Parashá Jukat-Balak
Por: Rav Reuven Tradburks
1ª Aliá (Bamidbar 19:1-20:6) Pará Adumá: Esta es la ley de la Torá. El Cohen Eleazar quitará del campo un novillo rojo sin ningún defecto que nunca haya trabajado. Se lo quema. Junto con él se queman cedro, hisopo y hebras rojas. Los Cohanim envueltos en el proceso son Tamei hasta el anochecer. Las cenizas se utilizan para purificar a los que son Tamei a causa del contacto con los muertos. En el tercero y séptimo día se mezclan estas cenizas con agua y se salpican sobre la persona Tamei. Sin este proceso, alguien que estuvo en contacto con un muerto, no puede volverse Tahor. El hisopo se sumerge en las aguas purificadoras y se salpica sobre las personas o las vasijas que requieren purificación. Una persona tahor salpica a alguien tamei en el tercero y séptimo día y se vuelve tamei por el día. Alguien que entra en contacto con un muerto, no hace esta purificación, y entra en el Mishkan, comete un pecado muy serio. Miriam muere después que el campamento viaja al Midbar Zin en el primer mes. La gente se queja: ¡Ah! Si hubiéramos muerto como los otros (en los 40 años) ¿Por qué nos sacaste de Egipto para venir a morir en este lugar horrible? Moisés y Aarón fueron al Mishkan; la gloria de D-os se les apareció.
Aunque es una mitzva enterrar a los muertos, la muerte profana. La tuma por el contacto con el muerto, previene la entrada al Mishkan, el área sagrada. Una teoría que hemos desarrollado acerca de tuma, es de la opinión que la entrada a lugares sagrados demanda un sentimiento elevado de nuestra majestuosidad. D-os es Majestuoso, nosotros majestuosos. La muerte desmoraliza. Nosotros sentimos: ¿Que vale todo? Todos terminamos en el mismo lugar. Hiere nuestro sentido de majestuosidad. Una mirada detallada de los rituales de purificación va más allá de esta breve reseña, pero puede verse como una renovación de nuestra majestuosidad. La anormalidad de la ley de la Pará Adumá es: el Cohen que ayuda a purificar a los demás, es Tamei por el día. El Rabino de Lubavitch vio en esto una imagen grande: nuestros hermanos judíos pueden ser más puros, aunque debemos desear sacrificar una parte de nosotros para atraerlos, tal como lo hizo el Cohen.
Miriam muere una vez concluidas las leyes de purificación por contacto con los muertos. Con poca algarabía han pasado 39 años. Comienza la segunda toma en la marcha hacia la tierra. Las quejas de la gente ahora tienen una relación al pasado. Tiempo atrás, hace 39 años, se quejaron: ¿Por qué nos sacaste de Egipto para morir en el desierto? Ahora se quejan: ¡Ah, sí muriéramos en el desierto! Pero más importante es la muerte de Miriam que desmoraliza al pueblo. El Midrash mantiene que el agua fluyó por el mérito de Miriam. Paró con su muerte. Pero, el hilo simple de la historia es que la muerte de líderes desmoraliza al pueblo. Deja un vacío. El pueblo tiene por delante una tarea desalentadora, entrar a la tierra y conquistarla. La pérdida de Miriam desmoraliza, y entonces se quejan.
2ª Aliá (20:7-21)
D-os le dice a Moisés: junta al pueblo hacia la roca. Háblale a la roca. Surgirá suficiente agua para ellos y sus rebaños. Moisés dijo: escuchen rebeldes. ¿Surgirá agua de la roca? Moisés golpeó la roca. Surgió agua, suficiente para los rebaños. D-os le dijo a Moisés y a Aarón: ya que no creyeron en mí, no entrarán a la tierra. Moisés envía mensajeros al Reino de Edom. Ustedes conocen la historia de vuestro hermano Israel: salimos de Egipto con la ayuda de D-os. Tenemos que cruzar sus tierras, sin costo alguno para ustedes, para entrar en nuestra tierra. El Rey dijo que no. La gente contestó: nos quedaremos en el camino y pagaremos por el agua. Edom dijo que no y llegaron con una gran cantidad de gente. El pueblo retrocedió.
Si la pérdida de Miriam desmoraliza, la inminente pérdida de Moisés y Aarón hace más grande el problema. Pero del otro lado, es una poderosa declaración de la grandeza, la capacidad, la confianza de D-os en Su gente. El pueblo judío es más grande que cualquier líder, incluso Moisés, Aarón, y Miriam. Ustedes pueden tomar la tierra, con o sin ellos. El pueblo judío siempre tendrá grandes personas, pero el pueblo judío es un gran pueblo. La Torá concluirá con los grandes líderes sin cumplir su sueño de entrar a la tierra. Pero lejos de ser una distopía y aunque no es una utopía, es una aserción de que el pueblo judío, como pueblo, se eleva por arriba de la presencia o ausencia de líderes individuales. La muerte de Miriam, luego la de Aarón, y finalmente la de Moisés afirman la grandeza del pueblo de Israel.
Aunque Moisés acababa de recibir la noticia de que no entraría en la tierra, nunca se hubiera sabido por su comportamiento. No hay ni siquiera una pequeña vacilación en guiar al pueblo hacia la tierra. El liderazgo es un servicio público. Moisés es un líder incapacitado; no obtendrá ningún beneficio de guiar al pueblo. Él no verá la tierra. Pero no está en eso por su beneficio. Su servicio es para el pueblo. Ellos entrarán a la tierra. Y, él debe guiarlos.
3ª Aliá (20:22-21:20) En Har Hor, se le dice a Aarón que morirá. Sobre la montaña, Moisés viste a Eleazar en las ropas de Aarón. Aarón muere. Todo el pueblo está de duelo por 30 días. El Rey de Arad en el Negev oye y lucha con el pueblo. El pueblo predomina. El pueblo viaja para esquivar a Edom. El largo trayecto exaspera a la gente. Ellos se quejan. Las serpientes atacan. La gente tiene remordimientos por sus pecados. D-os le dice a Moisés que haga una serpiente de cobre. Cuando la gente la mira, se recuperan. El viaje lleva al pueblo al este de Moab. Viajan al norte al área de Emori. Los viajes están anotados en el libro de las guerras, viajando hacia la fuente. Cantaron de su suerte y sus viajes.
En Bamidbar, el tema del castigo es dominante. Y aunque debemos admitir que nuestras fallas reciben castigos, igualmente importante es la variedad de maneras en que aliviamos los castigos. Aquí, mira a la serpiente de cobre y te recuperarás. Este es otro ejemplo del tema dominante en toda la Torá: el amor de D-os por el hombre y por todo el pueblo judío. Nunca se destruye completamente la humanidad. Ni el pueblo judío. Ciertamente hay castigo. Pero, en fin, erramos bastante. No podemos ignorar la justicia Divina. Pero tampoco podemos ignorar la irrefutable lealtad de D-os hacia Su gente. El final nos muestra que todos los castigos son episodios de aliento. Él, una vez más, es leal con nosotros.
La tortuosa marcha es confusa. Del desierto de Sinaí hasta Israel es yashar, yashar. Derecho hacia el norte. Entren a Israel por el Negev. Viajen al norte hacia Hebrón. Sigan viajando. Derecho. Sin embargo, viajan al este, a las naciones en la orilla este del Jordán. Edom les niega la entrada. Entonces viajan al sur hacia Eilat, cruzan más lejos hacia el este, viajando por el medio de lo que hoy en día es Jordania. Más o menos de la manera que viajamos a Petra. Terminan opuesto a Jericó. Y desde allí, una vez que entran en la tierra, viajarán a Shejem. ¿Por qué este gran, gran arco hacia el este, y después al norte a través de Jordania? ¿Por qué no entrar por el Negev, derecho hacia el norte? La Torá no nos dice. Pero podemos especular. Hasta este momento en la historia judía, el pueblo judío entró en la tierra tres veces: Abraham. Ya’acov cuando regresó de Labán. Y los espías. Y ahora. ¿A quién quisieras seguirles los pasos? Ambos, Abraham y Ya’acov entraron por el norte y fueron inmediatamente a Shejem. Los espías vinieron del sur por Hebrón. El pueblo judío sigue los pasos de Abraham. Con la intención de evitar la ruta más simple y directa, yashar, yashar, de los espías. ¿Qué pasos seguimos nosotros?
4ª Aliá (21:21-22:12) Se envían mensajeros a Sijón para obtener permiso para cruzar el territorio. Sijón los enfrenta en guerra. Sijón es completamente derrotado. El pueblo se asienta en la tierra de Emori. Viajan a la tierra de Og, el rey de Bashan. D-os les dice que tendrán éxito con Bashan, así como lo tuvieron con Sijón. Derrotan a Og, y llegan a las planicies de Moab, opuesto a Jericó. Balak, el rey de Moab, le teme al pueblo judío; son como un buey, arrasando lo que encuentran en el camino. Él le envía mensajeros a Bilaam, pidiéndole que maldiga al pueblo judío. Bilaam dice que él sólo hará lo que D-os indique. D-os le dijo que no vaya porque el pueblo judío está bendecido.
En esta marcha del lado este del Jordán, lo Divino está notablemente ausente. Israel manda mensajeros a Sijón. No hay un mandamiento Divino. Moisés vigila las ciudades a lo largo de la ruta hacia la tierra. Ha comenzado la marcha hacia la tierra. Y mientras que hasta este momento la marcha de la gente ha sido con el Mishkan en su medio, la maná cayendo del cielo, lentamente está ocurriendo el cambio de liderazgo a las manos del hombre. El pueblo judío baila con D-os, a veces Él conduce. A veces nosotros. En este baile, lo Divino le permite conducir al pueblo judío. Siempre presente, Él vigila. Pero el hombre está guiando esta marcha.
Balak considera que, si el pueblo judío puede derrotar al más fuerte de los fuertes, Sijón y Og, derrotar al pueblo judío demanda más que habilidad militar. Reconoce que el poder del pueblo judío está en su espíritu. Este es el espíritu que debe ser quebrantado.
Esta historia es una fuerte lección en autopercepción. Los espías pensaban que la gente de la tierra los veía como saltamontes. Aquí, Balak describe al pueblo judío como bueyes. La diferencia entre los dos es quien está hablando: ¿es que nosotros nos imaginamos lo que la gente piensa de nosotros, o es que la gente nos está diciendo lo que realmente piensan de nosotros? Los espías no tenían la menor idea que pensaba la gente de la tierra del pueblo judío, todo lo que podían hacer era imaginar. ¿Qué es lo que yo pienso que tu piensas de mí? Eso dice mucho más de mí que de ti. Como si dijera: si yo fuera tú, pensaría que soy un saltamontes. Porque eso es lo que pienso de mí. Aquí, Balak se dice a sí mismo lo que piensa del pueblo judío. Bueyes. Poderoso. Formidable.
5ª Aliá (22:13-38) Bilaam les dijo a los mensajeros que regresen a Balak, ya que D-os le había dicho que no se una a ellos. Balak trató otra vez, enviando a personajes importantes como mensajeros. Le prometió grandes honores a Bilaam. Bilaam le respondió que incluso una promesa de una casa repleta de plata y oro no le permitiría ignorar la palabra de D-os. D-os dijo: si estos hombres desean que te unas a ellos, puedes ir, pero di sólo lo que Yo te digo. Bilaam se despertó, ensilló a su asno, y se unió a los nobles de Moab. D-os estaba enfadado. Un ángel con una espada apareció delante del asno, y el asno se desvió para un costado. Luego se paró frente a un paso estrecho; la pierna de Bilaam se estrujó contra el costado. Luego bloqueó el paso del estrecho corredor y el asno se paró. Bilaam golpeó al asno. El asno hablo: ¿por qué me golpeas? ¿acaso no te he servido lealmente? Entonces Bilaam vio al ángel con la espada. El ángel habló: tú no has visto lo que el asno vio. Ahora ve, pero sólo di lo que D-os te indica que digas. Bilaam continuó con los mensajeros de Balak, mientras que Balak vino a saludarlo. ¿Por qué Bilaam no has venido? Bilaam respondió que sólo diría lo que D-os le indique.
Esta historia nos presenta con la complicación de nuestra relación con las naciones no-judías. Balak y Bilaam ven un mundo de poderes más allá del mundo racional y físico. Ellos creen en el poder de maldecir a la gente. Y que este poder se les da sólo a ciertas personas. Y debemos pensar que Bilaam tuvo éxito con sus poderes, porque Balak nunca duda de las habilidades de Bilaam. Además, Bilaam disfruta de comunicación de D-os. Cuando entren en la tierra, el pueblo judío se tendrá que enfrentar con el mundo oculto, con gente que cree en todo tipo de poderes que competirán con nuestro D-os por nuestra atención. Hay un enérgico debate con respecto a la autenticidad de los poderes de Bilaam, sin embargo, la simple lectura de la historia pareciera indicar que Bilaam es un profeta, uno a quien D-os le habla, y que previamente, usó sus poderes con éxito.
7 ª Aliá (23:27-25:9) Balak y Bilaam prueban otra vez de un lugar diferente. Bilaam evita su brujería y mira al pueblo judío. El declara: que maravilloso es el pueblo judío. Son como los árboles, jardines regados, poderosos. D-os los salvó: son como leones agazapados. Los que los bendicen son bendecidos. Balak está nuevamente enojado; Bilaam asegura que dice lo que D-os le indica. Bilaam declama su profecía con respecto a las otras naciones: todas fracasarán en frenar a Israel, incluyendo Moab, Edom, Amalek, Keini. El pueblo judío comenzó a ser seducido por las mujeres de Moab, adhiriéndose a sus dioses. Pinjas se levantó y golpeó a un hombre judío y a una mujer midianita delante del pueblo.
Bilaam mira al pueblo judío y ve su belleza. Balak que sólo escuchó acerca del pueblo judío, los vio como un buey, eliminando todo por su camino. Bilaam no se satisface sólo con escuchar, pero mira a la gente y los ve como árboles, agua, y jardines.
Balak entendió que el poder del pueblo judío está en su relación con D-os. Y esa relación puede estropearse incitando a pecar a los judíos. Apelando a las debilidades humanas y provocando a pecar a los hombres es una verdadera vulnerabilidad del pueblo judío. Maldecir puede que no funcione, provocarlos a pecar funcionará.







