El tema era cercano al corazón de Sharon y después de haber recibido la carta ordenó permitir a las 20 familias que habían firmado la misma realizar aliá”, agrega Freund. Entre ellas se encontraba Tanya.
La tribu perdida de Israel
Freund es aparentemente la dirección primordial de aquellas comunidades judías remotas y descendientes de judíos. Se dirigen a él de todo el mundo y le piden que los visite.
Esto, comenzó hace 15 años atrás, después de que Freund realizó aliá desde Nueva York y trabajaba para Biniamín Netanyahu, durante su primera cadencia. Él era el vice director de comunicaciones, el David Bar-Ilan de nuestros días.
Un día, una carta de la comunidad Bnei Menashé del noreste de la India, dirigida hacia el Primer Ministro llegó a su oficina. Los Bnei Menashé, los cuales clamaban ser descendientes de una tribu perdida de Israel, han estado escribiendo a cada Primer Ministros desde Ben Gurión en adelante, pero nunca han recibido una respuesta.
Luego de estudiar el tema y de encontrarse con miembros de la comunidad, Freund llegó a un acuerdo anual con el Ministerio del Interior, el cual permitiría a 100 Bnei Menashé venir a Israel, realizar la conversión y recibir ciudadanía.
Subsecuentemente, su organización, Shavei Israel, construyó centros educacionales en la India destinados para la comunidad de Bnei Menashé. En Marzo del 2005, luego de dos años de investigación, el Gran Rabino de Israel, el Rabino Shlomo Amar reconoció a la comunidad como poseedora de raíces judías. A lo largo de las últimas décadas, aproximadamente 1700 Bnei Menashé han realizado aliá. Otros 7232 Bnei Menashé aún se encuentran en la India, esperando recibir permiso para mudarse a Israel.
La última vez que Freund logró obtener una autorización para que un grupo de Bnei Menashé llegue a Israel fue en el 2007, cuando 203 personas del estado de Manipur en la India realizaron aliá. Desde ese entonces, la aliá ha sido detenida.
Freund es una persona amable. No se enoja. No levanta su voz. Pero se encuentra frustrado: “simplemente no comprendo porque estas excelentes personas se encuentran trabadas y son forzadas a esperar años antes de que le permitan cumplir su sueño. Este es un gran error. Los Bnei Menashe desean estar aquí y se lo merecen”, dice.
“Cuando estuve allí conocí a una familia cuyo hijo es una soldado que se encuentra sólo en Israel y que sirve en el ejército israelí, arriesgando su vida, mientras que el gobierno israelí no permite a su familia reunirse con él aquí. Hay actualmente 18 soldados que están solos allí y los cuales se encuentran trabados en la India. Es desgarrador”.
Algunos sostienen que ellos desean venir para mejorar su situación financiera.
“Si ese fuera el caso, entonces esperaríamos que un cierto porcentaje deje Israel y se mude al occidente, pero todos se han quedado aquí. Luego de que llegan aquí, prácticamente nadie se quita la kipá. Son muy religiosos y sionistas comprometidos. Hemos realizado un estudio exhaustivo sobre los inmigrantes de Bnei Menashé y hemos descubierto que solo el 5% de la comunidad recibe ayuda social. Todo el resto trabaja para mantenerse”.
Unos de los argumentos que han sido oídos en el pasado contra la aliá de Bnei Menashé es que la mayoría se muda a los asentamientos.
“Durante los primeros años del proceso de conversión, no había apoyo estatal, y los únicos lugares que estaban dispuestos a aceptarlos eran las comunidades de Judea y Samaria. Pero esta ha resultado en una creencia errónea de que todos se mudaban a los asentamientos debido a una agenda política. Por lo tanto, los últimos dos grupos de inmigrantes que llegaron fueron llevados directamente a las comunidades en el norte y en el sur del país”.
¿Está seguro que todos estos grupos son realmente descendientes de judíos?
“Debemos tener cuidado porque es fácil dejarse llevar y comenzar a ver judíos por todos lados. Por lo que siempre soy escéptico al principio. Hace dos años atrás, recibí una carta de un grupo de americanos, los cuales reclaman tener ascendencia judía. Me han enviado mucho material, y comprendí rápidamente que su argumento no tenía base. Por lo que les contesté cortésmente y les dije que creo que la evidencia es insuficiente para poder comprobar su reclamo. Mientras que todas las personas tienen el derecho a autodefinirse como lo desea. No es mi lugar juzgarlos”.
¿Qué lo motiva?
“Lo veo como la misión de mi vida. Hay personas que viajan grandes distancias para ver bellos paisajes. Yo voy a ver judíos. Somos una pequeña nación y no tenemos muchos amigos. Por lo que deberíamos contactar a los descendientes del pueblo judío para cultivar una relación más fuerte con ellos. Hace dos años atrás, un estudio genético el cual tuvo lugar en España y Portugal demostró que el 20% de la población masculina de Iberia tiene genes judíos. Debido a todas las persecuciones que hemos sufrido, el pueblo judío fue dispersado a los cuatro rincones de la tierra. Por lo que no sorprende que haya rastros y remanentes de judíos en todo tipo de lugares remotos. Hay millones de personas de ese tipo allí afuera y mi sueño es llegar a cada uno de ellos. Nos corresponde ayudarlos, porque solo podemos beneficiarnos de esto, desde la diplomacia hasta el turismo”.







