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El Museo Judío de Río de Janeiro es el más conocido por su colección de 69 menorás y objetos rituales judíos diseñadas por el artista nacido en Rusia y residente en Río, Joseph Feldman. El pequeño museo - el único en Brasil, hasta que abra un nuevo museo en Sao Paulo a finales de este año - ha sido el lugar de salida de facto para turistas judíos y locales por igual. (Río tiene una población judía de 30.000, de un total de 95.000 en el país). Pero el personal del museo estaba desorientado cuando se les preguntaba acerca de la comunidad Bnei Anusim de Brasil. Bnei Anusim (o marranos) llegaron a Brasil de Portugal hace unos 500 años cuando huían del largo brazo de la Inquisición. En 1636 establecieron el Kahal Zur, la sinagoga más antigua de América, en la ciudad de Recife. Hoy en día hay al menos 30 comunidades diferentes de Bnei Anusim repartidos por todo Brasil, algunos con sólo unas pocas docenas de miembros, otros con varios cientos. Hay sinagogas improvisadas y mikvés (baños rituales). El número de brasileños con raíces judías escondidas podría llegar hasta a un 40 por ciento. Pero el Museo Judío de Río generalmente documenta hechos más recientes de la historia judía, a partir de principios del siglo XX. Los visitantes que deseaban saber más sobre el pasado de Bnei Anusim de Brasil -, así como Bnei Anusim brasileños que se preguntan sobre su propia herencia judía – quedaban sin una respuesta satisfactoria. El personal del museo se acercó a Shavei Israel a principios de este año. Habían oído hablar sobre el libro de Shavei Israel “¿Tiene usted raíces judías?”, que ya está disponible en portugués, así como el original en español. Preguntaron si el museo podría tener una copia.
¿Cómo te vistes para una bat mitzvá en Nigeria? No es muy diferente que en Israel - ¡con un vestido de color rosa suave y esponjoso y una corona! Gadi Bentley, que fue el primer emisario de Shavei Israel a la comunidad judía Igbo de África, nos envió esta foto de la niña del bat mitzvá, Tuvia Bat Pennyel, rodeada de sus padres y hermanos mayores. Tuvia vive en la pequeña ciudad de Ogidi. Se estima que unos 3.000 Igbo se identifican como judíos y practican una forma moderna del judaísmo, con sinagogas (hay 26 en el país), rollos de la Torá, kashrut, el uso de tefilín (filacterias) y talit (chales de oración), y la circuncisión. Los judíos Igbo accedieron por primera vez a la atención del mundo occidental hace más de 500 años, cuando los misioneros portugueses navegaron a África Occidental. Enviaron a casa informes escritos sobre una tribu de africanos que guardaban el sábado judío y las leyes de kashrut. Aunque los misioneros se preocuparon de convertir a la mayoría de los Igbo al cristianismo, los judíos Igbo no olvidaron sus raíces y en las últimas décadas han comenzado a volver a conectarse con su herencia.

La semana pasada, el mundo judío celebró Lag Baomer, el día 33 del periodo entre Pesaj y Shavuot, marcado en Israel y en todo el mundo judío con oraciones especiales, visitas a las tumbas de hombres justos y, para los jóvenes ( y los jóvenes...

Una de las historias más notables de todos los tiempos quedó indeleblemente grabada en los anales del judaísmo diez años atrás, cuando un grupo de italianos abrazó el judaísmo y se radicó en Israel. Esta acción fue el resultado de la convicción en la justicia de las enseñanzas espirituales del Viejo Testamento. La notable historia de este notable grupo es narrada por Phinn E. Lapide, que tuvo ocasión de conocerlos antes de la Segunda Guerra Mundial. Su libro El profeta de San Nicandro, una aventura moderna en busca de la fe (publicado por Beechhurst Press 11 36th St., NY16), narra una historia fascinante. Es texto se divide en dos partes: "La visión," que cuenta la historia temprana del descubrimiento del grupo y la aceptación de la nueva fe, y "El camino a Canaán", que describe su radicación en Israel, en donde viven actualmente integrados a toda la población judía.
Un descendiente de lo que alguna vez fue una comunidad judía próspera y floreciente localizada en la zona sur del río Amarillo de China, Shi Lei está actualmente enrolado en una Yeshiva de Jerusalem, estudiando hebreo y aprendiendo sobre la historia y la cultura judía. Shei Lei es el heredero de un legado orgulloso que fue trasmitido de padre a hijo por generaciones. Sus ancestros fueron judíos chinos, parte de una comunidad que durante casi un milenio gozó de relaciones pacíficas con sus vecinos chinos.
Por primera vez, un centro educativo judío ha abierto sus puertas en Brasil con el objetivo de llegar a un gran número de Bnei Anusim que viven en el área Bnei Anusim son los descendientes de los judíos que fueron forzados a convertirse al catolicismo durante la Inquisición que comenzó en el siglo XV. “Beit Aryeh – el Centro para Bnei Anusim de Shavei Israel” se encuentra al norte de Brasil en la ciudad de Recife. Fue fundado por la iniciativa de la Organización Shavei Israel cuya principal sede se encuentra en Jerusalem, la cual trabaja para alcanzar y asistir a los “judíos perdidos” que desean retornar al Pueblo Judío. El centro se encuentra bajo la dirección del rabino Abraham Amitai, quien fue enviado el año pasado como representante oficial de Shavei Israel a Recife, donde también ejerce como rabino de la comunidad judía local. Graduado de un seminario rabínico israelí, el rabino Amitai habla perfectamente hebreo, inglés y portugués. “El centro servirá como un punto central para los Bnei Anusim aquí en el norte de Brasil”, dijó el rabino Amitai, señalando que “hay un gran número de personas en esta parte del país cuyas familias son descendientes de judíos y que desean retornar a sus raíces.” “Ya hemos comenzado a dictar clases”, dijo, “para aquellos interesados en estudiar sobre su legado judío y que desean reconectarse con el Pueblo Judío.” Los temas que se dictan en el centro incluyen idioma hebreo, historia judía y tradición, así como práctica y pensamiento judío. “Los historiadores creen que el noreste de Brasil es el hogar de una de las más grandes concentraciones de Bnei Anusim del mundo”, dice el Presidente de Shavei Israel, Michael Freund. “Los cripto judíos portugueses llegaron a Recife ya en el siglo XVI, y se decía que había unas 10 sinagogas secretas que operaban en el área.” En 1590 la inquisición comenzó a operar en Recife, y muchos “judíos secretos” fueron devueltos a Lisboa, Portugal donde fueron quemados en el estrado a causa de sus creencias, dice Freund. “Sin embargo, muchos otros consiguieron preservar su identidad judía, trasmitiéndola secretamente por generaciones hasta nuestros días, y es nuestra obligación llegar a ellos y ayudarlos a retornar.” El centro se llama “Beit Aryeh” en nombre de padre del tatarabuelo de Freund, R.Aryeh Chaim Kottler z¨l “quien se vio forzado a dejar su hogar en Rusia junto con su familia para escapar de las persecuciones anti-semitas, de modo similar como los ancestros de los Bnei Anusim tuvieron que abandonar España y Portugal para escapar a sus tormentos”. Además de Brasil, Shavei Israel cuenta actualmente con representantes en España y Portugal que trabajan para facilitar el retorno de los Bnei Anusim al Pueblo Judío. Además, esta organización también opera el Majón Miriam, un instituto de conversión en español ubicado en Jerusalem el cual funciona bajo el auspicio del Gran Rabinato de Israel y en donde muchos Bnei Anusim completan formalmente su proceso de retorno al judaísmo.
Por segundo año consecutivo, una vívida exhibición la cual relata la historia y experiencia de los Bnei Anusim (judíos que ocultaron su identidad por miedo a la persecución) llama la atención de la población brasileña, a medida que recorre todo el país de América del Sur.
En dos semanas y media, un grupo de jóvenes judíos pasarán Shabat en Auschwitz. Esta oración de apertura resulta practicamente imposible de comprender, y la misma no se refiere a una visita a un campo de concentración. Es la primera vez desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial, que se realiza un intento de renovar la vida judía, en lo que fue alguna vez una aldea mayormente judía con un nombre que será relacionado eternamente con una de las más grandes tragedias de la historia judía.
Durante años han prendido velas en secreto, han intentado no asistir a la iglesia sin llamar la atención, y han escondido sus biblias. Ahora, han decidido salir a la luz. Cientos de descendientes de Anusim (conocidos como marranos) quieren retornar al judaísmo. Pero a lo largo del camino se han dado cuenta que incluso después de la inquisición, ahora enfrentan un nuevo enemigo: algunos judíos que ponen obstáculos en su camino.