Parashá Koraj

Parashá Koraj

La historia de la rebelión de Koraj es similar a la historia de los espías de la semana pasada. Las dos son un rechazo de lo Divino, aunque en las actividades extraviadas de los humanos. En el pecado de los espías, aunque D-os repetidamente nos prometió la tierra, la realidad de la marcha asustó a la gente. El sentido de insuficiencia, de debilidad, de falta de confianza, de inferioridad ante las naciones de la tierra, llevó al pueblo a poner reparos. Como si dijeran: somos insuficientes incluso con las promesas de D-os. Por otro lado, Koraj no sufre de un sentido de insuficiencia, más bien de lo opuesto, de una autoimagen pomposa. Yo soy la mejor persona para guiar al pueblo. A pesar de que D-os elige a Moisés una y otra vez, la autopercepción pomposa de Koraj lo lleva a desafiar el liderazgo de Moisés. Como si dijera: yo conozco mejor que lo Divino quien es el mejor para guiar a este pueblo y ese soy yo. Autopercepciones opuestas, las mismas conclusiones. Con los espías, el pueblo se sintió insuficiente. Con Koraj, él se sintió superior. Las historias en Bamidbar, se centran en la realidad de la naturaleza humana; el desafío de la lealtad a lo Divino entre las numerosas debilidades humanas. Y son numerosas las debilidades.

1ª. Aliya (Bamidbar 16:1-13) Junto con Datan, Aviram, On y otros 250, Koraj organizó una rebelión contra Aarón y Moisés. Ellos declararon: todos somos sagrados, ¿por qué entonces ustedes están por arriba nuestro? Moisés estaba perturbado. Él respondió: D-os Mismo, ratificará a quien Él elije. Traigan una ofrenda de incienso y Él elegirá. Moisés le habló a Koraj: ¿Por qué no te satisface servir como un Levi que también buscas ser un Cohen? Moisés llamó a Datan y a Aviram. Ellos se negaron diciendo: tu liderazgo fracasó, porque has fracasado en traernos a la tierra de Israel.

La rebelión es multifacética. Está Koraj. Él busca ser el líder en lugar de Moisés o Aarón. Porque todos somos sagrados. Que es verdad. Datan y Aviram desafían el liderazgo de Moisés; Moisés fracasó en traerlos a la tierra Prometida. Que también es cierto. Pero como en todas las rebeliones, las críticas son verdaderas, pero sólo cuentan la mitad de la historia. Somos todos sagrados, pero, un momento, D-os habla cara a cara con Moisés. No hace lo mismo con ustedes. Y es cierto, Moisés no los guiará a la tierra Prometida, pero llegarán allí. Y ¿qué tal con sacarlos de Egipto, guiándolos al Monte Sinaí? El éxito de un líder dura hasta el anochecer, por la mañana todo está olvidado. En cuanto no hay satisfacción, no hay memoria, los éxitos del pasado son noticias antiguas. Y, ¿acaso nos olvidamos de que la culpa fue de los espías, no de Moisés?

2ª Aliya (16:14-9) Moisés estaba enojado. Le dijo a D-os: no aceptes sus ofrendas. Nunca le saqué nada a nadie. Se dirigió a Koraj: mañana tú y Aarón ofrecerán incienso sobre brasas, cada uno trayendo el incienso ante D-os. Así lo hicieron reuniéndose a la entrada del Mishkan. D-os emergió ante todo el grupo.

El liderazgo en la Torá no es para asistirse a sí mismo, es para servir al pueblo y a D-os. Moisés se siente insultado. No busca ganancia personal. Los que buscan el liderazgo endilgan sus intenciones innobles a los demás. Las críticas dicen más sobre el rebelde que sobre el líder. Los intereses de Koraj son exactamente aquellos que critica en Moisés- poder y ganancia personal. Es irónico criticar a Moisés, cuando en realidad Moisés es el más humilde de todos y no tiene motivos personales. Él es el líder impar: el sirviente desinteresado de su pueblo y de su D-os.

3ª Aliya (16:20-17:8) D-os le advirtió a Moisés y a Aarón: despejen el lugar porque los destruiré. Moisés y Aarón discreparon: uno peca y ¿Tú te enojas con todos? D-os le indicó a la gente: apártense. Datan y Aviram se pararon descaradamente delante de sus casas con sus mujeres e hijos. Moisés: la siguiente prueba mostrará si es que soy enviado por D-os. Si todos ustedes sufren la misma suerte y la tierra los traga, está claro que han disgustado a D-os. Se abrió la tierra consumiéndolos a ellos y a sus familias. Un fuego consumió a los 250 portadores de incienso. Eleazar, hijo de Aarón tomó las vasijas de fuego del incienso porque se habían consagrado por su uso. Utilizó estas para un enchapado de cobre para el altar, para que todos sepan que sólo los Cohanim pueden traer incienso. La gente se quejó con Moisés y Aarón de que estaban matando a la nación. Una nube cubrió el Mishkan.

Por el castigo vemos el pecado. Liderazgo deseado, puestos elevados, reinar sobre otros; su destino era caer bajo, bajo la tierra. Los portadores del incienso deseaban un alto puesto religioso; los consumió el fuego del deseo religioso. El incienso tiene un papel muy importante en esta historia. Moisés les dijo a todos que traigan incienso. En la próxima aliya, durante la plaga, Aarón trajo incienso para detener la plaga. ¿Por qué no otra ofrenda, como un sacrificio? Esta es una suposición, pero tal vez el incienso simboliza lo efímero, lo espiritual, lo intangible. La palabra hebrea para olor es reiaj, parecida a ruaj, espíritu. La palabra para respirar es noshem, relacionada a neshama, alma. El incienso es humo, aroma, flotando, intangible como el alma. El hombre fue creado de la adama, la tierra, y su neshama soplada en sus fosas nasales. Moisés está enseñando una poderosa lección de liderazgo religioso: el liderazgo religioso, buscado por los rebeldes, debe ser como el incienso. Debe ser puro, elevado, sagrado, influido por la pureza del motivo, no por los valores terrenales de poder e influencia.

4ª Aliya (17:9-15) D-os quería destruir a la gente. Aarón evitó esta calamidad trayendo inmediatamente el incienso, ubicado entre los muertos y los vivos.

La intención de D-os de destruir al pueblo, es un tema repetido. Pero nunca ocurre. Este es un tema crítico: una cosa es lo que la gente se merece. Lo que realmente reciben es otra cosa. Es posible que el hombre se merezca la destrucción, pero el poder de la compasión de D-os, atenúa la dureza que nos merecemos. Hemos visto este tema una cantidad de veces, la destrucción es evitada. Hay que leer la historia hasta el final. La Torá no es la historia de la ardiente ira de D-os. Es la historia del amor de D-os por el pueblo judío, frenando lo que nos merecemos gracias a su amor.

5ª Aliya (17:16-24) Moisés dijo: inscriban los nombres de cada tribu en una rama, con el nombre de Aarón en la rama de Levi. La rama que brota es la elegida. Las pusieron todas en el Mishkan. La de Aarón brotó.

La rama en la Torá es un símbolo de poder, la rama de Moisés era el vehículo para las plagas, derrotando a Paró a través del Poder Divino. La rama brotada de Aarón es el símbolo de su derecho Divino al poder de liderazgo religioso. Su poder no viene de su iniciativa, viene de la aprobación Divina.

6ª Aliya (17:25-18:20) D-os dice: ubica a la rama de Aarón como un recuerdo de esto. La gente se quejó a Moisés porque los que se acercaban al Mishkan, morían. Los Cohanim y los Levitas son los encargados de proteger la santidad del Mishkan. Mientras que los Cohanim servirán en el altar, los Levitas les servirán a ellos y protegerán la santidad de todo el Mishkan. Los Cohanim deben proteger y disfrutar de las ofrendas sagradas. Se les entregan porciones de las ofrendas para consumir, pero con estricta santidad. La agricultura también tiene productos sagrados, regalos que se dan a los Cohanim, consumidos en estricta santidad. Los animales primogénitos son regalos sagrados para los Cohanim, ofrecimientos consagrados, consumidos por los Cohanim, mientras que los primogénitos humanos son redimidos. Los Cohanim no recibirán una parte de la tierra de Israel, D-os es su fracción.

La gente se queja que la proximidad a D-os es dura, amenazante a la vida. Moisés les asegura que los Cohanim y los Levitas protegerán la santidad, asegurándose que todo se hace de acuerdo con las demandas de santidad del Mishkan.

7ª Aliya (18:21-32) Los Levitas también reciben Maaser, en lugar de una porción de la tierra. Ya que los Cohanim y los Levitas son responsables por la santidad, se deberían evitar las infortunios. Los Levitas deben dar una parte de su Maaser a los Cohanim. El Maaser de los Levitas es diferente de las porciones del Cohen, ya que no tienen la santidad que requiere su consumo en un lugar específico y con pureza. El Maaser es de la propiedad del Levita, un beneficio por su servicio público. Se entiende perfectamente los beneficios que se le dan a los Cohanim y a los Levitas por su servicio público. Pero la Torá no sólo señala lo que obtienen, pero también lo que no reciben. Aquellos que están en posiciones religiosas de poder, pueden fácilmente utilizar esa posición para sacar riquezas de un público complaciente. Se les indica a los Cohanim y a los Levitas que obtendrán porciones de las ofrendas, eso y nada más. No tierra, no oro y plata, no palacios. Sólo los regalos asignados.

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