Basia Wieczorek – polaca de “tercera generación” realiza aliá

Basia Wieczorek – polaca de “tercera generación” realiza aliá

z5488162X-296x300Una historia cada vez más común entre los judíos de Polonia: un abuelo, yaciente en su lecho de muerte, revela a uno de sus nietos el sorprendente secreto – que él, y por lo tanto su familia, son judíos. El fenómeno ha ocurrido tan frecuentemente que algunos observadores se han referido a él como la aparición de los judíos “escondidos” de Polonia.
Basia Wieczorek es una de esas personas, si bien explica que los judíos polacos se refieren a sí mismo como parte de la “primera”, “segunda” o “tercera” generación desde el holocausto. Dónde te encuentras en el espectro puede causar un gran impacto en la identidad judía.

Wieczorek acaba de terminar de escribir la tesis de su Master en Educación a través de los Medios de Comunicación en la Universidad de Varsovia, sobre el tema “Identidad Judía en la Tercera Generación”. Se graduará en unas semanas e inmediatamente después realizará aliá, donde vivirá en el centro de absorción de Jerusalem.

Wieczorek dice que la historia del redescubrimiento judío en Polonia va más allá de abuelos escondiendo sus raíces durante y luego de la Segunda Guerra Mundial. Si bien es cierto que varios judíos – especialmente niños – que sobrevivieron el holocausto fueron secuestrados por familias no judías, no era simplemente que estaban demasiado asustados para volver a identificarse con su fe cuando los nazis fueron finalmente vencidos.

Wieczorek da el ejemplo de su propia abuela. “Su familia fue atrapada dentro del gueto de Varsovia durante la guerra, pero mi abuela logró escapar pagándole al guardia de seguridad del edificio del palacio de justicia, el cual se encontraba exactamente entre el gueto y el resto de Varsovia. Fue llevada a vivir con una familia polaca en el pueblo de Poznan, familia que había perdido a su propia hija de la misma edad. Ambas niñas tenían ojos celestes. La mayoría de los vecinos pensó que era la misma persona. Nadie hizo preguntas”.

Luego de la Guerra, la familia adoptiva de la abuela intentó encontrar a sus padres, pero habían fallecido, así como sucedió con todos sus familiares biológicos y toda documentación de su herencia judía. Era muy fácil hacerse pasar por un no judío. Su primer esposo no fue judío, pero su segundo esposo lo fue. “Mi abuelo no estaba avergonzado de su identidad judía”, dice Wieczorek. “Quería criar a sus niños de forma que supieran que son judíos”.

Luego llegó 1968.

Después de que la Unión Soviética endureció sus relaciones con Israel luego de la Guerra de los Seis Días, el gobierno comunista en Polonia llevó a cabo una campaña de discriminación contra los judíos que quedaban en Polonia. “La gente perdió su trabajo, debieron dejar las universidades y colegios”, dijo Wieczorek. “La mayoría de las personas que tenían algún tipo de identidad judía emigraron – a Israel, Europa y los Estados Unidos. El resto decidió esconderse. O dicho de otra manera, las personas que decidieron quedarse tenían una identidad polaca más fuerte que la judía, y realmente no querían dejar Polonia. Algunos incluso criaron a sus hijos como ´católicos extremos´ para que nadie sospeche”.
En 1971, cerca de 13.000 polacos judíos dejaron el país y los miembros remanentes de la “primera” generación simplemente se negaron a decir algo a sus hijos – la “segunda” generación – acerca de su verdadero pasado.

Luego, en 1989, cuando cayó el muro de Berlín, Lech Walesa se postuló como presidente de Polonia, y todo cambió nuevamente.

Con la caída del comunismo, un nuevo fenómeno surgió en Polonia: los campamentos judíos de verano. Estos campamentos eran establecidos y apoyados, muchas veces en secreto, por la “primera” generación (los abuelos), que enviaban a sus nietos – ahora la “tercera” generación – por los veranos… ¡a veces incluso sin decirles a donde iban o que eran judíos!

Wieczorek no fue uno de estos niños; ella supo mediante sus abuelos sobre sus raíces judías cuando tenía 5 años. Comenzó a atender regularmente los campamentos judíos de verano y nos cuenta una interesante historia sobre un chico de 13 años que llegó al campamento completamente en la oscuridad.

“Era justo antes de Shabat, y estábamos decidiendo quién lideraría las bendiciones durante la comida. Y este chico preguntó por qué jugábamos a pretender que somos judíos. Entonces le dijimos, “no estamos jugando”. A lo que respondió, “¿qué? ¿todos ustedes son judíos?”, y le dijimos “y tú también”. No tenía idea de dónde se encontraba. Estaba en un shock total. Llamó a su abuela y ella se lo confirmó.

Ella ni siquiera le había dicho a sus padres a dónde lo estaba enviando. Me encontré con él años después y ¡era madrij de otro campamento judío de verano en Polonia!

El “saltearse” a la segunda generación es común en todas partes de Polonia, agrega Wieczorek. “En la sinagoga, verán a sobrevivientes del holocausto y a sus nietos. Pero la segunda generación no asiste”.

Wieczorek fue al campamento en Varsovia, donde hizo la mayor parte de sus amigos judíos con los cuales creció. “¡Era como un kibutz!” se maravilla. Un segundo campamento, organizado por la Fundación Ronald Lauder, es más religioso en su naturaleza. Wieczorek, ahora de 28 años y que se ha tornado ereligiosa, es madrijá allí.

Además de sus estudios, Wieczorek trabaja para la Foundation for the Preservation of Jewish Heritage in Poland, una organización sin fines de lucro que es responsable de la restitución de propiedad judía de antes de la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, Wieczorek coordina un programa educacional llamado “Recobrar la memoria” que enseña a niños de colegios polacos no judíos sobre el judaísmo y la larga historia judía de Polonia. “Realizan varias actividades, como por ejemplo limpiar cementerios o crear películas sobre los judíos que en su momento vivieron en su ciudad”.

El programa no es una respuesta al antisemitismo; de hecho, Polonia sufre más de indiferencia que de otra cosa, dice Wieczorek. “La gente simplemente no sabe lo que es ser judío. Educando a la generación joven, ellos pueden enseñar a sus padres”.

Wieczorek sueña con mudarse a Israel, desde su adolescencia. Además de su participación y liderazgo en campamentos judíos (también ha asistido a campamentos judíos de verano en Hungría), estuvo en Israel varias veces, la primera en Birthright, y luego como madrijá en varios seminarios de verano de Shavei Israel para jóvenes polacos judíos.

Su familia la apoya pero está preocupada. “Tengo un primo que falleció en un ataque terrorista en el 2003”, dice. “Por lo que mi familia está aterrorizada de que me maten apenas aterrice en el aeropuerto de Ben Gurión. Si de alguna forma sobrevivo milagrosamente, entonces tiene miedo que me lleven derecho del aeropuerto al ejército, a pesar de que saben que ya soy bastante vieja para eso. Y si sobrevivo eso, entonces piensa que voy a tener 20 hijos y no me verán nunca más”.

Los seminarios de Shavei Israel han tenido un gran papel en la vida de Wieczorek. “Me siento mucho más judía ahora”, dice. “No son solo las clases o los paseos. Es el conocer a otras personas judías de toda Polonia, y descubrir que no eres el único que tiene estos sentimientos o luchas. Te siente menos solo”.

La hermana de Wieczorek también siente que el seminario de Shavei Israel le cambió la vida. “Michael Freund le preguntó a mi hermana en un seminario reciente en Katowice qué pensaba del hecho de que yo haga aliá. Mi hermana dijo, ´es una idea loca y peligrosa´. Pero luego de que vino a Israel al seminario de Shavei, se dio cuenta que es un buen lugar para mí”.

Wieczorek está relacionada con Shavei Israel en Polonia hace ya varios años. Trabajó con ambos, el Rabino Yehoshua Ellis, emisario de Shavei en Katowice, y anteriormente con el Rabino Boaz Pash, en Varsovia, en el programa educativo para adultos de “Ner l´Elef”. Wieczorek también se desempeñó como presidente de la Unión de Estudiantes Judíos Polacos. Por lo que definitivamente está bien posicionada para tener una aliá exitosa. “¡Solo necesito estudiar más hebreo!”, dice.

Los judíos “escondidos” que quieren inmigrar a Israel desde Polonia no tienen un camino fácil. Deben probar sus raíces judías, y con tanta documentación destruida – primero por los alemanes, luego por los rusos, y varias veces por medio de familias que ocultaron su identidad judía durante y después de la guerra – esto puede llegar a ser imposible. De hecho, “si lograste sobrevivir la guerra, entonces tus papeles seguramente están faltando de alguna forma”, explica Wieczorek.

Wieczorek fue afortunada: tenía la documentación que necesitaba y se encuentra camino a Israel.

Pareciera que al menos, para esta joven judía polaca, la “cuarta generación” será criada en Israel.

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