El jueves 27 de noviembre podrá ser un día de suerte para los judíos rusos a quienes la fría y descorazonada burocracia no les permite venir a Israel.
Luego de meses de retraso, la Corte Suprema finalmente atenderá la petición de 20.000 subotniks judíos de Rusia, varios de los cuales han encontrado dificultades de recibir permisos de aliá en los últimos años.
Familias han sido divididas, y amados han debido poner sus planes en espera, mientras que un no-civil servicio civil ha puesto numerosos obstáculos en su camino, generalmente aplicando inconsistente e incluso contradictorios criterios.